La frutera ourensana que se hizo ‘show-woman’

Ana recorre los colegios para enseñar a los más pequeños a distinguir entre una decena de variedades de kiwi o manzana. Su hijo, escolar en Maside, estaba harto de que los compañeros le preguntasen qué lleva en el táper

Ana, frutera, con su equipo, explica a los niños del Albino Núñez variedades de fruta.

Ana, frutera, con su equipo, explica a los niños del Albino Núñez variedades de fruta. / ALAN PÉREZ

Hace un tiempo que el hijo de Ana Rodríguez se cansó de explicar a los compañeros del colegio de Maside qué era un aguacate o cuántos tipos de manzana existen. Los amigos se ponían celosos del táper que le preparaba su madre, frutera de Carballiño, con las variedades más apetecibles de temporada en cada almuerzo. El crío le pidió acabar con esta situación, que visitase el centro educativo y les explicase a los niños todo un catálogo de frutas para que dejasen de preguntarle a él. Entonces, Ana, que suele hacer reparto en los comedores escolares, empezó una gira de exhibición de frutas por los colegios. En Ourense visitó ayer el tercero: el CEIP Albino Núñez. Los alumnos de cinco años se pusieron las botas con kiwis, frambuesas, granadas, arándanos...

Uno de los niños pretende no compartir el kiwi.  | // ALAN PÉREZ

Uno de los niños pretende no compartir el kiwi. | / ALAN PÉREZ

“Mamá, por favor, ve al colegio para no explicar todos los días qué es un aguacate”, cuenta Ana que le pidió su hijo antes de presumir de madre frutera ante el resto de escolares. Después de llevar un surtido variado al centro educativo de Maside, el boca a boca hizo todo lo demás. La voz se fue corriendo y el teléfono de Ana empezó a sonar para que llevase este proyecto improvisado a más comedores escolares. “Nunca antes tuve contacto o trabajo con niños, solo con mis hijos”, explica Ana mientras prepara el banquete con sus compañeras de Frutas Evaristo.

La frutera inicia con los niños una yincana de sabores. Primero pregunta a los chicos si conocen la fruta que les presenta. Ante el kiwi, hay variedad de pronunciaciones: el ‘kivi’ se impone en la sala. Más de un voluntario quiere salir a probar la fruta. Cuando adivinan, Ana y su equipo reparten el kiwi en los platos. Antes de presentar el segundo producto, la mayoría ya han devorado el kiwi.

Los niños se pelean por participar. Leire escoge frambuesas, que triunfan entre los presentes.

Enzo prefiere el coco. “Es mi fruta favorita porque nunca la he probado. Sabe a coco”, dice el niño, que conoció la fruta precisamente por el proyecto más amplio que celebran en el centro, titulado “Sabores del mundo”. La multiculturalidad de las aulas animó al CEIP Albino Núñez a promover una iniciativa integradora en el comedor.

Los niños aprendieron gastronomía de todos los países y aquellos pequeños que llegan del extranjero pudieron lucir su plato estrella y convencer a sus compañeros. Perú, Venezuela o Colombia fueron protagonistas en este viaje gastronómico integrador, en honor a las nacionalidades de la clase.

“A mí me encantan las fresas, las sandías, la piña, la frambuesa, los arándanos...”, recita sin pausa Luz, incapaz de decidirse por alguna fruta favorita.

Algún llanto y alguna cara de desagrado se vio entre los presentes, pero la mayoría pidieron repetir. Hubo hasta quien presumió de huerta: “Yo tengo frambuesas”, decía una de las crías, secundada por un par más. “Y yo tengo plátanos”, llegó a decir otra de las niñas.

“En todos los colegios dicen que los niños no comen fruta, pero es mentira. Les gusta la fruta, lo que tienes es que presentársela bien”, concluye Ana, la frutera que se hizo famosa por el táper del almuerzo de su hijo.

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