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«Mi primera paliza fue la noche de bodas; dijo que yo era de su propiedad»

Es el testimonio de una de las 13 mujeres víctimas de violencia de género o sexual que narran su historia en el libro «Vivir para contarlo», que edita la Subdelegación de Gobierno

En Ourense hay 560 casos de denuncias activas

Mujeres como Mónica relatan que "me enamoré del hombre que luchaba contra la violencia de género y acabó desbaratando mi vida"

Alida Iglesias, Eladio Santos y el ilustrador Emilio González, en la presentación del libro. | Iñaki Osorio

Alida Iglesias, Eladio Santos y el ilustrador Emilio González, en la presentación del libro. | Iñaki Osorio

Ourense

Trece mujeres de municipios de la provincia y de la urbe, que han sido víctimas de violencia de género o sexual, en algún caso durante más de 30 años, y que un día decidieron romper cadenas y denunciar para empezar de nuevo, narran sus historias de dolor y superación en «Vivir para contarlo», un libro promovido y editado desde la Unidad de Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno en Ourense. El volumen es único en su género en el ámbito estatal y su objetivo es «difundirlo lo máximo posible, como herramienta de transformación y concienciación social contra el maltrato y para que las víctimas que no han dado el paso sepan que sí se puede», afirman.

El libro, un relato tan descarnado como aleccionador, incluye además otros 10 testimonios de profesionales de todos los ámbitos que trabajan en la ayuda a estas mujeres en una provincia que tiene en estos momentos 560 casos activos de violencia contra las mujeres.

El subdelegado del Gobierno en Ourense, Eladio Santos, y Alida Iglesias, jefa de la Unidad de Violencia contra la Mujer de esta Subdelegación, presentaron ayer esta publicación, un acto al que asistió además el anterior subdelegado del Gobierno, Emilio González, en calidad de ilustrador del libro.

En el acto de presentación en la Biblioteca Nós, de este trabajo promovido desde a Comisión de Seguimiento de Víctimas de Violencia de Género, estuvieron además de algunas de las protagonista y autoras de estos microrrelatos, que han dado el paso primero de denunciar y ayer, de visibilizar su historia para ayudar a otras mujeres, estaban representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, personal del Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar, el secretario general de la Subdelegación y el personal de la Unidad de Violencia, entre otros.

«Las que están a la vanguardia de la lucha contra la violencia de género son las propias mujeres. Por eso, este libro va de mujeres valientes y decididas que quieren vivir, que sufrieron pero que adoptan una actitud de superación para lograr un nuevo proyecto de vida, en el que ser libres y felices», explicó Eladio Santos.

Por su parte, la jefa de la Unidad de Violencia sobre la Mujer explicó que los casos reales que se narran en el libro «abarcan una amplia variedad de historias, desde mujeres jóvenes hasta mayores, de diferentes culturas y contextos, pero unidas por el mismo deseo de trasladar a otras víctimas, que viven en el silencio de la violencia, que con fuerza y valentía pueden reconstruir sus vidas», destacó que «sí se puede».

La fuerza de las ilustraciones de Emilio González hablan ya desde la portada del libro, que muestra «una gran mano, el símbolo del intento de parar ese maltrato a la mujer que está al fondo y unos labios suturados que simulan silencio», indicó González, o la víctima tirada en el suelo tras una paliza, en una habitación con rejas, símbolo del hogar como soledad y cárcel para las víctimas.

Frases como «mi primera paliza fue la noche de bodas; no hubo un te quiero; venía borracho y dijo que yo era de su propiedad». Otras como «llegué a desear que siguiera apretando (la garganta) para que todo acabase», contrastan con los testimonios de aliento como «el día que puse la denuncia, comencé a ser libre». Porque todas las coautoras coinciden en que «con fuerza y coraje podrán reconstruir sus vidas» .

«Mi primera paliza fue la noche de bodas porque yo era de su propiedad»

Mónica, una de las mujeres que cuentan su historia en el libro / Iñaki Osorio

«Me enamoré del hombre que luchaba contra la violencia de género y acabó desbaratando mi vida »

Mónica Conde es una de las protagonistas de este libro de microrrelatos de las víctimas presentado ayer y otro caso de superación, fortaleza y valentía. «Ya no tengo miedo a dar la cara. Lo hago por ellas», explica. Esta auxiliar de clínica, madre de dos hijas ahora adultas, después de algún matrimonio fallido, «con exparejas con los que guardo una estupenda relación», creyó encontrar en 2018 al hombre «ideal» que finalmente la subyugó. Lo conoció además en el ámbito solidario de la protección de los animales, en el que Mónica siempre colaboró y que él compartía con el apoyo a víctimas de maltrato.«Antes de conocerlo era una mujer libre, segura de mí misma y feliz. No necesitaba pareja». Pero al conocer a esta persona «me enamoré profundamente», reconoce. «Parecía único. Vas cambiando tú forma de vestir, tus relaciones, pero no lo quieres ver. Hay agresiones verbales sutiles que te minusvaloran y lo vas dejando» . Hasta que llega el COVID y él propone que vivan juntos. «Yo achacaba mi mal humor a que trabajaba en pandemia en la unidad de críticos. Pedí ayuda psicológica, pensando que era estrés, algo que lo puso a él aún más nervioso. Mis hijas me decían ‘Mamá eras buena, dulce y divertida; ¿qué te pasa ahora?’». El 25 de enero de 2021 «me dio la primera paliza y ahí se acabó», asegura. La llamada al 016 fue la clave para empezar el camino, aunque aún hoy en día a este «encantador social» del que le quedaron secuelas, no puede «llamarle maltratador, porque aunque la fiscal y la jueza que llevaban mi caso tenían claro que los informes forenses y periciales eran contundentes, una jueza sustituta lo absolvió», explica. «Aún hubo después amenazas a mi hija pequeña, pero sigue absuelto. Esa es la injusticia que no consigo superar» señala. Aún así, anima a todas las víctimas a denunciar.Igual que María, nombre supuesto de otra de las autoras de «Vivir para contarlo» que sufrió más de 30 años de maltrato de su ya exmarido, animan a pedir ayuda y a denunciar, pues «el miedo y el dolor de dar el paso, son muy inferiores a lo que están viviendo».

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