Vida nueva para las ruinas: dos monumentos ourensanos salen de la ‘lista roja’ por primera vez desde 2007

Un grupo bodeguero recupera la Torre do Olivar, joya patrimonial de Toén | Xinzo avanza en la rehabilitación del monasterio de Trandeiras | El catálogo de monumentos abandonados de España incluye a diez en la provincia

Torre do Olivar, en Toén, en fase de recuperación.

Torre do Olivar, en Toén, en fase de recuperación. / ALAN PÉREZ

El abandono del rural ourensano deja en manos de la maleza, el expolio y el vandalismo las joyas patrimoniales de la provincia. Hasta una decena de bienes culturales forman parte de la llamada Lista Roja del Patrimonio, un catálogo elaborado por la asociación Hispania Nostra con la información que expertos van catalogando a lo largo y ancho de España. El mapa ourensano del patrimonio en ruinas incluye torres, casas rectorales, conventos y monasterios. La mayoría son monumentos privados, de familias que heredan un legado que les es imposible mantener. Ante esta tesitura, los ayuntamientos más pequeños buscan fórmulas para atraer inversores o intermediar para que las joyas de sus municipios no se caigan a pedazos. Lo han conseguido en Toén, donde tienen la Torre do Olivar a la mitad de su rehabilitación. Una bodega le echó el ojo y levanta piedra a piedra la fortificación, rodeada de once hectáreas de viñedos con vistas al río. No es la única iniciativa: la Confederación Hidrográfica Miño-Sil invierte en Xinzo cerca de 800.000 euros para rehabilitar el monasterio de Bon Xesús de Trandeiras, donde no dan abasto con las visitas, a pesar de que la reforma no está completada.

Mejor en la lista verde

Tanto Trandeiras como la Torre do Olivar acaban de entrar en la llamada “Lista Verde” del patrimonio, el catálogo positivo que también elabora Hispania Nostra para retirar de la lista roja aquellos bienes patrimoniales que superan el abandono. En el caso ourensano, que el monasterio de Bon Xesús de Trandeiras y la Torre do Olivar hayan salido de la lista roja es un hito. El último bien patrimonial de la provincia que consiguió desaparecer del catálogo negro del patrimonio fue la Basílica de la Ascención, en Santa Mariña de Augas Santas (Allariz). Esta buena noticia se produjo en 2007. Es decir, han pasado casi dos décadas para que el patrimonio ourensano de la lista roja consiga revertir su situación. De hecho, la Torre do Olivar fue uno de los últimos monumentos en aparecer en esta relación de monumentos en estado de ruina, lo que denota el interés creciente de ayuntamientos e iniciativa privada por recuperar sus joyas patrimoniales. Con todo, Ourense tiene hasta 77 Bienes de Interés Cultural (BIC), desperdigados en la mitad de municipios de la provincia, y a pesar de la categoría de protección, son muchos los que siguen absorbidos por esa maleza, sin iniciativas de recuperación a la vista.

Naves acabó en la justicia

En algunos casos, los bienes carecen de protección específica. De hecho, hay varios monumentos ourensanos en la lista roja que no tienen ninguna categoría de protección especial, una traba mayúscula a la hora de velar por el patrimonio.

Sin salir de la ciudad, el barrio de Palmés clama desde hace años por una de las joyas patrimoniales de Ourense: el monasterio de Santa Comba de Naves. La maleza cubre el edificio, en estado de ruina total. No solo eso: hace tiempo que los grafitis se apoderan del lugar, frecuentado por los vándalos. Para más inri, la titularidad del monasterio benedictino llegó a juicio en 2022. Una vecina reclamaba la titularidad de las ruinas, que pertenecían a la Diócesis de Ourense. El juez le dio la razón a la Iglesia, que había vendido a un banquero el monasterio. Nada se sabe de su recuperación, para la que incluso se llegó a hablar de planes de un hotel con capilla incluida. Las ruinas, que entraron en la lista roja en 2011, permanecen en el mismo estado de abandono.

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Monasterio de Santa Comba Naves, en Palmés, grafiteado. / ALAN PÉREZ

Vistas y vino

Mejor suerte han tenido en Toén, donde se ultiman unas vistas al Miño espectaculares. La Torre do Olivar, que hace apenas tres años se incluyó en el catálogo por su riesgo de desaparición, luce otra imagen en la actualidad. Hace apenas dos semanas entró en la Lista Verde del patrimonio recuperado por el proyecto de rehabilitación que los propietarios de las bodegas Pazo do Mar han iniciado en la fortificación. “Tenemos 11 hectáreas de buena calidad de vino alrededor de la torre, que estaba caída, eso pasa cuando no cuidas las cosas a tiempo. Era una pena y decidimos arreglarla”, cuenta Manuel Méndez, gerente de Pazo do Mar, un grupo familiar con más de 40 años de historia y tradición en el Ribeiro. Decidieron comprar la fortificación para hacer todavía más redondas las vistas. “La idea será promocionar las tres denominaciones de origen aquí, porque el sitio es espectacular”, dice el gerente, que señala que la idea de recuperar la torre do Olivar llega después del éxito comprobado de las visitas guiadas por los viñedos.

