Entrevista | Ovidio Fernández Médico emérito

“Me parece de justicia que Ourense tenga su propia Facultad de Enfermería”

El sanitario fue profesor y jefe de estudios de la Escuela, puesta en marcha en 1971 ante la falta de especialistas en la provincia

El médico Ovidio Fernández.

El médico Ovidio Fernández. / Iñaki Osorio

Al echar la vista atrás, Ovidio Fernández, médico emérito de la sanidad pública gallega, no duda en que los años que trabajó en la Residencia Nuestra Señora del Cristal fueron los “más felices” de su vida. Allí maduró como internista -en el servicio eran solo cuatro-, y participó en la puesta en marcha de la Escuela de Enfermería. Este jueves, tras meses de polémica, el Consello de Goberno de la UVigo abordará la implantación del nuevo máster, con sede en la Facultad de Fisioterapia de Pontevedra, así como la modificación del grado de Enfermería. Fernández tiene claro que Ourense merece su propia facultad, tanto por la calidad docente como investigadora de las profesionales.

–Estuvo vinculado a la Escuela de Enfermería en sus primeros años de vida.

–Desde el 71, cuando se puso en marcha, hasta el 77. Era profesor de patología general y también jefe de estudios.

–Entonces ya había escuelas en varias ciudades gallega, ¿había rivalidad?

–No, no había rivalidad ni mucho menos. La creación de las escuelas fue imperativa en toda España. El Instituto Nacional de Previsión, allá por los años 50 y 60, se dedicó a construir ciudades sanitarias y residencias en todo el país, pero se encontró con que no había enfermeras para atender a los enfermos en debidas condiciones. Por lo que, al lado de las residencias, se vio obligado a autorizar escuelas de enfermería, para que fuese la fuente de asistencia de la especialidad.

–Usted trabajaba en la Residencia Nuestra Señora del Cristal. ¿Cuántos profesionales había?

–Teníamos 200 camas, solo 30 médicos y unas 54 enfermeras, que venían de otras ciudades como A Coruña o Santiago. Hay que pensar que ahora mismo hay alrededor de 700 facultativos y un millar de enfermeras. Entonces no existían los horarios, teníamos una dedicación extraordinaria. El ayer y el hoy no tienen nada que ver, sin entrar a comparar, pero sin el ayer no hubiera existido el hoy.

–¿Qué recuerda del inicio de la Escuela?

–Estaba ubicada en la séptima planta de la residencia. Teníamos un aula, una sala de estudio y una sala de estar. De las 15 alumnas, había 8 internas que también dormían allí. Solo teníamos capacidad para 15, cuando se presentó un número exagerado de gente. Para evitar recomendaciones, desde el tribunal decidimos que cubriesen sus datos en un sobre pequeño, cerrado, grapado al sobre grave en el que se introducía el examen. Así, después de corregir las pruebas y tener las 15 mejores, supimos quienes eran ellas, las 15 magníficas, como yo las llamo. Eran extraordinarias, no solo por el examen que hicieron, sino por el después. Desde primera hora hacían prácticas en la residencia y por la tarde tenían clases, lo que hacía que al terminar los tres años trabajasen muy bien a nivel profesional y con una calidad humana extraordinaria, con sumo cariño. La Enfermería fue y es una de las profesiones más importantes en los centros saniarios.

-¿Y los docentes?

-Yo creo que la escuela fue extraordinaria porque desde el primer momento íbamos muy ilusionados para impartir docencia y enseñar. Todos los profesores preparábamos muy bien las clases, le dábamos la teoría muy precisa y luego, como iba a la par de la práctica, al pasar visita con los enfermos la docencia continuaba. Esa dinámica se siguió desde el inicio en la escuela de Enfermería, hasta que dejó de existir allí (luego pasaría a depender de la Diputación y se trasladaría de ubicación). La formación que recibieron fue extraordinaria, y siguen haciéndolo. Me he quedado asombrado de la evolución de la Enfermería en toda España, y en Ourense en particular. Hoy las enfermeras publican en revistas científicas de alto impacto, se doctoran, la Escuela tiene la segunda mejor valoración de toda la UVigo por los estudiantes... Tenemos una gran Escuela.

-¿Cree que no se valora la profesión como merece?

-Creo que la Universidad de Vigo y la sociedad ourensana debe valorarla más. El médico pasa visita y va a hacer otras labores, pero quien está continuamente con los enfermeros es la enfermera, es un puntal básico tanto en la asistencia como en la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación.

-¿Ourense merece su propia facultad?

-Yo pienso que Ourense, en líneas generales, siempre es maltratada por la administración. Ourense se merece una facultad como Santiago o A Coruña, tanto los profesores como las enfermeras son excelentes y con una preparación extraordinaria. Creo que Ourense tiene que reivindicar tener la misma categoría que otras ciudades.

-¿Falta voluntad política?

-Qué duda cabe que la política tiene mucha importancia en todo esto. Los políticos ourensanos y el Campus de Ourense son quienes deben luchar para que podamos tener una Facultad de Enfermería aquí, porque, insisto, me parece de justicia y es lo que merecen las profesionales que trabajan en la escuela, que han evolucionado a un nivel muy elevado. Ourense ya es una provincia con menos posibilidades, por lo que necesita que se la dote de una facultad propia.

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