Marimar García, alergóloga
“Las alergias al polen más comunes en la provincia son al abedul y a las gramíneas”
La inmunoterapia es el único tratamiento que modifica la evolución de los síntomas e incluso llega a eliminarlos

La alergóloga Marimar García, en el CHUO. / FdV
Con la llegada de la primavera, las consultas por síntomas de alergias al polen se multiplican en los centros de salud. Si bien en los últimos años ha habido notables avances en medicamentos como los antihistamínicos, Marimar García, alergóloga en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), recomienda acudir al especialista. Según el tipo de alergia y la intensidad, el paciente puede ser candidato a recibir inmunoterapia, un tratamiento que logra reducir los síntomas e, incluso, eliminarlos por completo.
–Hace semanas que se ve polen en las calles...
–Sí, el típico polvo amarillo. Este es el que se ve, el polen del pino, pero antes de este ya había polen en el ambiente. Las partículas son microscópicas y no se ven a simple vista, pero están.
–¿Qué plantas se encuentran en estos momentos en plena polinización en la provincia?
–Gracias a la información que nos proporciona el departamento de Biología de la UVigo conocemos el nivel y tipo de polen en el ambiente, su papel es muy importante. Por eso sabemos que desde el 11 de marzo ya hubo niveles altos de pino y plátano de sombra, el árbol que hay en muchos parques. Y a mitad de la semana pasada, entre el 18 y el 24, empezó el abedul con concentraciones suficientes para producir sintomatología. También hubo valores elevados de roble, pero no tiene demasiada relevancia alergénica en nuestra zona.
–¿Es lo habitual en esta época?
–El pino y el plátano sí, pero con el buen tiempo de mediados de mes se adelantó un poco el polen del abedul. Ahora, con la borrasca de estos días, los pacientes alérgicos mejoran, porque cuando llueve bajan los niveles de polen en la atmósfera.
–¿Ya notan el impacto en las consultas de Alergología?
–A nuestras consultas los pacientes vienen después de una lista de espera, por lo que a muchos de ellos no los podemos ver en el momento de los síntomas, en ese momento los suele atender su médico de familia, que les pauta un tratamiento. Nosotros vemos a los pacientes que están en revisión o esperando para vacunarse, y claro, también notan los síntomas.
–¿Cuáles son las alergias al polen más comunes en la provincia?
–La polisensibilización más frecuente en nuestra zona es a las gramíneas, que empiezan en mayo y terminan en junio o inicios de julio, y al abedul, que está empezando ahora y se mantiene todo abril. En la provincia hay mucho paciente alérgico a esos dos pólenes, por lo que tienen una sintomatología estacional bastante prolongada. Empiezan con los síntomas de la alergia a finales del mes marzo, continúan en abril, luego quedan asintomáticos durante unas semanas de mayo y a finales de mes vuelven a encontrarse mal.
–¿Y las alergias al pino y al plátano?
–Aquí son menos frecuentes, como lo es la alergia al polen del aliso, un árbol de la familia del abedul que poliniza entre finales de enero e inicios de febrero. El aliso, en nuestra zona, a quien más afecta es a las personas alérgicas al abedul, que tienen ya un poco de síntomas en esa época en la que poliniza. Suelen ser síntomas de tipo intermitente, dependiendo de si llueve o no.
–¿Es posible desarrollar una alergia en la edad adulta? ¿O solo sucede en la infancia o adolescencia?
–Sí, un adulto puede desarrollarla, claro. Uno no nace siendo alérgico: puedes nacer con una predisposición genética de hacerte alérgico a algo, y después, según el entorno en el que vives o las circunstancias que tienes alrededor, puedes desarrollarla o no. Lo más frecuente es que comience en la infancia o adolescencia, mientras que es más raro que aparezca en la senectud, pero lo cierto es que en la edad adulta también puede aparecer. También hay casos en los que la alergia se inicia durante los años de infancia y después, de forma natural, los síntomas dejan de molestar durante un largo periodo, para luego reaparecer.
–La aparición de las vacunas ha supuesto un antes y un después para los pacientes.
–Sí, ahora mismo el único tratamiento que modifica la evolución de la alergia es la vacuna, es decir, la inmunoterapia. Puede frenar la evolución y reducir muchísimo la sintomatología, tanto de renitis como de asma, porque aunque mucha gente no lo sepa, la alergia no solo afecta al ojo y a la nariz, afecta también al bronquio. De hecho, un 40% de los pacientes con síntomas de rinoconjuntivitis (estornudos, congestión o picor nasal, entre otros) tienen asma alérgico. Estos son los pacientes que más se pueden beneficiar, porque el asma puede llegar casi a desaparecer. Pero claro, no todas las personas tienen la misma intensidad de síntomas, unos tienen poca, otros, mucha.
–¿Cómo funciona la inmunoterapia?
–Es un tratamiento que va haciendo efecto poco a poco, para que en las estaciones sucesivas los pacientes dejen de tener síntomas tan intensos. Las vacunas tienen un tiempo de efecto, una vez finalizado ese periodo los pacientes se mantienen con síntomas leves. A cada paciente se le realiza un estudio alergológico personalizado, se ve el perfil de sensibilización al alérgeno, se aborda el origen de la patología...
–Al margen de la vacuna, también está el tratamiento tradicional, con medicamentos.
–Sí. El médico de cabecera suele dar tratamientos diarios que incluyen antihistamínico, ya sea de tipo oral o tópico (nasales, oculares), corticoides tópicos nasales y para aquellos pacientes a los que la alergia les provoca asma, broncodilatadores. Se ha avanzado mucho en los medicamentos y en sus efectos, como en el caso de los antihistamínicos.
–En general, ¿los pacientes le dan la importancia adecuada a las alergias al polen? ¿O todavía hay desconocimiento?
–Se tiende mucho a pensar que como es un tipo de alergia que solo afecta en una época del año, no pasa nada, los pacientes se olvidan. Pero es importante que cuando acabe la estación, se consulte con un especialista. No hablo de las personas que tienen síntomas durante uno o dos días cada primavera, sino aquellos que llevan años arrastrando esa sintomatología. Porque solo afecte a la nariz no significa que sea una patología banal, cuanto antes se diagnostique, antes se puede tratar.
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