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Rúa, el colegiado 84, alcanza el hito de 50 años en la abogacía

El colegio de Ourense premia la trayectoria de este abogado de O Carballiño con una insignia de oro por su medio siglo en activo | El despacho que fundó en 1973, él solo, es ahora una gran empresa del derecho liderada por sus hijos, con 40 profesionales

Luis Rúa, en el bufete de la firma jurídica en O Carballiño que él fundó y que ahora lideran sus hijos.

Luis Rúa, en el bufete de la firma jurídica en O Carballiño que él fundó y que ahora lideran sus hijos. / IÑAKI OSORIO

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Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Rúa intercambia bromas con un antiguo cliente en el portal mientras accede al edificio histórico, en el centro de O Carballiño, que alberga el bufete de la firma jurídica que lleva su apellido. Una marca reconocida en el ámbito judicial, en toda España. En el pasado, el inmueble acogió el tribunal en el que trabajaron autoridades como el actual presidente del Constitucional, Cándido Conde-Pumpido.

El despacho que Perfecto Luis Rúa Rodríguez (O Carballiño, 1950) fundó él solo en 1973, en otra ubicación de la villa, es hoy una empresa del derecho que tramita múltiples procedimientos por todo el territorio nacional, liderada por dos de sus cinco hijos —Pablo y Diego, abogado y procurador—, una firma en la que trabajan cuarenta profesionales.

El viernes, Rúa padre será el protagonista. Es el único galardonado este año por el Colegio de la Abogacía de Ourense tras haber alcanzado en 2024 el hito personal y profesional de 50 años en activo ejerciendo como abogado colegiado. Rúa recibirá una insignia de oro y un diploma, en reconocimiento a su amplia permanencia en el oficio. Recogerá la distinción en el acto de celebración del San Martiño, el patrón de la abogacía ourensana. «A corto plazo no pienso en la jubilación. Aunque no venga a hacer nada, todos los días acudo al despacho».

Es una satisfacción haber hecho relativamente bien y durante 50 años lo que más me gusta del mundo

El 1 de octubre de 1973 marca el inicio de la amplia trayectoria de Luis Rúa en la profesión. El logro del medio siglo de carrera se cumple este año porque el alta en el colegio se produjo en la primavera de 1974. Tiene el número 84, en un censo que en la actualidad componen 656 abogados en activo así como 721 inscritos que no ejercen.

«Es una satisfacción haber hecho relativamente bien y durante 50 años lo que más me gusta del mundo», destaca. A sus 74 años sigue acudiendo al despacho cada día, aunque su dedicación actual se sitúa «en un 20%», compara, de lo que hacía en el pasado. «Eliminé casi totalmente la litigación de entre mis tareas», indica. «Mi trabajo es de estudio, despacho y preparación de demandas». Civil es su jurisdicción principal.

"Mi madre me hacía de secretaria"

Tras licenciarse en Derecho en la Universidad de Santiago, hizo la mili, ese verano, y en octubre comenzó a trabajar. «Abrí el despacho en un bajo de mis padres, mi madre me hacía de secretaria y yo tenía una máquina de mi padre, que falleció en 1969. Compré el Código Civil y el Código Penal y así empecé. Había no solo días sino semanas o meses que no entraba nada, había que hacerse un nombre». Su carné de abogado es el número 84 en el registro histórico, pero entre los que continúan en activo figura entre los primeros, solo después de históricos como Nemesio Barxa o Alfonso Pazos.

En sus comienzos, Luis Rúa se centraba en los procedimientos de derechos reales y servidumbres. «O Carballiño, como casi toda Galicia en aquella época, era un lugar eminentemente agrícola. Los pleitos eran por servidumbres, reclamaciones de propiedad, divisiones de herencia... Puro derecho civil», recuerda este profesional longevo.

Transcurridos unos años de funcionamiento del despacho, tras hitos legales en España como la aprobación a principios de los ochenta de la ley de seguros y de la del divorcio, Rúa empezó a operar con esas nuevas realidades. Responsabilidad civil y tráfico fueron las materias de las que más se ocupó su firma hasta la reciente transformación en los últimos años, que elevó de nivel el bufete.

