“La ABAU impresiona, pero no es para tanto”

Más de 1.200 estudiantes se enfrentan desde ayer en Ourense a las pruebas de acceso a la Universidad: “En cuanto hacen el primer examen, se quedan más tranquilos”

Vega, Sandra, Area y Laura revisan sus apuntes tras realizar el primer examen.

Vega, Sandra, Area y Laura revisan sus apuntes tras realizar el primer examen. / Iñaki Osorio

Cargados de apuntes, con pocas horas de sueño y muy conscientes de que se enfrentaban a la prueba definitiva. 1.225 estudiantes de segundo de Bachillerato de institutos de la provincia de Ourense participan desde ayer en la Avaliación do Bacharelato para o Acceso á Universidade (ABAU), la selectividad que aportará la calificación final a su expediente académico. Una prueba crucial para los que optan a estudios más exigentes, e igualmente intensa para aquellos que no tienen esa presión.

La jornada transcurrió con normalidad en todas las comisiones delegadas tanto en las instalaciones universitarias (edificios de Ferro, Politécnico y Xurídico-Empresarial) como en el IES Cosme López Rodríguez, de A Rúa. Así lo confirmó la CiUG al término de los dos exámenes que se desarrollaron por la mañana, Lingua Galega e Literatura y Primeira Lingua Extranxeira (mayoritariamente inglés). Los detectores de móviles no revelaron ninguna incidencia y todos los alumnos matriculados se presentaron a las pruebas. También se pidió a los delegados que ventilasen las aulas debido a las altas temperaturas que se registran estos días. Precisamente algunos alumnos reconocían que habían dormido poco, pero no solo por repasar, sino por el calor.

Con todo, entre el primer examen y el segundo de la mañana, el alumnado salió a los jardines exteriores del campus para tomar aire y comentar sus primeras impresiones. La más común, que creían que sería peor.

Un grupo de estudiantes, en el exterior del edificio Politécnico.  | // IÑAKI OSORIO

Un grupo de estudiantes, en el exterior del edificio Politécnico. / Iñaki Osorio

De hecho, el formato de los exámenes es el mismo con el que llevan todo el curso practicando en las aulas, de ahí que el miedo inicial se disipe tras la primera prueba. “Hubo momentos en los que me puse nerviosa, pero fueron muy puntuales, porque más o menos confiaba en que iba a ir bien. Entonces vi el examen, lo leí y me dije ‘no es para tanto’ porque es básicamente lo que estuvimos haciendo clase, como cualquier otro examen de gallego”, comentó Area, estudiante el IES Universidade Laboral.

Opinión que comparten sus compañeras Laura, Sandra y Vega, que también admiten que llegaron con nervios: “Cuando nos sentamos y empezaron a explicar todas las normas, pensé, esto es muy serio”, apunta Laura. “Es cuando te das cuenta de que la ABAU es algo importante, e impresiona”, añade Vega, que acudió a las pruebas “por amor al arte”. Y lo que dice es “literal” porque su propósito es matricularse en la Escola de Arte e Superior de Deseño Mestre Mateo, de Santiago, a la que se accede con una prueba específica.

Sandra y Area, en cambio, tienen mucha más presión porque quieren cursar Creación Digital, Animación y Videojuegos, en la Universidad de A Coruña, un grado que el curso pasado tuvo un 11 de nota de corte. Pese a la exigencia, ambas son optimistas: “Voy tranquila porque saqué buena nota en Bachillerato y con tal de mantenerme así, creo que me da la media”, afirma Sandra. Su compañera Laura también tiene el foco puesto en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de A Coruña: “Quiero hacer Comunicación Audiovisual, y aunque no piden tanta nota (8,6), yo quiero sacarla porque me he pasado todo el curso estudiando y tiene que merecer la pena”, señala.

Un mes intenso de estudio

Hugo, del IES Ferro Couselo, quiere estudiar Física en Santiago, y el curso pasado se cerró con un 11,7. “Creo que puedo”, señala tras pasarse el último mes estudiando. “Ha sido intenso, pero dosificando se puede hacer ameno”, apunta. A su compañero Ismael le gustaría quedarse en el campus de Ourense y estudiar Ingeniería Informática, que tiene una nota más baja (8,3). “Vengo con un poco más de tranquilidad”, apunta.

Para ayudarles a mantener la calma, con cada centro acude un profesor como acompañante, que se encarga de comprobar que todos se presentan y de comunicar a la comisión delegada o al instituto cualquier incidencia. Carmen Salas, profesora de Historia en el IES Universidade Laboral, es una de las docentes que acude habitualmente a la ABAU: “Al principio es cuando más nerviosos están, pero al ver que el primer examen no es tan difícil se tranquilizan, que es lo importante, estar tranquilos para hacer los exámenes correctamente”.