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El «Jaleo Village» aterriza en Ourense con multitud de ropa «retro» a 10 euros

El mercadillo itinerante viral en redes sociales llegó ayer a la ciudad de As Burgas por segunda vez y se quedará hasta el domingo | Esperan superar los 3.000 asistentes del año pasado

Una de las colas a la entrada del hotel Novo Cándido.

Una de las colas a la entrada del hotel Novo Cándido. / Roi Cruz

Ourense

Puede que a quien pasara por la calle San Miguel en la mañana de ayer ya no le sorprendiera ver un considerable tumulto de gente esperando en fila para no se sabe bien qué. Las largas e infinitas colas para conseguir una entrada para un evento o un producto exclusivo están ya a la orden del día, pero las que se producirán durante este fin de semana en el centro de As Burgas sí tienen algo distinto: no se ansía comprar una novedad de último momento, sino vestimentas fabricadas hace décadas que solo se pueden encontrar ahora en un hotel de dos estrellas convertido en mercadillo.

El hotel Novo Cándido se convierte en un templo de la moda retro

Se trata de «Jaleo Village», el mercadillo ambulante de ropa retro que gira por toda España arrasando allí donde pasa, y que esta semana aterriza en Ourense. El hotel Novo Cándido será testigo hasta el domingo de una iniciativa más que singular: todas las prendas vintage expuestas están a la venta por un precio fijo de 10 euros la unidad.

La iniciativa lleva menos de dos años activa, pero ya se ha establecido como un evento de referencia en cualquier lugar que visita. Todo empezó en abril de 2024, cuando los socios de la tienda física Jaleo Vintage en Valencia se animaron a llevar su catálogo a un evento al aire libre de precio único. Menos de un mes después repitieron la fórmula, pero viajando a Madrid, y desde entonces la rueda no ha parado de girar.

Uno de los turnos mira la ropa disponible por 10 euros la unidad. |  Fotos: Roi Cruz

Uno de los turnos mira la ropa disponible por 10 euros la unidad. / Roi Cruz

De Valencia a Ourense: una gira que no deja de crecer

Sus precursores Joel «Pipo» Marian, Ángel Díaz y Adriá Arastey recorren durante todo el año la península, y no son para nada novatos en Galicia. Ya han estado en varias ocasiones en las cuatro provincias, sumando una aparición en Vigo en pleno lucerío navideño, y la de esta semana es su segunda experiencia en Ourense.

En 2024 reunieron a 3.000 personas durante su estancia, y en esta ocasión esperan igualar la cifra o incluso superarla. Todo en un ambiente que los socios consideran ideal, sobre todo para las prendas más abrigadas: «El público gallego responde muy bien, y aquí como hace frío el tema de jerséis, gabardinas o chaquetones se lleva mucho más», explica Joel Marian.

Pero no todo en el «Jaleo Village» es ropa de invierno. Hay camisetas y bufandas de fútbol, chaquetas moteras o urbanas y pantalones de todos los estilos y marcas posibles. Aquí no se puede pedir una talla menos ni ajustar el tiro de un vaquero, pero cualquier pieza que uno se puede encontrar es única en su especie.

Más aún si se tiene en cuenta la gestión que sus socios usan para que los asistentes encuentren ropa de calidad sin agobiarse: «Dejamos entrar a la gente en turnos de 30 minutos para que la gente compre con tranquilidad, y en el lapso de tiempo en el que una tanda hace la cola para pagar, reponemos lo que se han llevado. Así, cada vez que entra un turno de gente va a encontrar prendas distintas a las de la vez anterior», cuenta Marian.

Moda ‘vintage’ para vestir a la última

Aunque el sector de ropa vintage está lleno de negocios por toda España, Jaleo sigue triunfando porque ha conseguido transformar su propuesta en un movimiento de referencia en el mundillo.

No es extraño que Jaleo Village arrase entre los jóvenes de toda España, pues el gusto por la ropa «retro» vive un auge prácticamente sin precedentes. Según un informe de la EAE Business School, tres de cada cinco españoles ha comprado en el último año vestimentas de segunda mano, y el tique promedio de una compra de ropa usada es menos de la mitad de lo que se suele gastar en el caso de la nueva.

Pero para la mayoría de los que ayer hacían cola en el Hotel Novo Cándido, no se fijan en las prendas antiguas por un factor económico, sino estilístico. La organización del Jaleo así lo refleja: cada prenda es diferente porque los jóvenes ven en la ropa vintage una forma de ser distinta y derrochar personalidad, frente a las ofertas de la moda rápida, en las que infinitas tiradas de modelos parecen buscar una sociedad que vista toda igual.

Y no solo lo buscan en mercadillos: ya es habitual que muchos adolescentes revuelvan en el armario de sus padres en busca de joyas perdidas.

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