Los vecinos de O Vinteún urgen más control en el poblado: “Arde dos o tres veces al año”

Las tareas de extinción del incendio se prolongaron durante casi 18 horas

Las llamas calcinaron una chabola, electrodomésticos y vehículos y afectaron a la masa arbórea próxima

Estado en el que quedó parte del material quemado.

Estado en el que quedó parte del material quemado. / ALAN PÉREZ

Los bomberos de Ourense finalizaron ayer a mediodía las tareas de extinción del incendio originado en una chabola del barrio de O Vinteún, casi 18 horas después del inicio de las llamas. El fuego calcinó la infravivienda, parte del material acumulado en el entorno, como electrodomésticos y vehículos, e incluso afectó a la zona arbolada próxima. El fuerte viento que soplaba en la tarde del martes y la numerosa chatarra amontonada dificultaron el trabajo de los agentes, que lograron contener las llamas y evitar la propagación a las viviendas próximas. “No fue una intervención sencilla”, aseguran desde los equipos de extinción.

Los bomberos de la ciudad coordinaron la intervención, en la que también participaron los bomberos del Polígono de San Cibrao, así como Policía Local y Policía Nacional. Ante la falta de efectivos del parque ourensano, la plantilla disponible -formada por nueve agentes, es decir, los servicios mínimos- se tuvo que desplazar al completo al lugar del incendio. Desde el 112, de hecho, se solicitó el apoyo de los bomberos de San Cibrao, por ser la unidad más cercana a la ciudad. La persona que alertó al servicio de emergencias ya señaló que no había heridos, por lo que fue necesario avisar a la ambulancia.

“No es la primera vez”

Todavía se desconocen las causas del incendio, pero los vecinos de O Vinteún alertan de que “no es la primera vez que sucede algo así” y reclaman más control a las autoridades en el entorno de la chabola calcinada, en la calle Canella de Abaixo. Según aseguran, son varias las infraviviendas del poblado, en el que viven al menos tres familias de etnia gitana. “Antes vivían más, pero ahora solo quedan tres familias. Ahí arde dos o tres veces todos los años, en cuanto vimos la columna de humo ya sabíamos qué pasaba. Esta vez se ve que se les fue un poco más de las manos que normalmente”, asegura un residente del barrio.

Los vecinos reconocen su preocupación ante los recurrentes fuegos, ya que las chabolas se ubican cerca de edificios, casas unifamiliares, una fábrica de plásticos, el instituto Julio Prieto Nespereira y un supermercado. “Si el fuego se descontrola podría llegar a las casas del barrio de Peliquín”, apunta otro residente. Durante la noche del martes, numerosos vecinos se acercaron a los aledaños del poblado para conocer el alcance del fuego, ya que la columna de humo era de grandes proporciones.

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