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Faro de Vigo

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Más de un año y medio sin salir de casa esperando por una cirugía: “Nadie sabe lo que estoy pasando”

Rosa tuvo una caída en 2020 y desde entonces espera por una operación de la que no sabe nada

La rodilla izquierda de Rosa. | // FDV

Rosa Irene Dos Santos ya no puede más y así lo expresa: “Nadie lo que estoy sufriendo con todo esto, llevo un año y medio encerrada en mi casa sin una solución a corto plazo”. Esta mujer, de origen de portugués y de 64 años de edad, lleva esperando por una operación quirúrgica en su rodilla izquierda de 2020.

Es ahora cuando acude a la difusión de su caso porque se siente prisionera en un procedimiento que no tiene visos de solución. En 2020 se cayó y rompió la pierna, primero fue el hospital comarcal de Verín y después llegó al hospital de la capital para curarse de su herida. Tras su recuperación, la pierna le volvió a fallar y se cayó, se rompió la rodilla, según su testimonio.

Desde entonces lleva esperando para que la operen. Rosa dice que “cada vez estoy peor, física y emocionalmente porque no me dan una respuesta y ya no sé que hacer”. Son las palabras de desesperación de una persona que desde hace más de un año y medio no sale de casa “ni para un café”, ni tampoco se puede mover por la casa.

“Me llamaron para hacer dos pruebas sanitarias para llamarme para operarme, pero no me han llamado después de esas dos pruebas. Cuando fui a hacerlas los profesionales de Anestesióloga me dijeron que todo estaba bien que me llamarían pronto y desde la última vez que me fui a hacer las pruebas ya van tres meses esperando y otro más que tendré que esperar y no puedo seguir así”, relata Rosa desde su casa de Verín.

Rosa tiene depresión y además de las pastillas que le recetó el Psiquiatra toma las necesarias para calmar el dolor de la pierna y de los demás músculos por falta de movilidad. “Llego sufriendo mucho tiempo y tomo todas esas pastillas para descansar algo, porque si no no descanso. Además, ni en la cama descanso, porque me duele la pierna, esto es horrible”.

La ayuda de un hermano

Rosa no se puede mover de su casa, está sentada en el sofá. “No puedo ni levantarme por la casa sola, ni tampoco subir y bajar escaleras por lo que llevo un año así, en casa y me está afectando mucho la verdad. Esto no es vida para una persona y menos tener que esperar tanto tiempo para una operación donde todas las pruebas que me hice estaban bien”, alega Rosa con una voz sollozosa.

Para las labores de higiene personal y del hogar tiene un hermano que la ayuda mayor que ella. Bernardo, de 74 años, es la mano que la impulsa para levantarse y es el apoyo que tiene para lavarse y asearse. Rosa añade que “me ayuda a todo él porque yo no puedo y le tengo que estar muy agradecida porque si no estaría sola”.

Finaliza diciendo que “solo pido una solución para esta agonía que tengo encima porque me siento prisionera en esta casa y esta situación no me ayuda a nada. Por eso quiero que me llaman ya para operar, si todo estaba bien, ¿por qué no me llaman ya?”.

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