«Estuve trabajando solo como abogado desde 1973 hasta 1990. Después entró Jesús Garriga, que fue mi socio. Compartimos mi despacho hasta principios de los 2000. Cuando terminaron mi hijo Pablo y mi hijo Diego estuvimos junto a Garriga hasta 2011, momento en el que decidimos emanciparnos». Esa decisión supuso un cambio de ubicación del despacho Rúa, y también de los horizontes.

Luis Rúa, en uno de los despachos del bufete.

Luis Rúa, en uno de los despachos del bufete. / IÑAKI OSORIO

Una vocación por el derecho que heredó de su padre

Entre sus cinco hijos, además de Pablo y Diego, integrantes del bufete, hay otro descendiente, Luis, que se decantó por el ámbito del derecho. Él está especializado en la administración de fincas. Esa pasión compartida en la familia procede de una generación atrás. «Me metí en el derecho porque mi padre fue licenciado, funcionario de administración local, secretario e interventor. La vocación viene de casa, donde siempre estuve en contacto con el derecho», relata Rúa.

«Es un orgullo», reconoce, haber sido coprotagonista de la relevante transformación de la firma Rúa. «Yo venía de un derecho tradicional, de vis a vis con el cliente, y ahora se ejerce en muchos casos a través de internet, sin necesidad de estar con la persona», compara. «Da una tranquilidad absoluta ver cómo mis hijos manejan el despacho, cómo lo tienen en lo alto».

Nunca he sufrido un conflicto con nadie, es más, hice amigos entrañables

Durante su larga trayectoria, que su colegio profesional reconoce este año, Luis Rúa forjó vínculos y amistades con compañeros y otros operadores jurídicos. Uno de esos trabajadores de la justicia con el que se sentía muy unido era Carlos Valenzuela, fiscal fallecido en 2021. «Fue mi mejor amigo en el mundo del derecho», asegura Rúa.

Cuando mira al pasado y a las relaciones interpersonales de su primera etapa laboral, el abogado no duda en responder. «No tenía nada que ver. Nunca he sufrido un conflicto con nadie, es más, hice amigos entrañables. Guardo mucho cariño a las relaciones personales, que ahora no se asemejan a las que teníamos entonces».

Sus consejos para los jóvenes abogados

El viernes, el mismo día en el que recibirá el galardón, un grupo de jóvenes abogados y abogadas prestarán juramento o promesa para formalizar su ingreso en el colegio profesional. ¿Qué consejo les da Rúa, tras 50 años de oficio? «Conocimiento, honradez, integridad y pelear por el cliente».

Luis Rúa, en el portal del edificio histórico que alberga su bufete.

Luis Rúa, en el portal del edificio histórico que alberga su bufete. / IÑAKI OSORIO

Defensa en el primer jurado popular en Ourense

Luis Rúa ejerció como defensa del acusado del conocido como asesinato de Godás. Fue el primer juicio con jurado popular celebrado en la provincia de Ourense.

Otro de los asuntos de relevancia en los que actuó como defensor fue en la causa contra una banda de encapuchados que sembró el pánico en el rural a principios de los noventa. «Robaban y asesinaban a los mayores. El ministro Barrionuevo envió a personal de primer nivel de la Guardia Civil. Al final no los condenaron. Me tocó ser la defensa. Si tuviera la firme convicción de que eran los asesinos, es el típico caso que no llevaría».

Rúa padre también intervino como parte en el proceso judicial por un delito ecológico tras un envenenamiento en el río Arenteiro. Y lideró la defensa que terminó con la absolución del exalcalde Argimiro Marnotes padre.

«Hoy en día, me meto en los asuntos que manejo, un derecho, el civil, que no está muy evolucionado. El Código Civil es de 1889 y ahí sigue, ojalá que por otros 200 años más», bromea. Con el impulso que han dado sus hijos, el bufete Rúa está centrado en la litigación masiva, como cuestiones de derecho bancario.

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