El jurado los declaró culpables de asesinar para apropiarse de 22.490 euros de la herencia a un amigo y conocido de la prisión, durante un permiso de salida en agosto de 2018 del recluso, Fernando Iglesias Espiño, que estaba cerca de saldar una condena a 25 años por matar a su mujer y dos hijos en Gran Canaria en 1996.

El pasado mayo, la Audiencia Provincial de Ourense impuso un total de 21 y 20 años de cárcel a los coautores del crimen y de la estafa continuada, Francisco Javier G. H. y Óscar G. L. Ambas defensas recurrieron en apelación, pero el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia confirma la resolución de primera instancia. Tras este nuevo revés, a los encausados –presos desde hace cuatro años– solo les queda la posible vía del Supremo.

Las defensas alegaron falta de pruebas y negaron varios puntos en los que se basó el jurado. Los dos se desvinculaban del crimen. En el peor escenario, la de Óscar, que admitía culpa en la estafa, aunque en una cantidad cuatro veces menor, solicitaba una reducción de la pena de cárcel por su colaboración clave con la justicia.

Él reveló a la Guardia Civil el lugar en el que fue enterrado el cadáver de Iglesias Espiño, en un monte de Piñor de la familia de Francisco. El jurado consideró probado que el asesinato había tenido lugar en una granja de Maside, regentada por este segundo acusado, a la que Iglesias Espiño acudía en sus permisos de salida. Que uno de los encausados indicara a los agentes dónde se encontraba el cadáver es “absolutamente significativo”, señala el TSXG.

“Los tres son ubicados primero en la granja y posteriormente en el lugar de enterramiento”

“La conclusión alcanzada en la sentencia, y en el veredicto, que fluye naturalmente, sobre que el enterramiento tiene lugar por la acción” de los dos encausados “obedece sin duda a la geolocalización de los móviles” de los acusados y la víctima el día del suceso. “Los tres son ubicados primero en la granja y posteriormente en el lugar de enterramiento”, recuerda la sala.

El jurado popular declaró probado que, entre el 11 y 24 de agosto de 2018, se apropiaron de un total de 22.490 euros entre operaciones con la plataforma electrónica Hall Cash y retiradas en cajeros de Ourense, Pontevedra, Burgos o Portugal.

La sentencia señala que “las extracciones de dinero se muestran como hecho deducido de la ubicación de los móviles en los lugares de proximidad de los cajeros donde se realizaron las disposiciones además de resultar de las propias grabaciones de aquellos en las que aparecería” Óscar. Aunque no aparece la imagen de Francisco Javier, la sala considera “incuestionable la unión de ambos acusados en toda la mecánica delictiva, perfectamente fundamentada por la sentencia apelada en el apartado correspondiente a la coautoría”.

No se hallaron restos de ADN de los encausados y las defensas alegaron que los forenses no fueron capaces de determinar si el día de la muerte violenta de Fernando Iglesias fue el 11 de agosto de 2018, con causas que atribuyeron a varios golpes en la cabeza con un objeto contundente que la investigación no concretó.

"Los dos acusados dieron muerte a Fernando Iglesias Espiño, enterraron su cadáver en el lugar donde posteriormente fue hallado, y dispusieron de sus medios bancarios para la retirada de fondos en la cuantía que ha sido acreditada"

“Es absolutamente inocuo que no exista una prueba directa del modo, concreto y exacto” en el que fue asesinado Espiño. “Lo que es relevante es que murió de forma violenta” en compañía de ambos encausados “y su cadáver fue transportado por ambos al lugar de su enterramiento”.

El TSXG argumenta que “desde una conjunta ponderación de los hallazgos, sin ninguna duda, más allá de la siempre considerada razonable, cabe afirmar los hechos que han sido declarados probados que, en síntesis, refieren que los dos acusados dieron muerte a Fernando Iglesias Espiño, enterraron su cadáver en el lugar donde posteriormente fue hallado, y dispusieron de sus medios bancarios para la retirada de fondos en la cuantía que ha sido acreditada".

La sala considera que “son irrelevantes la determinación de la concreta hora y lugar donde se produjo la agresión letal, del instrumento utilizado, de las concretas así como de las exactas circunstancias en las que tuvo lugar el incidente ocurrido a finales de julio”, una primera y presunta tentativa a cargo de Óscar.

“Fue un suceso del que cabe inferir connivencia” entre ambos, que a ojos del TSXG “dieron muerte y enterraron el cadáver”, añade el tribunal, que elogia “el esfuerzo en la argumentación de la defensa de Francisco Javier y el minucioso examen y estudio de la causa”, lo que no obsta para que el veredicto del jurado esté “perfectamente motivado”.

Indicó dónde estába el cadáver sin asumir responsabilidad ni relatar cómo ocurrió

A la petición del abogado de Óscar de una menor pena por revelar el paradero del cadáver, el TSXG indica que “fue determinante en la investigación de los hechos. Sin embargo no podemos obviar que la confesión del ahora recurrente no fue tal, porque en modo alguno asumió su responsabilidad por el delito. Ni asumió su responsabilidad ni dio un cumplido relato del modo y manera en el que sucedieron los hechos”, expone la sala.