Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un espacio para los floristas y el disfrute ciudadano en el remodelado entorno del edificio histórico del mercado

El Concello de Ourense recepcionará en septiembre las obras de la plaza | Faltan mejoras en zonas como el ‘rianxo’ y dotar en el interior las instalaciones de cada puesto | Los comerciantes llevan seis años en la sede provisional de la Alameda

Así luce de noche, desde el puente de las Burgas, el entorno del edificio del mercado de Ourense.

Así luce de noche, desde el puente de las Burgas, el entorno del edificio del mercado de Ourense. / BRAIS LORENZO

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

La retirada del vallado que bloqueaba la visión desde el puente de las Burgas ha causado a los viandantes una impresión estética parecida a la que siente alguien cuando le quitan una venda y ve de repente algo que no aguardaba. La reforma del entorno del edificio histórico que alberga desde 1924 el mercado de abastos de Ourense ha generado un espacio nuevo que destaca sobre todo de noche, gracias a la iluminación que realza la arquitectura.

Aunque la opinión de algunos comerciantes sobre el acabado no es la más positiva –“una obra de cara a la galería, pero falta funcionalidad y accesibilidad”, afea el presidente de este colectivo, Emilio González–, la intervención ofrece una solución para desplazarse por el exterior de la plaza con mayor comodidad que antes, por un terreno que tiene grandes desniveles, y también crea un espacio renovado para los tradicionales puestos de venta de flores, semillas y plantas. A mayores, la ciudad gana una plaza pública.

El Concello de Ourense prevé que la recepción de las obras de reforma del histórico mercado se materialice a principios o mediados de septiembre. El pasado 9 de agosto, el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, aseguraba que la renovada plaza de abastos de Ourense volverá a tener actividad en 2025. Por el momento, en el interior ya se han completado las instalaciones eléctricas, de saneamiento y climatización de las zonas de acceso general y uso público, pero no se han ejecutado aún las islas que alojarán los puestos, ni tampoco se han hecho las instalaciones necesarias para cada punto de venta. Los comerciantes llevan más de seis años a un paso del edificio, tan cerca pero tan lejos, en una nave que ocupa espacio público en el parque de la Alameda.

El edificio de la plaza de abastos principal de Ourense.

El edificio de la plaza de abastos principal de Ourense. / BRAIS LORENZO

“Mejora el servicio de entrada a la plaza con la mayor accesibilidad posible para alcanzar varias puertas del edificio sin tener que salvar ningún escalón. Debajo de la plaza en la que se han instalado las pérgolas hay espacios para servicios”, explica Pedro Diéguez, del estudio de arquitectura ourensano Oikos, que se ha encargado de esta intervención. La instalación de unas pérgolas en el nuevo entorno del mercado permite “tamizar la luz” y generar cierta sombra, para que los floristas ubiquen sus puestos allí, quizá con el añadido de alguna mejora, como la colocación de vidrios que protejan a los comerciantes de las inclemencias del tiempo.

La intervención en el exterior del mercado “ayuda a conformar el conjunto sin confrontar con el edificio principal. Los puestos estarán serpenteando por esa plaza, lo que supone una solución estética a la vez que organiza el espacio para que el acabado no fuera un volumen duro”, expone el especialista. “Es un espacio para que la ciudad lo disfrute”, añade Pedro Diéguez.

La disposición de las pérgolas, en distintas direcciones.

La disposición de las pérgolas, en distintas direcciones. / BRAIS LORENZO

“Me parece un espacio que puede servir de disfrute para todos los ciudadanos, además de albergar bajo las pérgolas –que generan un juego bonito además de ser elementos funcionales– el mercado de las flores, utilizando unas pequeñas cajas o elementos constructivos pequeños”, opina la arquitecta municipal Elvira Carregado. Su recomendación para hacer más confortable el espacio es plantar árboles en las áreas sin uso concreto del nuevo entorno exterior del mercado de abastos, para ganar sombra y mitigar la incomodidad que inflige el clima severo de Ourense durante las semanas de calor y sol duro.

“¡Vienen cosas chulas!”, resumía la arquitecta, con entusiasmo, en una publicación en la red social Facebook. Exhibía una fotografía nocturna en el exterior de la plaza, el pasado 8 de agosto. “Haber retirado la valla sirvió para que los ciudadanos descubrieran el acabado de la obra, y para que tengan ganas de conocerla”, valora la técnica.

Antes era una plaza obsoleta, ahora es un espacio que puede ser utilizado por toda la ciudadanía

Elvira Carregado

— Arquitecta municipal

La arquitectura y el urbanismo tienen el poder de mejorar la vida de las personas. Le Corbusier, uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX, aseguró incluso que se trata de un oficio capaz de convertir una casa en una máquina de felicidad. Carregado está convencida de que el entorno recién renovado debe servir no solo para satisfacer la actividad y la comodidad de los comerciantes y consumidores, sino ser además un espacio de esparcimiento y disfrute ciudadano. “Antes era una plaza obsoleta, ahora es un espacio que puede ser utilizado por toda la ciudadanía”, valora. La arquitecta cree que el uso público puede empezar incluso antes de que regrese la actividad comercial.

El edificio del mercado, el entorno recién renovado y el puente murallón de las Burgas, desde el que se puede divisar la obra, tras la retirada del vallado.

