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Faro de Vigo

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Los “embajadores” del conocimiento de la UVigo

Antonia Blanes, alumna del Programa de Mayores de la UVigo, visibiliza la importancia de la extensión universitaria como forma de aprendizaje a lo largo de la vida

Alumnos del programa de mayores y asistentes en El Pueblo Café Bar. | // IÑAKI OSORIO

La Universidad tiene encomendada como una de sus funciones básicas, determinadas por ley, la difusión del conocimiento y la cultura a través de la extensión universitaria y la formación a lo largo de toda la vida. Es lo que se marca en el papel de la Ley Orgánica de Universidad y es lo que quiere transmitir el Programa de Mayores de la Universidad de Vigo, que ayer tuvo una ponencia de una alumna en un ambiente abierto, como forma de transferencia de conocimiento.

El coordinador de programa de mayores y profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Vigo del campus de Ourense, Alberto Vaquero, dice que “Antonia es, desde hace siete años, una alumna destacada del programa de mayores. Colabora con nosotros, en charlas, en conferencias y como embajadora del conocimiento o presentando libros. Queríamos una persona del programa de mayores, que contara un poco lo que ha hecho en su vida y también su experiencia vital. Y Antonia, tiene una experiencia vital, enorme y es la mejor embajadora y es muy activa”.

Antonia Blanes tiene 69 años y desde el primer minuto lo quiere dejar claro: “Yo estudié toda mi vida”. Cumple su séptimo año como estudiante de un programa que le genera ilusión y del que presume a todos los lugares a los que va. Ayer, delante de compañeros y otras personas que se acercaron a escucharla, habló de todo. De su vida, de sus pasiones, de sus tesoros, pero también de la importancia de aprender sin importar el DNI.

“Me casé muy joven, tuve a mi primer hijo muy joven y en ese momento dejé de estudiar. Después tuve el segundo ocho años después, pero en ese momento seguí estudiando y lo hice en la UNED desde mi casa. En aquel momento no podía ir presencialmente y como teníamos un negocio, tenía que hacerlo así. Y además, en ese tiempo también estudié en la Escuela Massana de Barcelona”, recuerda.

Antonia Blanes, durante su charla en El Pueblo Café Bar. | // I. OSORIO

Para ella, anotarse al programa de mayores fue “una de las mejores decisiones que tomé en mi vida” y “se lo recomiendo a todo el mundo”. Rememora cómo se anotó y dice que “tenía una carencia de saber gallego y tanto mi marido como yo nos apuntamos a la escuela de idiomas, ya directamente al Celga 4, para aprender y sacar el título. Después de hacerlo, le dije a mi marido que quería hacer otro curso y él me dijo, ‘¿por qué no la universidad?’ y fui entonces cuando entré y seguiré estando hasta que me echen”.

"Hasta que me echen, aquí seguiré"

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El programa de mayores tiene en el cuerpo docente el atractivo más importante y Antonia quiere recalcar que “los profesores dicen siempre que los alumnos somos maravillosos, nos lanzan piropos por todos los lados, pero, no es verdad, ellos son los que merecen los piropos. No hay uno, por lo menos si lo hay a mi no me tocó, que no sea impresionantemente maravilloso”.

Tanto enganchan que Alberto Vaquero le dio clase de Economía e Impuestos y ahora está suscrita a revistas para saber más de economía. Pero lo mismo le pasa con la Meteorología o con otras asignaturas que cursa, con las que aprenden, le estimulan y le dan vida.

Dos referentes

Antonia habló ayer de emprendimiento femenino, de la búsqueda de oportunidades en un negocio globalizado y donde hay que buscar el nicho de mercado. Ella tuvo a su abuela y su madre como referentes, en generaciones que no gozaron ni de las mismas oportunidades ni tampoco de las mismas posibilidades.

“De mi abuela aprendí que todo se aprende en la vida, decía que todo estaba en los libros, ahora todo está en internet, el gran libro. En aquel entonces también me decía que si no sabes una cosa, búscala en el libro”, comenta. Y mi madre siempre me decía que “que el hecho de ser mujer no te impida nada en la vida”.

Dos enseñanzas con las que se queda y de las que aprendió mucho. Cogió los consejos y presume de su vida. Está más contenta que nunca, porque tiene ilusión y recupera el tiempo que no pudo estudiar con la extensión universitaria de la UVigo. Y manda un mensaje diciendo “nos bombardean la mente diciendo que hay que hacer ejercicio físico, y tienen razón, pero también hay que alimentar la mente, porque fortalecer la mente y el conocimiento también es importante”.

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