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Una obra de ingeniería para destapar un mural sagrado

Los relicarios y las pinturas del siglo XV halladas en la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Sil conviven en armonía gracias a un brazo móvil

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ourense

Un halo de misterio cubre la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Sil, donde la escritora viguesa María Oruña encontró la inspiración del que después sería su bestseller, “El bosque de los cuatro vientos”. Unos anillos que supuestamente pertenecieron a los llamados ‘nueve obispos santos’ aparecieron durante las obras de restauración de la capilla, junto a los restos óseos de los prelados. Las sortijas ‘milagreiras’ dieron la vuelta al mundo, captando el interés de investigadores internacionales y colmando de éxito el libro de Oruña.

La protagonista de la ficción recuerda bastante a Vania López, la responsable de las obras de restauración del templo, que mientras trabajaba en el relicario izquierdo halló los mediáticos anillos. Desde entonces hizo de Santo Estevo su segunda casa, tal y como le recordó ayer el cura de la iglesia, desbordado de alegría porque su templo tiene un atractivo más. Los anillos se llevaron la fama, pero los relicarios y las pinturas murales del siglo XV que aparecieron tras la restauración son los grandes protagonistas de la iglesia de Santo Estevo de Ribas de Sil. El equipo liderado por Vania López y la Diócesis de Ourense se rompió la cabeza hasta dar con el mecanismo que permitiese disfrutar de ambas joyas patrimoniales a la vez. Parecía imposible: los relicarios tapaban los frescos que representan seis escenas de la Biblia. Pero los relicarios también tienen historia y son otro tesoro a valorar.

Ingeniero, restauradora, cura y vicario, ayer en el templo.   | // ALAN PÉREZ

Ingeniero, restauradora, cura y vicario, ayer en el templo. / ALAN PÉREZ

En la Catedral de Salamanca encontraron la solución: un brazo móvil que permite disfrutar de las dos obras, separadas por 100 años de historia, simultáneamente. El mecanismo es sencillo: dos brazos móviles a una altura de tres metros, que se manejan manualmente. Patrimonio descartó un aparato con motor por su impacto. Lejos de ser rudimentario, el sistema es “toda una obra de ingeniería”, como declaró ayer el ingeniero Alfredo Díaz, que diseñó los brazos móviles junto al arquitecto Fernando Bonrostro, de la empresa EtisRoc. “Aunque parezca una réplica del de Salamanca no lo es, cada obra es única y tiene sus particularidades”, indicó el experto durante la presentación de este mecanismo móvil.

Un nuevo atractivo para la zona

El párroco no pudo evitar acordarse de sus fieles, que ya son pocos. “Aquí vive poca gente, pero este templo recibe muchos visitantes”, comentó sobre la alegría de un nuevo atractivo para la zona, enclavada en la Ribeira Sacra que aspira a Patrimonio Mundial de la Humanidad.

A los expertos les queda otro deseo: que historiadores y otros profesionales se animen a descubrir el patrimonio de Santo Estevo. A poner nombres y fechas a las joyas que van apareciendo. Muchas veces, como esta, de casualidad. Vania buscaba otra cosa cuando se topó con los anillos y los huesos de los obispos ‘santos’. Eso sí, zanjando ese halo de misterio que dio la vuelta al mundo, la restauradora no duda: “Ya no puede aparecer nada más en esta iglesia”.

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