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Un fisioterapeuta causó un neumotórax bilateral a una paciente con unas agujas

«No me informó de las consecuencias ni riesgos; empecé a toser mucho y dijo algo que me quedó grabado: ‘Aquí no era’», relata la víctima | El acusado cree que aplicó bien la técnica

El fisioterapeuta acusado, durante su declaración en el juicio penal, este viernes. |  FdV

El fisioterapeuta acusado, durante su declaración en el juicio penal, este viernes. | FdV

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

La punción seca es una técnica que consiste en le aplicación de agujas y que se utiliza en fisioterapia para acceder al área muscular a través de la piel. Es una práctica invasiva, indicada para ciertas dolencias pero que requiere pericia, precaución y un consentimiento informado a los pacientes, porque existen riesgos para la salud.

La Fiscalía y la acusación particular solicitan la condena de un fisioterapeuta, M., juzgado este viernes en Ourense por una presunta negligencia grave. Una joven paciente a la que atendió en junio de 2019 en una clínica de la ciudad sufrió un neumotórax bilateral, en ambos pulmones, tras las punciones realizadas por el encausado en una sesión, la segunda que tenía con él.

Le pedí permiso para hacer la técnica, le dije que tendría dolor al día siguiente y me dijo que sí

«No me informó, simplemente me dijo el nombre de la técnica pero no me informó de las consecuencias, de los riesgos ni nada», relató la perjudicada en el juicio. Por el contrario, el encausado mantiene que sí le dio alguna información, aunque se excusó en la falta de tiempo de las sesiones, por la carga de trabajo de atender «a entre 10 y 15 pacientes» de media por jornada.

«Se pasa por encima, no se dice todo específicamente porque es imposible, pero sí se cuenta lo básico. Se le comenta que hay unos peligros, pero disponemos de poco tiempo y no podemos abarcarlo todo. Le pedí permiso para hacer la técnica, le dije que tendría dolor al día siguiente y me dijo que sí», expuso el acusado en su declaración.

El sanitario insertó las agujas en ambos hombros, donde la chica sentía dolor por una contractura. Ella estaba tumbada boca abajo y él realizó el abordaje situado frente a su cabeza. En una sesión anterior, ya había usado la técnica —afirma la joven, él no— pero en la segunda a ella le llamó la atención el tamaño de las agujas que empleó. En aquella época estaba muy delgada.

«Realicé la técnica como me enseñaron, considero que estuvo bien aplicada, estaba indicada y era necesaria, porque la paciente no había mejorado con un tratamiento conservador», alega el profesional acusado

En un momento de la intervención, la paciente sintió ganas de toser. «Intentaba aguantarme pero ya no pude, tosí mucho y él me dijo un comentario que me quedó grabado: ‘Aquí no era’», declaró la perjudicada en el juicio.

El encausado sostiene que la paciente no se quejó en ningún momento. Según su versión, utilizó una mano para asir y separar el sector muscular del trapecio, clavando con la otra la aguja «en dirección al suelo», subraya el acusado. Según la víctima, lo hizo en «dirección a mis pies, recto, hacia abajo, por la zona próxima al cuello», precisó.

«Realicé la técnica como me enseñaron, considero que estuvo bien aplicada, estaba indicada y era necesaria, porque la paciente no había mejorado con un tratamiento conservador», expuso el profesional.

El fisioterapeuta, en el banquillo de acusados antes del inicio del juicio.

El fisioterapeuta, en el banquillo de acusados antes del inicio del juicio. / FDV

Una semana hospitalizada

La joven se fue a casa a pie, con molestias que atribuyó en ese momento a las normales tras la técnica. Pero cuatro horas después sintió dificultades respiratorias y, asustada, fue a urgencias. Los cirujanos tuvieron que ponerle drenajes en el pulmón. Pasó una semana ingresada en el hospital. Estuvo mes y medio sin poder trabajar.

«Los médicos me dijeron que durante un tiempo no podría viajar en avión ni bucear. Estaba en tratamiento psicológico y esto lo empeoró. Lloraba por miedo a nadar, a bucear, a quedarme bajo el agua sin respiración. Volví varias veces a urgencias a hacerme placas porque tenía miedo de tener otra vez un neumotórax, tenía esas sensaciones, estaba intranquila y nerviosa», contó la perjudicada.

«No detecto mala praxis, son accidentes que pueden ocurrir», dice un perito propuesto por la defensa

¿Por qué resultó lesionada la paciente? El encausado esgrime la posibilidad de que «la contractura estuviera tan adherida, y el tejido demasiado fibrosado, que la aguja, al ser flexible, rebotó y no fue en la dirección adecuada». Un informe pericial aportado por la defensa apunta a que es un riesgo posible, aun aplicando correctamente el protocolo.

Según esta línea, si es tal la rigidez del punto gatillo del músculo puede confundirse con la que ofrece a la punción la pleura pulmonar. La distancia entre ambas estructuras es mínima. «No detecto mala praxis, son accidentes que pueden ocurrir», indicó.

La fiscal ve una «ineptitud manifiesta» en la actuación del profesional

El forense: "Quizá profundizó un poco más de lo debido"

El forense dijo que «el espacio de seguridad» entre el trapecio superior y el vértice superior del pulmón «es pequeño». Aprecia aquí «una cuestión de destreza y de habilidad, quizá profundizó un poco más de lo debido. Con unas agujas como las de la punción seca puede ocurrir si te pasas», indicó. «Por sentido común» es conveniente «adaptar la técnica al paciente», teniendo en cuenta la complexión. También ve «necesario» ofrecer un consentimiento informado para que el paciente, conociendo los riesgos, decida si acepta la técnica.

Se arriesga a inhabilitación profesional

La Fiscalía solicita una condena de multa de 1.920 euros más 8 meses de inhabilitación para el ejercicio de la fisioterapia. La acusación particular pide 4 meses de prisión y año y medio de inhabilitación. La Fiscalía propone unos 3.500 euros de indemnización y la acusación particular, casi 9.000.

«Hubo un error terapéutico grave, faltó el consentimiento, no se informó a la víctima de las consecuencias negativas que podría tener la intervención». La fiscal ve una «ineptitud manifiesta» en la actuación del profesional.

Las dos acusaciones piden que la clínica sea responsable civil subsidiaria, aunque el director del centro sanitario aseguró que «en 30 años jamás se han comprado agujas para punción seca en la clínica, es una técnica que no utilizamos», sino que el acusado empleó por su propia iniciativa, llevando él por tanto el material, añadió el empresario.

El encausado, que carece de antecedentes penales, ya no trabaja en la clínica de Ourense en la que ocurrieron los hechos. Empezó en ese puesto en mayo de 2018. En la actualidad ejerce en Extremadura.

Asegura que ha aplicado la técnica "miles" de veces

Menos de cuatro meses antes, en marzo de 2019, realizó un curso sobre punción seca, con 40 horas de formación en dos fines de semana. El fisioterapeuta asegura que, incluyendo las prácticas en la carrera y las ocasiones que la usó en sesiones con pacientes, la llegó a aplicar «miles» de veces.

Aunque se trata de una práctica «muy común en la fisioterapia», esperó a contar con el curso específico para aplicarla en las sesiones. En la actualidad ya no la utiliza, admite.

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