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Ruralisto, del conocimiento práctico a un nuevo espacio en el rural

El historiador Óscar Penín impulsa una plataforma que conecta el patrimonio con herramientas de utilidad. En Ruralisto se puede encontrar desde el proceso de solicitud de una subvención hasta la participación en un seminario, todo ello en una web que da un paso más: será un espacio físico en el rural.

El historiador Óscar Penín, con su último premio, el Rodolfo Prada, por su proyecto

El historiador Óscar Penín, con su último premio, el Rodolfo Prada, por su proyecto / Iñaki Osorio

L.G.

Ourense

En un mundo cada vez más digitalizado hay personas que están construyendo puentes entre tradición y futuro. Uno de ellos es el historiador ourensano Óscar Penín, creador de Ruralisto, un proyecto que nació en la red, pero que ya se está cimentando en piedra: en Loiro, en el Concello de Barbadás. Es allí donde Penín abrirá en 2026 un centro para la formación, la investigación y la cultura rural en el marco de Ruralisto.

Esta idea surgió como muchos proyectos, de una necesidad: la de agrupar esfuerzos y facilitar el acceso a información sobre subvenciones y recursos. Pero pronto fue mucho más. «Durante años trabajé en gestión cultural en el rural, y me encontraba siempre con los mismos obstáculos burocráticos y escasa información específica. Por eso decidí crear una plataforma que facilitase todo eso», cuenta Penín, quien empezó el proyecto pensando en «no tener que resolver las mismas dudas muchas veces, porque era mucha la gente que se dirigía a mi, así que yo redirigía a Ruralisto».

La esencia del proyecto es ofrecer información de calidad sobre desarrollo rural, historia y gestión cultural, pero de forma accesible, directa y práctica.

Desde cursos online hasta programas como el del Congreso Internacional de Socialización del Patrimonio en el Medio Rural, pasando por festivales como Pedra o por mapas culturales como Pratea, se pueden encontrar en Ruralisto, que ha puesto a Galicia —y especialmente a Ourense— en el mapa del activismo rural con base académica.

De la mochila al ‘coworking’

Durante años, Penín recorrió las aldeas gallegas con su mochila al hombro, y un maletero cargado de objetos, organizando encuentros y festivales en lugares a menudo olvidados en los mapas: pueblos de menos de 100 habitantes donde se encendía, aunque fuera por unos días, el fuego de la cultura compartida. Pero la vida cambia.

«Antes me encantaba la vida nómada, ahora, desde que soy padre, necesito otra forma de vivir y de trabajar. Pero eso no significa dejar de impulsar el rural; al contrario, es hacerlo de una forma más sostenible, con más impacto y conciliando con la familia», expone Penín, explicando que por ello nació la idea del espacio físico de Ruralisto en Loiro: un centro cultural y de innovación rural en el Concello de Barbadás, que servirá como punto de encuentro para investigadores, vecinos, entidades públicas y artistas.

Las obras ya han comenzado, y el objetivo es abrir sus puertas a finales de 2026. Allí se organizarán seminarios con profesorado de la Universidade de Vigo, residencias creativas, encuentros vecinales y nuevas ediciones de los festivales que antes viajaban por aldeas con pocos vecinos. Será, según Penín, «una manera más eficiente de hacer lo mismo que antes, pero con mejores medios y con una estructura más estable». Más allá de los reconocimientos —entre ellos , el último, el Rodolfo Prada a la gestión cultural— el mayor logro para Ruralisto es «ver cómo se activan las aldeas, cómo la gente participa, cómo los jóvenes se interesan por su historia». El proyecto ha conseguido algo que pocas iniciativas rurales logran: romper la barrera entre el saber académico y la vida cotidiana y lo ha hecho con un pie firme en Ourense.

El rural como posibilidad

Con Ruralisto, Penín lanza un mensaje claro: el rural no es solo memoria, es también posibilidad. «Lo que quiero es demostrar que desde el rural también se pueden hacer muchas cosas y de una manera sostenible», afirma el historiador desde Loiro, en una parroquia que representa el Ourense donde un proyecto nacido en la red se transforma ahora en lugar, en raíz. Ruralisto ya no será solo una plataforma web, será también una casa abierta para pensar, compartir y construir el rural del mañana.

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