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Faro de Vigo

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Alcaldes ven necesarias ayudas para obras de emergencia que eviten más restricciones de agua

Un año del vaciado de los embalses, cuyos bajos niveles ha agravado la sequía: los de la provincia no llegan al 49% de capacidad media

El embalse das Portas, en Vilariño de Conso, está al 22%. FERNANDO CASANOVA

Viene más calor y no hay lluvias a la vista en los modelos meteorológicos, al menos no en una cantidad que pueda aliviar al territorio de la falta prolongada de agua. Temperaturas elevadas y ausencia de precipitaciones propician varios problemas: desde riesgos de salud para personas con patologías, que se descompensan con las olas de calor, a una menor disponibilidad del recurso, que está afectando ya, con mes y medio de verano aún por delante, al abastecimiento de varios concellos.

Tras jornadas muy duras con un grado de devastación sin precedentes en la naturaleza y numerosas propiedades, más días de calor y sequía situarán el riesgo de incendio en nivel extremo.

En julio de 2021, el vaciado extremo de varios embalses de la provincia llamó la atención, por el notable descenso de nivel, sobre todo, en As Portas, Cenza (Vilariño de Conso) y Salas (Muíños). Un año más tarde, la sequía prolongada ha convertido en imagen habitual reservas semivacías.

Según los datos de esta semana la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS), las presas se encuentran al 48,9% de su capacidad máxima, un 4,5% menos que hace un año y un 23% por debajo del promedio histórico a estas alturas del año, del 72%.

Reservas bajo mínimos en el embalse de As Portas, Vilariño de Conso. FERNANDO CASANOVA

“Es imposible que se pueda recuperar ahora el nivel de los embalses, tal y como está apretando la sequía irá a peor”, asume la alcaldesa de Vilariño, Melisa Macía. As Portas se encontraba este miércoles al 22%, el nivel más bajo de toda la cuenca Miño-Sil. La presa se sitúa a las puertas del Invernadeiro, un parque natural arrasado por el fuego durante semana y media.

Por suerte las avionetas pudieron cargar en el embalse. Si no, el problema habría sido muy grande”, dice la regidora de Vilariño, un concello de medio millar de habitantes, donde el presupuesto se nutre mayoritariamente con los más de 800.000 euros al año que recibe en impuestos de la hidroeléctrica Iberdrola.

El aspecto de la presa muestra la situación actual de sequía. FERNANDO CASANOVA

En varios concellos del rural gallego, en verano no solo disminuye el agua disponible, sino que aumenta el consumo, con el regreso a segundas residencias, reuniones familiares y vacaciones de emigrantes en casa.

"Necesidades urgentes requieren soluciones urgentes"

En Muíños hay ya varias aldeas en las que es necesario restringir el agua por las noches. “Y esto sucede en julio, cuando antes era un problema que podía aparecer en septiembre”, subraya el alcalde, Plácido Álvarez.

“Apelo a que las administraciones públicas sean conscientes de este problema, que va a ir a más, y habiliten algún tipo de ayudas para obras de emergencias, como pozos, bombeos o hacer otros manantiales para alimentar los depósitos. Necesidades urgentes requieren soluciones urgentes”, afirma.

En Boborás se ha secado el río del que se capta el agua para el abastecimiento de una docena de aldeas. “Llevamos tiempo avisando de la situación de sequía y ahora creo que será necesario establecer horarios con restricciones”, asume la alcaldesa, Patricia Torres, además de otras medidas como el traslado de agua en motobombas.

Ve “totalmente” necesario que los concellos puedan acceder a ayudas para ejecutar obras que palíen estos problemas. “No solo para captaciones sino para poder intervenir en los quilómetros de líneas de la traída, en las que a veces hay fugas”, señala la regidora.

Piden “consumo responsable”

Más allá de alguna “fuga o incidentes puntuales, repuestos con urgencia”, Pereiro de Aguiar tiene garantizado el suministro de agua: capta del Miño y no prevé restricciones pese a que su población en verano supera los 8.000 habitantes. El alcalde, Luis Menor, llama a un “consumo responsable”.

El regidor recuerda que los concellos, sobre todo los pequeños, tienen “las arcas castigadas” por la respuesta a la pandemia y, sobre todo, la inflación. En su opinión, sí sería positivo que administraciones supramunicipales habilitasen “partidas extraordinarias e incluso de emergencia para poder acometer de manera ágil pequeñas infraestructuras. Una tramitación sencilla sería clave”.

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