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El incendio de Zamora es “un aviso” para los servicios de extinción en Ourense

Los fuegos de sexta generación, como el que arrasó más de 30.000 hectáreas en la Sierra de la Culebra, son “más frecuentes por el cambio climático”, dicen los brigadistas

Fotografía de un brigadista ourensano con un cervatillo. //BRIF LAZA

Navarra se quema y Zamora llora todavía del susto. Las dos provincias registran actividades incendiarias que arrasan explotaciones ganaderas, agrícolas y ponen en peligro a pueblos y poblaciones que han tenido que ser evacuadas. La gestión por parte de las autoridades políticas no está siendo la esperada por los servicios de extinción y, por ejemplo, los brigadistas de Castilla y León convocan una manifestación en frente de la Junta de la comunidad y los de Navarra ya critican las actuaciones políticas.

En la provincia vecina, Zamora, las llamas quemaron más de 30.000 hectáreas y los servicios de extinción ourensanos ven como “un aviso” lo sucedido con los fuegos de sexta generación (los producidos en Zamora y Navarra), que son capaces de “tener vida propia” arrasando todo a su paso y “con gran velocidad”.

Los agentes de la Brif de Laza intervinieron en el incendio durante jornadas intensas en la Sierra de la Culebra donde “se vivieron momentos tensos por la proximidad de las llamas con los pueblos y las casas. La primera consigna era proteger las poblaciones del fuego, de unas llamas que eran brutales, era un frente kilómetro de fuego que fue muy complejo atajarlo. La situación era comprometida, pero con los pueblos evacuados fue más fácil trabajar, dentro de lo complejo que es combatir estos fuegos”.

A pesar de que en Galicia, la temporada alta de incendios no se inicia hasta el próximo 1 de julio, ellos ya iniciaron la campaña con intervenciones a gran escala en Zamora y ven lo sucedido en dichos incendios una alerta para estar prevenidos de cara al verano. Desde el núcleo del servicio, dicen que “ya fuimos el viernes y también el sábado y nos enfrentamos a un fuego potente haciendo contrafuegos, pero había que tener cuidado, porque era muy difícil”. Tensión, esfuerzo, compromiso y trabajo equipo para intentar doblegar las llamas.

Sequía y cambio climático

Los efectos del cambio climático no solo se sienten en la agricultura, en la ganadería o en los embalses, sino también en la actividad incendiaria. La Brif de Laza señala que “nos estamos enfrentando cada vez a fuego más virulentos y complicados, los llamados fuegos de sexta generación. Si antes la media de las hectáreas afectadas era de 250-500, ahora cada vez los fuegos alcanzan superficies más grandes y se está notando en las estadísticas de grandes incendios forestales”.

Las causas de estos fuegos son variadas y señalan algunas como el abandono de la tierra del campo, la sequía o la falta de previsión entre otros. Sin embargo, enfatizan en el cambio climático como un activo que alimenta estos fuegos: “Cada vez nos enfrentamos a temperatura más altas y parámetros de viento y humedad que dificultan nuestra labor y la extinción de los fuegos. Aquí (en Ourense) este frente que entró ahora nos está dando un respiro igual que el año pasado, que la meteorología fue inusual”.

Campaña de 2022

¿Qué pasará este verano? Es la pregunta que se hacen y esperan que la respuesta sea lo menos dañina posible. “Cada año es diferente, pero esperamos que este año la meteorología nos acompañe, como hizo el año pasado para que no se destruya masa forestal y tampoco fauna, como pasó en la Sierra de la Culebra donde hubo especies que quedaron en las llamas y eso en una zona de especial protección, ya que es la cuna del lobo ibérico. Fue un desastre, muchas especies se vieron atrapadas”, relatan.

En lo que va de 2022, según los datos registrados por la Consellería de Medio Rural, la provincia de Ourense registró más de una veintena de incendios y llevan calcinadas más de 500 hectáreas. Sobre los riesgos que hay de que en Ourense se produzcan fuegos de sexta generación comentan que “la provincia no está exenta de que se produzcan, porque tienen todos los factores que tiene Zamora u otras provincias, donde hay abandono de tierras, sequía y donde la meteorología también es muy parecida”.

En Larouco se quemaron 220 hectáreas, en dos focos, la pasada semana. Ahora, los brigadistas miran al cielo como señal de ayuda para que les acompañe en una nueva campaña contra la actividad incendiaria en una provincia donde el fuego es infinito.

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