Cáritas detecta el aumento de la demanda de atención psicológica entre las mujeres
El programa de salud mental benefició en su primer año a 126 personas
El terapeuta del servicio, Juan Blanco, señala la ansiedad y la depresión como los trastornos más comunes

Juan Blanco, el psicólogo del programa, en su puesto de trabajo. / ALAN PÉREZ
Un año después de la puesta en marcha del servicio de atención psicológica en Cáritas, la demanda no cesa. Desde abril de 2023 hasta la actualidad, el programa ha beneficiado a 126 personas en situación de vulnerabilidad. El perfil de los usuarios es heterogéneo, aunque en este 2024 aumentaron las solicitudes entre mujeres. “El año pasado había más hombres, y este año ha pasado al revés. Pero hay mucha variedad de perfiles, desde personas de 17 años hasta 70”, detalla Juan Blanco, el psicólogo general sanitario que dirige el servicio.
En un inicio, Blanco acudía varias horas a la semana al edificio del comedor social para pasar consulta, y en cuanto Cáritas logró la financiación necesaria, pasó a ofrecer un servicio de lunes a viernes. “Estoy en el comedor, pero atiendo a personas de todos los programas de Cáritas Diocesana, desde acogida a mayores, menores...”, apunta. Los usuarios pueden demandar el servicio directamente, aunque en muchas ocasiones es el técnico que lo atiende quien le recomienda la ayuda psicológica. “En función de lo que hablan durante las entrevistas y de las necesidades que detectan, los compañeros le ofrecen venir aquí”, explica Blanco.
El impacto de la pobreza
Cáritas decidió poner en marcha el servicio en 2023 ante el aumento del malestar psicológico entre sus usuarios y las dificultades para acceder a terapia, incluso en la sanidad pública. “Estamos viendo que hay bastante lista de espera en salud mental, tanto para citas con psiquiatras como con psicólogos, a no ser que sea una urgencia. Y también vemos que hay gente que está atendida, pero que a lo mejor no tiene un seguimiento y acompañamiento continuo. Aquí si tienen alguna necesidad pueden pasarse y adelantar la cita, se les da esa facilidad”, comenta Juan Blanco. En la mayoría de los casos, los usuarios no han recibido atención psicológica con anterioridad. “Hay quien viene la primera vez pensando que no le hace falta o que no se le puede ayudar, pero al venir y crear un vínculo va cambiando un poco la forma de ver la salud mental y pierden ese estigma”, asegura el psicólogo.
La ansiedad y la depresión son los principales trastornos entre sus pacientes, “al igual que en el resto de la sociedad”. Pero el impacto de la pobreza es claro: “La falta de empleo, la incertidumbre y la falta de recursos son factores de riesgo a nivel de estrés, y también influye si la persona está sola, si tiene hijos a su cargo...”. El profesional señala la importancia del bienestar psicológico para mejorar la situación personal en un contexto de vulnerabilidad social: “Es fundamental la atención integral de la persona, si estás bien física y mentalmente puedes tener otras herramientas para mejorar, si estás en un mal momento a lo mejor no eres capaz de ponerte a buscar trabajo”.
En otros casos, los pacientes no presentan ningún trastorno, pero necesitan apoyo. “Ahí se ayuda más desde un perfil de motivación, de búsqueda de objetivos y de solución de problemas. También se brinda apoyo emocional en temas de duelo, como a las personas migrantes que llegan a la provincia por primera vez”, añade.
“Hay situaciones muy duras entre los pacientes”
Cuando Juan Blanco empezó a trabajar en Cáritas no contaba con experiencia previa en contextos vulnerables. Un año después, reconoce la parte dura del trabajo, pero se queda con lo bueno. “Es duro porque hay situaciones muy difíciles entre los pacientes, donde ves mucho sufrimiento. Pero también es bastante reconfortante porque muchas veces están acompañando a una persona que a lo mejor está sola, que no tiene red o la tiene, pero no la saben ayudar. Ver que eres un apoyo, que de verdad sienten que hay un profesional que se preocupa, que tienen un lugar al que acudir si tienen un problema... Eso es muy reconfortante”, asegura. En ese sentido, apunta la importancia del papel del psicólogo: “Tú no vas a solucionar sus problemas, pero estás ahí, a su lado, acompañando a la persona”.
De los 126 usuarios que se han acercado en este primer año al servicio de salud mental, no todos siguen actualmente en terapia. “El año pasado empezaron 80 personas, y muchas de ellas ya no están viniendo. En algunos casos, porque estaban en la provincia un poco de paso y se marcharon a otro lugar en busca de oportunidades laborales, y en otros casos porque siguen aquí pero su situación mejoró a nivel económico y emocional, y ya no es necesario mi trabajo”, explica Blanco. Aun así, si en algún momento los pacientes vuelven a necesitar algún tipo de apoyo, pueden contactarlo de nuevo. “A lo mejor hay quien pasado el tiempo vuelve a contactarme porque tiene una cuestión puntual y no hay problema, trabajamos lo que necesite”, asegura el profesional.
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