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Una técnica permite la detección precoz del posible daño cardíaco por la quimioterapia

El hospital de Ourense tiene una unidad específica que atiende a 25 pacientes, de media, cada semana. ”Permite iniciar un tratamiento con prontitud sin interrumpir la quimioterapia”

Un cardiólogo del CHUO realiza una prueba a un paciente con el ecocardiógrafo de última tecnología. CHUO

La técnica del strain rate, que se lleva a cabo con un ecocardiógrafo de última tecnología, permite detectar de una manera precoz –y no invasiva– la posible cardiotoxicidad provocada por el tratamiento con quimioterapia.

Supone un avance con respecto al método anterior, el del cálculo de la denominada fracción de eyección, un parámetro global sobre el funcionamiento del corazón. El strain mide la deformidad del miocardio. Desde el año 2016, el hospital público de Ourense cuenta con una unidad específica que utiliza esta tecnología y realiza estudios, de media, a unos 25 pacientes por semana en la actualidad. También lleva a cabo consultas de seguimiento.

El objetivo es detectar la cardiotoxicidad antes de que dé síntomas, lo que se llama fase subclínica. Nos permite iniciar un tratamiento precoz sin tener que interrumpir la quimioterapia”, explica el jefe de servicio de Cardiología en el CHUO, Miguel Pérez de Juan.

“Es indudable que en los últimos años se han producido progresos en oncología que han disminuido la mortalidad por cáncer, aumentando los casos de supervivencias largas. Pero ese tipo de pacientes se enfrentan también a un riesgo de morbilidad y mortalidad cardíaca debido a cardiotoxicidad. Una disminución de la fracción de eyección puede derivar no tanto en infartos sino en una insuficiencia cardíaca”, indica el responsable de cardiología en el CHUO.

Miguel Pérez de Juan, jefe de servicio de cardiología en Ourense. CHUO

“Habitualmente, se realiza un estudio antes de la quimio para evaluar los parámetros estándar, y posteriormente se lleva a cabo otros a los 3 meses, a los 6, o cuando consideramos que el paciente puede estar teniendo algún deterioro”, añade el especialista.

“Gracias a esta detección precoz es posible avisar al oncólogo, para que por ejemplo estudie la posibilidad de distanciar la quimioterapia. Por nuestra parte tenemos la capacidad de iniciar un tratamiento farmacológico cardíaco. En resumen, podemos impedir que haya cardiotoxicidad, que en algunos casos puede ser irreversible”.

Este daño puede aparecer incluso años después del tratamiento, pero hay una fase más aguda, durante la quimioterapia, la etapa sobre la que incide este control.

Imagen para detectar la posible cardiotoxicidad.

Imagen para detectar la posible cardiotoxicidad. FdV

“El strain rate permite detectar con prontitud una deformidad del miocardio antes de que sea posible ver la disminución de la fracción de eyección por métodos convencionales, con un ecocardiógrafo normal, que se utilizaba antes de la incorporación del equipo de alta gama. Y no todos los pacientes tenían una ventana adecuada en el corazón para poder definir bien esa medida. Era un valor un poco más impreciso que en la actualidad, debido sobre todo a la variabilidad del observador y el estudio”, detalla Miguel Pérez de Juan.

En la unidad especializada del hospital de Ourense trabajan la doctora Blanco Labrador y los doctores Alonso y Merelles, tres cardiólogos dedicados al diagnóstico y seguimiento mediante la prueba de imagen.

Un estudio con el ecocardiógrafo. CHUO

El estudio se lleva a cabo en todo tipo de pacientes oncológicos, si bien hay determinados fármacos, como las antraciclinas y el trastuzumab, que presentan una mayor toxicidad y, por lo tanto, existe un riesgo más alto de daño cardíaco.

Más estudios y ‘ecos’

La media de estudios por semana ha aumentado en un contexto de presión asistencial como ha sido la pandemia, y teniendo en cuenta además que el COVID entraña riesgos asociados de complicaciones cardíacas.

“Efectivamente hemos estado un poco sobrecargados, pero hemos ampliado el número de estudios y de ecos, y sobre todo hemos hecho un esfuerzo para, sin dejar de atender a los pacientes que ya teníamos, aumentar el número de los que vemos por semana”, asegura el jefe de servicio.

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