Suscríbete Faro de Vigo

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Absuelto el autor de un disparo accidental que dejó a un cazador con una mano catastrófica

“No era previsible que sospechara” de que la víctima estuviera cerca, señala la jueza: no vio ni oyó al compañero, ni tampoco escuchó a los perros ni fue advertido de su presencia

El juicio se celebró el pasado mes de febrero en el Penal 1 de Ourense. IÑAKI OSORIO

No puedo cortar la comida, antes cocinaba y colgaba la ropa y ahora no. Tengo unas secuelas de frío enormes, la mano ni me dobla ni hace ninguna función. Además, en el hombro sufro un pinchazo constante y adelgacé 35 kilos porque psicológicamente me afectó”. Son las palabras en el juicio, celebrado el pasado mes de febrero, de un cazador que sufrió un disparo fortuito de otro participante en una batida en O Irixo, el 12 de noviembre de 2017.

Aquel accidente, cuando tenía 47 años, le cambió la vida a peor. El impacto en la mano izquierda, que quedó “catastrófica”, provocó daños con secuelas que limitan actos de la vida cotidiana como ducharse, ponerse unos calcetines, cocinar, comer o lavar los platos, además de tener que comprar en su día un vehículo adaptado. Está incapacitado totalmente desde que tenía 49 años.

El compañero de batida que le disparó por accidente, un hombre de 33 años, ha sido absuelto por la magistrada del Penal 1. De la defensa se encargó el abogado Pablo Quintas. “No era previsible que sospechara” de la presencia de la víctima en las inmediaciones, al no haberlo oído ni visto, ni haber escuchado a los perros, ni haber sido advertido tampoco de su posición ni por él ni por otros cazadores, recoge la sentencia.

La Fiscalía no llegó a formular acusación por estos hechos, al entender que el disparo, ocurrido tras finalizar una batida de jabalí con una treintena de participantes, fue fortuito, durante la descarga del rifle por parte del cazador enjuiciado. Se trataría de una imprudencia leve, que ya no está castigada por la vía penal desde la reforma del Código Penal de 2015.

La acusación particular solicitaba la pena mínima, una multa. El abogado pedía 331.000 euros de indemnización, tras rebajar la pretensión inicial, de más de 400.000. La aseguradora ya había abonado unos 100.000 al perjudicado.

Las partes exploraron la posibilidad de un acuerdo de conformidad y al perjudicado se le ofreció una indemnización de 200.000 euros, pero decidió que el juicio se celebrara. Era albañil, cobraba entre 1.200 y 2.000 euros al mes –aseguró al día de la vista–, y ahora solo percibe una pensión de unos 700 euros.

Con la absolución no cabe una responsabilidad civil, pero la sentencia no es firme y aún cabe recurso de apelación a la Audiencia Provincial. Además, queda la alternativa de reclamar en la vía civil.

La magistrada considera que no ha quedado acreditado por qué se produjo el disparo, “si por un defecto del arma, por que se enganchara con un palo o una rama en el momento de proceder a su descarga, o por cualquier otra causa”. Del mismo modo tampoco se ha encontrado ninguna evidencia de que el acusado hubiera infringido norma alguna sobre la caza.

“Dieron la orden de recoger los perros y lo más prudente que se me ocurrió fue descargar el arma, como hago siempre. La tenía colgada, la descolgué y, cuando la quise abrir, pasó eso. En ese momento no escuchaba a nadie a mi alrededor. No tenía el dedo en el gatillo, no sé si me enganchó, no sé lo que pasó. No sé si fue un fallo del arma o qué pudo pasar. Yo la quise descargar y, por desgracia, pasó lo que pasó”, relató el acusado en el juicio.

La sentencia: “En el caso de que el lesionado considere que existió imprudencia leve, la vía civil es la adecuada para depurar responsabilidades. Ha de excluirse el carácter delictivo de los hechos, debiendo reconducirse los mismos a la jurisdicción civil”

decoration

La víctima recibió el impacto en una mano cuando se dirigía por una pista con los perros, que había recogido. La jueza indica que el perjudicado no comunicó por la emisora que se aproximaba al puesto donde estaba el acusado. Por lo tanto, este último desconocía que la víctima se encontraba cerca. Tampoco vio a su compañero ni llegó a escuchar perros cerca, añade la jueza como hechos probados.

“Llevé el tiro de frente, pero no vi de dónde me vino. No sé dónde estaba él. Pero somos compañeros, no lo iba a hacer intencionadamente”, expuso la víctima el día de la vista. “No ha quedado acreditado” que el encausado “omitiera la diligencia que resulta indispensable en el ejercicio de la actividad de la caza”, señala la resolución.

La magistrada indica que “no se puede imputar el resultado producido a título de imprudencia menos grave”. Y añade que “en el caso de que el lesionado considere que existió imprudencia leve, la vía civil es la adecuada para depurar responsabilidades. Ha de excluirse el carácter delictivo de los hechos, debiendo reconducirse los mismos a la jurisdicción civil”.

Compartir el artículo

stats