El edificio del mercado, el entorno recién renovado y el puente murallón de las Burgas, desde el que se puede divisar la obra, tras la retirada del vallado. / BRAIS LORENZO

“Queda bonita para quien le guste, a mí personalmente no, me parece una mole de hormigón. Para poder ir a trabajar los industriales, hoy no está en condiciones. Además esa mole ha tapado ventanas del edificio”, reprocha Emilio González, el presidente de la asociación de comerciantes de la céntrica plaza de abastos.

“Parece que lo importante de la obra sea que quede bonito, de cara a la galería, pero los puestos siguen sin estar hechos”. Es una de las materias pendientes en el largo proceso de remodelación del mercado, ideada hace más de quince años, y que se ha encontrado con imprevistos en el Concello de Ourense en relación a la financiación de las obras.

Se perdió una subvención estatal por el incumplimiento de los plazos –las obras no comenzaron hasta 2020, mientras que la obtención de la ayuda se remontaba a 2015–, y el Ayuntamiento tuvo que reintegrar a la administración 1,4 millones de euros.

“Espero que podamos reunirnos con la Xunta y el Ayuntamiento a principios de septiembre, para buscar soluciones y poder trasladarnos lo antes posible”, añade González. A principios de agosto, las dos administraciones y los comerciantes mantuvieron un encuentro en el que se adquirió el compromiso institucional de agilizar la vuelta del mercado a su edificio histórico, aunque por ahora no hay fechas concretas, más allá del cálculo que el alcalde compartió en la red social.

Reactivar el edificio es la meta, pero no hay fechas concretas

La administración autonómica realizó una labor de mediación y se encargo de financiar el plan funcional del mercado, aprobado por los placeros. Se trata de una hoja de ruta para facilitar el traslado de los comerciantes desde su actual ubicación en la Alameda –una sede provisional en la que llevan ejerciendo la actividad desde 2018– hasta el edificio histórico del entorno de las Burgas, con el objetivo de reiniciar la actividad a la mayor brevedad en un inmueble emblemático situado muy cerca de la fuente termal de las Burgas, el germen de la ciudad.

En el momento en el que las obras sean recepcionadas por parte del Ayuntamiento –este paso tendrá lugar en septiembre, avanzan fuentes expertas consultadas–, será el momento de terminar de perfilar el cronograma de actuaciones y de los presupuestos necesarios para llevar a cabo la siguiente fase de la obra, hasta alcanzar la meta de poder reactivar este espacio comercial en pleno corazón de Ourense.

El vallado permanece en el acceso al recinto.

El vallado permanece en el acceso al recinto. / BRAIS LORENZO

El plan funcional recoge aspectos básicos como la disposición de los puestos de venta, las necesidades de electrificación y ventilación, o la valoración de otras cuestiones clave, como la reforma pendiente de la zona del ‘rianxo’ –el área en el que pequeños productores venden productos de la huerta, un ejemplo claro de productos kilómetro cero y economía de escala local–, además de mejoras en la accesibilidad.

“La plaza funcionará cuando haya dentro actividad. De momento ahí no se puede trabajar, y que a mí me expliquen cómo van a poder vender los puestos de las flores en ese lugar. No se pueden hacer obras para la galería. Por ejemplo, habrá que descargar la mercancía, subir en un montacargas hasta el entresuelo, cruzar un pasillo de 30 metros y volver a subir”, cuestiona Emilio González, crítico con el diseño de los arquitectos. El presidente de los placeros no acepta que, mientras que no han existido reparos para la intervención en el exterior del edificio, que no le agrada, no se autorice una pasarela para mejorar la accesibilidad al inmueble.

La actividad de mercado de abastos en el histórico edificio del entorno de las Burgas comenzó en 1924.

La actividad de mercado de abastos en el histórico edificio del entorno de las Burgas comenzó en 1924. / BRAIS LORENZO

Sin querer entrar en debates, el arquitecto Pedro Diéguez considera que sería un “contrasentido” construir ese paso, perforando el muro de un edificio histórico, para que conecte con la acera, estrecha en esa zona, tanto en el puente murallón de las Burgas como en el Progreso, en el entorno de la Alameda.

El arquitecto reconoce que existen problemas de accesibilidad en la calle que conduce hacia la entrada principal del mercado desde el parque, debido al mal estado del empedrado, además de la pendiente. Cuando se acometa la remodelación del ‘rianxo’ la accesibilidad en esa zona mejorará. Por ahora, la pavimentación del entorno recién remodelado ya supone un avance.

Pavimento e iluminación nuevos en el entorno del edificio de abastos.

Pavimento e iluminación nuevos en el entorno del edificio de abastos. / BRAIS LORENZO

Una inversión adicional

La mejora del exterior de la plaza de abastos se llevó a cabo a través de un modificado de la obra inicial del edificio –adjudicada por casi 5 millones de euros–, unos trabajos presupuestados en más de 720.000 euros.

El proyecto ha intentado mejorar la accesibilidad en una zona con gran pendiente, para facilitar la movilidad a través de una serie de plazas de distintos tamaños y cotas. Las pérgolas, enlazadas y en una combinación en distintas direcciones, generan un espacio de sombra y permitirán acoger puestos de venta en el exterior, para las flores, plantas y semillas. La pavimentación y el alumbrado, así como mejoras en el saneamiento, configuran un nuevo espacio público que dará servicio al mercado además de generar un lugar de esparcimiento.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents