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Vecinos de Alixo: “No nos dejaron defender nuestro pueblo y ardió todo”

El núcleo ubicado en O Barco fue uno de los más perjudicados por las llamas | Ardieron una docena de casas habitadas | “Podíamos haber ayudado”, lamentan los residentes

Una mujer camina en Alixo entre las casas calcinadas y alguna que sobrevivió a las llamas. | // BRAIS LORENZO

Alixo fue sinónimo de desesperación, de tristeza, de impotencia y de desolación. Los vecinos del núcleo rural de O Barco de Valdeorras vivieron la intensidad del fuego en primera persona y sufrieron con las llamas que arrasaron la mayor parte de las estructuras de viviendas a su paso. El regidor de O Barco de Valdeorras, Alfredo García (PSOE), valoraba a primera hora de la mañana de ayer la voracidad del fuego en el pueblo y también analizaba las consecuencias del incendio que todavía sigue activo.

El regidor socialista comentaba que “ardieron 15 viviendas en este núcleo de Alixo. Algunas estaban habitadas y otras son segundas viviendas. En Alixo se había iniciado un proceso de rehabilitación de viviendas y fueron rehabilitadas recientemente, lo que produce una enorme desolación”.

Y añadía que “hay muchos dramas personales en este núcleo de Alixo. Hay gente desesperada, es una desgracia, afortunadamente, evitamos los daños personales, pero en cualquier caso, después de eso, que te arda la casa no tiene consuelo ninguno”.

Dos vecinos de Alixo observan, durante la madrugada, las llamas en el pueblo. | // BRAIS LORENZO

"Nos echaron de aquí y no nos dejaron ayudar en nada”

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Los vecinos de Alixo vieron venir las llamas a lo lejos. El núcleo se separa por una zona baja y otra arriba, donde la zona baja fue la más afectada por las llamas. Durante la madrugada de ayer, el desconsuelo y la impotencia les hacía llorar, algunos lo exteriorizaban y otros no podían con la rabia.

Blas Calvo, uno de los vecinos, señalaba que “mi casa no se quedó afectada porque está en la zona de arriba, pero la zona de abajo fue donde hubo más afectación. Yo salvé mi casa, pero creemos que algunas casas se pudieron salvar si realmente nos dejaran haber quedado, porque nos echaron de aquí y no nos dejaron ayudar en nada”.

Y añade que “nos echaron las fuerzas y cuerpos de seguridad, diciéndonos que si no nos marchábamos nos íbamos presos”. Incluso comenta que a un vecino del núcleo tuvieron que sacarlo dos Guardias Civiles por que estaba incapacitado.

Otro de los vecinos sí que se quedó para defender su casa y mojar el perímetro con una manguera. Tras remitir las llamas, vio como sí había salvado su caso. La que no pudo hacer nada fue Isabel Pérez, también de Alixo, que fue a sacar a su padre con una enfermedad respiratoria y a su madre de la casa donde había pasado toda su infancia. “Salí de mi casa de O Barco, fui a cogerlos y los llevé de nuevo para allí, a un sitio seguro. Queríamos volver subir para ayudar en lo que pudiéramos y defender nuestro pueblo y nuestras casas pero no nos dejaron”.

“No se hizo nada en uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Ourense y de España”

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Continúa la explicación diciendo que “esto fue una vergüenza porque nos cortaron el paso y seguro que podríamos haber hecho algo. La casa de mis padres ardida, la de mi tío calcinada, esto es un desastre. Tenemos impotencia porque la Guardia Civil no nos dejó ayudar con mangueras o lo que pudiéramos, porque al final son nuestras casas. No decimos que nos hubieran dejado estar a todos, porque todos no tienen las condiciones físicas, pero hubo gente que quería y podía y no la dejaron defender su casa”.

A primera hora de la mañana, pasó por el pueblo y vio la desolación, el negro que dejó el paso del fuego cuando arrasó con una quincena de casa. “No se hizo nada en uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Ourense y de España”, comenta la vecina con la voz entrecortada.

Casas de generaciones

La mayoría de las casas que ardieron en Alixo eran patrimonios familiares que pasaron de generación en generación. De bisabuelos a abuelos, a padres y a nietos. Muchas de ellas habían comenzado procesos de rehabilitación para acondicionarlas y el drama se apoderó de ellas sin que nada las pudiera detener.

"Subimos a primera hora de la mañana y vimos todo quemado y negro”

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Otro de los vecinos miraba a su casa ardida, después de terminar de acondicionarla. Benito no se podía creer lo que había pasado, todavía estaba en shock y decía que “había un año que terminamos de rehabilitar y mira ahora como está. No sabíamos que había pasado y subimos a primera hora de la mañana y vimos todo quemado y negro”. El vecino tenía una segunda residencia que fue presa de las llamas y señalaba que “ahora no vale la pena rehabilitarla de nuevo, hay que tirar con todo y volverla a hacer de nuevo. Esto es un desastre, te deja el corazón roto”.

No había desconsuelo para tanta ceniza, no cabían palabras de ánimo ante un negro intenso ni tan siquiera el cese de las llamas animaba a unos vecinos que habían perdido parte de su vida. Su infancia, su herencia y recuerdos que quedaron reducidos a brasas.

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