Lejos quedan los umbrales máximos de temperaturas mínimas que registra Calvos de Randín año tras año, como los -14º grados que tuvo en enero de 2017. Sin embargo, el frío se instala con la llegada de la época navideña en la provincia ourensana y ayer se congeló el termómetro en varios puntos de la provincia que fueron los más fríos de Galicia.

La localidad ourensana de Calvos de Randín registró ayer una temperatura de -7,7º grados de temperatura, a las 6.50 horas de la mañana, siendo la más baja de toda la comunidad de Galicia. La llegada del invierno pone al municipio ourensano en la parrilla de la actualidad ya que siempre está en el top de las zonas más frías. Las heladas coloreaban de blanco las comarcas de Celanova, Allariz, Baixa Limia, A Limia y Verín. Todo el sur de la provincia de Ourense amaneció con el suelo terrestre congelado y durante el día las nieblas persistieron y no dejaron pasar los rayos de sol, haciendo que la sensación térmica se mantuviera con un frío constante. No solo Calvos de Randín, sino que Viana do Bolo fue la segunda zona gallega donde el termómetro tiritó más con -6,4º grados, seguida de Xinzo que registró -5,8º y también de Baltar que estuvo a -5,7º. No solo en zonas bajas ourensanas, sino que en las zonas altas como Manzaneda o Xares (A Veiga), por encima de los 900 metros de altitud, las temperaturas mínimas superaron los -4º. También lo hicieron en Corzos (a Veiga) y en Lardeira (en Carballeda de Valdeorras).

Las previsiones para los próximos días es que se moderen las temperaturas por la llegada de un frente de borrascas que dejarán lluvias por toda la provincia con cielos cubiertos. Las previsiones de Meteogalicia también indican que puede llegar la nieve en las zonas más altas del interior gallego.