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Torre do Olivar, estado actual. / ALAN PÉREZ

“Mucho turismo extranjero, sobre todo de Portugal, disfruta de estas experiencias”, aseguran desde el grupo Pazo do Mar, con fincas también en Monterrei. A pesar de que la ladera que rodea a la torre do Olivar es “mala para trabajar”, en Pazo do Mar apuestan por este vino porque “la calidad es muy buena”. Cuando el proyecto de recuperación de la torre finalice, espera que el éxito sea aun mayor. Para reconstruir la torre han contado con expertos que han trabajado en la rehabilitación de la Catedral de Ourense, con el objetivo de que la fortificación se parezca lo máximo posible a su estado original, que data del siglo XV.

“Es una joya patrimonial de nuestro concello y estamos agradecidos de que la bodega haya invertido en ella”, dice el alcalde de Toén, Ricardo González, que llama la atención sobre un monumento cercano: “El Pazo de Puga y del Olivar está en absoluta ruina y es de una belleza extraordinaria”.

Hacia la Lagoa de Antela

Al hito de entrar en la lista verde de patrimonio recuperado se suma el monasterio de Bon Xesús de Trandeiras, en Xinzo de Limia. La rehabilitación avanza favorablemente, según trasladan desde el concello. La semana que viene se reunirá el alcalde, Amador Díaz, con representantes del organismo de cuenca, con el objetivo de continuar los trabajos en la zona, que empezaron con la conservación de los muros y la infraestructura hidráulica. “Se acabó una primera intervención, lo importante era la consolidación de estos trabajos, tenemos que seguir recuperando elementos”, dice el regidor, que también llama la atención sobre otros monumentos en ruinas en el municipio. “Tanto Trandeiras como la torre da Pena juegan un papel muy importante, mirando hacia la antigua Lagoa da Antela, habría que aprovechar este potencial”, dice.

Díaz señala que es “sorprendente” la cantidad de visitas que recibe Trandeiras, a pesar de que el monumento se encuentra todavía en fase de reforma. Por ese mismo motivo, en el concello no contabilizan el número de visitantes que llegan a este monasterio del siglo XVI. En 2008 entró en la Lista Roja y no logró salir hasta hace dos meses, gracias a la finalización de la primera fase de los trabajos de rehabilitación. La idea es instalar paneles informativos para atraer visitantes en un futuro.

Otros nueve desafortunados

El monasterio de Santa Comba de Naves, en Palmés, no es el único monumento que no logra salir de ese catálogo del patrimonio desafortunado en Ourense.

La casa rectoral de Morgade, en Xinzo, es la construcción que entró en 2024 en la lista roja del patrimonio ourensano. Data del siglo XVIII y desde Hispania Nostra critican que está “expuesta a la intemperie por la pérdida de su cubierta” y sufre “un deterioro progresivo que amenaza con la desaparición de todo el conjunto”. Como curiosidad, hace apenas unos años se promovió un proyecto para rehabilitar casas rectorales para acoger a refugiados. La de Morgade era una de las candidatas.

La casa rectoral de San Xoan de Barrán, en Piñor, es otro de los edificios de esta tipología que se incliyen en la lista roja de Hispania Nostra. La asociación señala que el techo está “parcialmente derrumbad” y la casa “invadida por la maleza”. Lo mismo ocurre con la casa rectoral de Dadín, en O Irixo. Hispania Nostra advierte directamente: “peligro importante de desaparición”.

Un convento en ruinas

El convento de los trinitarios descalzos de Correxais es otro de los últimos bienes en entrar en este listado nada deseable para los concellos. En este caso, el edificio en ruinas se encuentra en Vilamartín de Valdeorras, en el oriente ourensano. Hispania Nostra señala que se prevé su “desaparición total” si no se consolida con urgencia.

Dos torres figuran en la lista roja, tras la salida de la de Toén. Son la de Torán, en Taboadela, y la de Sande, en Cartelle. Es el único patrimonio militar que se incluye en el listado negativo de la provincia.

El 2020 fue el año de mayor actividad para los expertos de Hispania Nostra en Ourense. Ese año entraron tres bienes en la lista roja. Dos de ellos son monasterios: el de Lobás, en O Carballiño y el de Santa María de Melón, en Melón.

Ribeira Sacra

Hay que remontarse a 2007 para encontrar el primer monumento en ruinas que entró en la Lista Roja de Hispania Nostra. El catálogo del abandono patrimonial se estrenó con el monasterio de San Paio de Abeleda, en Castro Caldelas. En plena Ribeira Sacra se erige este monumento, que en los últimos años fue atendido por la labor desinteresada de asociaciones como O Sorriso do Daniel, promotores de limpiezas de maleza en el entorno.

Para este bien en ruinas podría haber también nueva vida: hace un tiempo se propuso un complejo turístico. Si el proyecto sale adelante, la Ribeira Sacra ganaría un atractivo más en el camino a convertirse en Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, un título mayúsculo en el que sigue trabajando la provincia.

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