El informático de 18 años que canta por Elvis Presley en el centro de Ourense

Kaio, de Brasil, es el músico callejero más joven del centro de la ciudad

Kaio, músico callejero en Ourense.

Kaio, músico callejero en Ourense. / IÑAKI OSORIO

Kaio de Oliveira (Acaraú, Ceará, Brasil, 2005) se disculpa por su perfecto castellano después de tocar los últimos acordes de “Can’t help falling in love”, de Elvis Presley, en la calle Santo Domingo. Es fácil encontrarle, si no está en esta zona lo escucharán en la milla de oro, el Paseo. Brasileño del norte, donde las playas más bonitas, dice él. Tiene 18 años y se confiesa un enamorado de las canciones antiguas. “Aprecie si quiere, ayude si puede”, escribe con gracia en el letrero colocado frente a la funda de la guitarra. Las monedas caen incluso durante la entrevista. Ni siquiera está cantando, pero su desparpajo conquista a los viandantes. “La primera vez fui a un parque y en media hora gané dos euros”, se ríe. Con el dinero se fue a las máquinas de videojuegos con los amigos.

Llegó sin su guitarra

Y no le fue fácil hacer colegas. “Cuando llegué al instituto era un poco difícil hacer amigos por el idioma”, explica sobre su llegada a España con 16 años. A su madre le salió la oportunidad de hacer el doctorado de Turismo en Santiago de Compostela y abandonaron aquellas playas bonitas. A Kaio, que siempre vivió pegado a una guitarra, le tocó esforzarse. “No podíamos traer la guitarra de Brasil porque era muy caro”. Su madre en seguida encontró solución. Le compró una de segunda mano por 20 o 30 euros. Kaio pasaba horas ensayando en la habitación sus canciones antiguas. “Mi madre me dijo: ‘¿Por qué no vas al parque a hacer lo que estás haciendo, pero así a ver si te echan una moneda?”. Le hizo caso y ganó aquellos primeros dos euros. Con el tiempo y la funda de la guitarra más llena, fue ganando lo suficiente para comprar mejor material. Guitarra nueva y micro. Presume del equipo para la foto de Faro y recuerda cuando solo quería seguir jugando al fútbol en la calle pero la familia le inculcaba la música. “Y eso que yo cantaba fatal”, cuenta.

Con nueve años ponía MTV y le decía a su abuela:“Mira qué ‘rap star’ soy”. Entonces para Kaio la música era solo un juego. Lo sigue siendo, porque él quiere ser informático. Estudia la carrera en el Campus de Ourense, en primer curso.

Y por si parecieran dos mundos alejados, él le encuentra todo el sentido. “Siempre me gustaron los ordenadores, ver cómo son tan organizados. Aquello me fascinaba. Y la música vino por ahí. Me gusta poner todo mi futuro delante, porque si no lo hago es como que todo está muy oscuro. Si lo hago, veo la luz”, suelta el joven.

Dice que todavía no compone, no se ve preparado. Ahora canta mucho por Ed Sheeran y otros artistas internacionales. Deja con la boca abierta a más de un viandante, que aminora el paso al llegar a la esquina en la que se coloca Kaio.

“Aprecie si quiere, ayude si puede”, lee un hombre con dificultad. También le deja moneda sin oírle cantar.

Kaio ya ha cantado en sus primeros restaurantes de Galicia y en algún colegio. En la calle juega con esa juventud que pone tierno a más de uno. “Ahora van a escuchar el siguiente tema, que se llama...”, cuenta al micrófono con entusiasmo.

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