Como cada 1 de diciembre desde hacer años, la visita de un grupo de escolares acompañados por representantes políticos, académicos y culturales, rompió el silencio en el Cementerio de San Francisco. Con paso seguro se dirigieron a la tumba de Eduardo Blanco Amor, autor de “A esmorga”, fallecido tal día como ayer, hace 43 años.

La ofrenda floral que mantiene viva la memoria del escritor ilustre es un acto organizado por la Diputación de Ourense con la colaboración de la Fundación Eduardo Blanco Amor, el Centro PEN Galicia y el IES Blanco Amor de la ciudad. Fueron las alumnas Elena Fernández, Alba Quintas y Paula Dios las que leyeron varios textos dedicados al autor que da nombre a su instituto desde la década de los 80. Fue la profesora María do Carmo Henríquez Salido, también presente en el acto, la que promovió que el entonces instituto de A Ponte se llamase IES Eduardo Blanco Amor. En esa misma época, el historiador y escritor Marcos Valcárcel y un grupo de amigos impulsaron el homenaje que todavía se sigue celebrando en el Cementerio de San Francisco.

Un día para recordar “a un xenio da nosa literatura”, señaló el presidente de la Diputación y de la Fundación Blanco Amor, Manuel Baltar, que participó en el acto junto a otras autoridades y representantes públicos. El intelectual ourensano, señaló, no solo fue un escritor, “senón tamén un construtor da identidade cultural e política de Galicia”. Faceta, añadió, de la que dejó constancia tanto durante su estancia en Argentina, acompañando a figuras como Castelao, Suárez Picallo, Alonso Ríos o Rodolfo Prada Chamochín, como cuando regresó a Ourense en 1965.