“No estamos en bancarrota”: Jácome asegura que el Concello atesora 123 millones de remanente

El alcalde de Ourense rompe su silencio tras su mes más difícil, cercado por fallos judiciales y un intento de moción de censura en ciernes | Desmiente a la oposición y afirma que puede afrontar gastos e inversiones

Gonzalo Pérez Jácome, en un pasado pleno municipal. |   // IÑAKI OSORIO

Gonzalo Pérez Jácome, en un pasado pleno municipal. | // IÑAKI OSORIO

M.J.A

El Concello de Ourense “no está en bancarrota”, sino que es, en estos momentos, “el más saneado de los ayuntamientos de las 7 grandes ciudades” gallegas. El alcalde de la ciudad, Gonzalo Pérez Jácome, rompía ayer, con estas declaraciones, su silencio tras su “semana negra” , con una cadena de fallos judiciales adversos, entre ellos el que le condena por acoso laboral al interventor, un intento de moción de censura contra él en ciernes, por la deficitaria situación económica del Concello, según la oposición.

En medio de, tal vez, su peor maremoto –más duro aún que cuando se quedó en una pírrica minoría de Gobierno de 3 ediles tras abandonarle los suyos y su socio de gobierno, el PP–, cuando la que suelta condenas adversas y en barrena es la justicia, Jácome asegura que esta administración local cerró el ejercicio de 2023 con 123 millones de euros de remanente de tesorería y vende unas cuentas que para la oposición no son reales.

Ante la incredulidad de los grupos de la oposición –PP, PSOE y BNG–, así como de sindicatos como CC OO, el más beligerante en criticar y alertar de que el “agujero” económico no llega ya ni para garantizar el pago íntegro de nóminas a los funcionarios, Jácome recurre a sus redes sociales o a la página web de Concello, en lugar de hacerlo en comparecencia pública como antaño, para tratar de contener esa especie de revuelta que ya no es mediática sino judicial.

En la nota oficial enviada ayer da un dato concreto y le otorga carácter oficial señalando que es el departamento de Tesorería el que ratifica que “hay un remanente para gastos generales de 123.597.562,59 euros, una cantidad que se destinará al pago de gastos ya comprometidos o reservados y a la ejecución de nuevos gastos e inversiones”, avanzó el regidor.

Añadió en su comunicado dominical que “estos números dicen todo lo contrario a lo que la oposición mantuvo durante los últimos meses. El Ayuntamiento de Ourense no solo está muy lejos de estar en la bancarrota que pregonan, sino que además es el ayuntamiento más saneado de Galicia”. A este respecto, Pérez Jácome incide en que “de las 7 grandes ciudades gallegas, Ourense es la que tiene un remanente de tesorería más alto por habitante”.

Da luego una pincelada técnica, para indicar que “el remanente de tesorería refleja la situación de liquidez de una entidad al cierre del ejercicio, y concreta la cantidad que se encuentra disponible para financiar gastos, por lo que resulta un indicador muy importante para valorar la solvencia financiera a corto plazo de una entidad local.

En segundo apartado de claro mensaje de pedagógico para sus votantes, explica que “el remanente se obtiene como suma de los fondos líquidos, más los derechos pendientes de cobro, deduciendo las obligaciones pendientes de pago y agregando las partidas pendientes de aplicación”. En síntesis, continúa su relato, “es el indicador que presenta la situación financiera de la entidad si, a 31 de diciembre, tuviera que pagar todas sus deudas con sus recursos a corto plazo”.

Esa especie de “globo sonda”, llamando a la calma, ha tratado de ser un cambio de tercio, en una “semana horribilis” del regidor, en la que se le han acumulado sentencias. Desde la que le acusa de haber acosado laboralmente al interventor –al que tuvo que readmitir– pues, según el juez, “le era incómodo” al alcalde, pues sus informes alertaban de que no hay dinero en caja para las nóminas, hasta los que le advierten de que tendrá que devolver parte de su sueldo, por compaginar su negocio privado con el salario de alcalde con dedicación exclusiva.

También le da dos meses de plazo el juzgado para despedir a un buen número de contratados, desde 2020 a 2022, pues ese personal se contrató al amparo de los presupuestos de 2020, los últimos en vigor, cuyo capítulo de Gastos de Personal fue anulado judicialmente pues no hubo convenio colectivo para negociarlos con los sindicatos.

Esto supuso retrotraer los gastos de personal a los que había en 2014, y la partida no llega para pagar los contratos y personal de 2024, diez años después.

La oposición mantiene que la situación financiera es “crítica”, con más de 30 millones de euros de deudas

La situación financiera del Concello de la que habla el alcalde en ese comunicado público y dominical a la tranquilidad no concuerda con los datos recopilados de forma conjunta en una moción presentada al pleno por PSOE y BNG, en los que se evalúa en más de 30 millones las deudas pendientes de pago, tanto a proveedores, con facturas que llevan desde hace más de tres años en el cajón (más de 9,5 millones sin tramitar), como a las empresas que gestionan servicios municipales, casi todas en precario, con concesiones que caducaron hace casi 10 años, como la del transporte, lo que hace que muchas concesionarias exijan partidas suplementarias, en ocasiones millonarias y a través del juzgado, para adaptar los costes de explotación actuales, muy superiores a cuando se firmó la concesión. La economía municipal es uno de los motivos a los que apela el PSOE para tratar de presentar una moción contra Jácome. Una gestión aún más difícil para el gobierno local, al no haber presupuestos municipales aprobados desde 2020, ni partidas consignadas para poder ejecutar. Los grandes proyectos se han hecho a golpe de modificación de crédito, con el apoyo –o no – de la oposición. Mañana, de hecho, o habrá un pleno extraordinario, y uno de los puntos busca el apoyo de la oposición, para contratar la iluminación navideña de 2024, y está sin pagar la de 2023.

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