Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un violador condenado a 13 años y medio de cárcel actuó con “un ánimo de dominio y cosificación” de su ex

La Audiencia de Ourense condena al acusado por una agresión consumada y por una tentativa. Habían roto y ella no quería volver pese a insistir él

Magistrados de la Audiencia Provincial de Ourense.

Magistrados de la Audiencia Provincial de Ourense. / BRAIS LORENZO

J. F.

Ourense

La Audiencia Provincial de Ourense condena a 13 años y medio de cárcel a un hombre por agredir sexualmente a su expareja. Además, le impone 10 años de libertad vigilada y la prohibición de comunicarse y aproximarse a la víctima durante 20 años, así como el pago de una indemnización de 16.184 euros.

Es autor de dos delitos de agresión sexual, uno de ellos en grado de tentativa. Tras dos años de relación, que terminó a finales de 2019, la perjudicada decidió no retomarla pese a la insistencia del acusado quien le realizaba llamadas telefónicas, le enviaba mensajes o le ponía flores en el coche.

El 8 enero de 2020, el condenado acudió a la vivienda de su excompañera sentimental, con su consentimiento, para recoger sus cosas y, una vez dentro del piso, según consta en la sentencia, “haciendo uso de su fuerza y de su mayor masa corporal, la obligó a introducirse en el dormitorio y, una vez allí, con el propósito de satisfacer su ánimo libidinoso, la arrojó sobre la cama y le rompió la camiseta y la ropa interior”. A continuación, la agredió sexualmente.

El 22 de enero de 2020, cuando la mujer regresó a su domicilio y se encontraba introduciendo la llave en la puerta, “el acusado apareció de forma sorpresiva por detrás, entrando en el interior de la vivienda con la excusa de recoger un título sanitario y otros objetos”, según explican los jueces.

La forma de actuar de la denunciante, según la sala, “evidencia la ausencia de ánimo espurio”, pues fue “el conjunto de circunstancias, la repetición en las acciones violentas, lo que le llevó a presentar la denuncia, frente a sus reticencias iniciales”

Su expareja le pidió que se marchase, ante lo que reaccionó insultándola y ofreciéndole 50 euros a cambio de sexo para, después, arrojarla sobre la cama, donde puso un cuchillo jamonero que había cogido en la cocina.

La Audiencia ve probado que le rompió la camiseta y el sujetador y que le arrancó el pantalón por la fuerza. Después intentó agredirla sexualmente. Hubo un forcejeo entre los dos y él acabó marchándose.

La forma de actuar de la denunciante, según la sala, “evidencia la ausencia de ánimo espurio”, pues fue “el conjunto de circunstancias, la repetición en las acciones violentas, lo que le llevó a presentar la denuncia, frente a sus reticencias iniciales”.

Por tanto, “no hay un móvil económico en la actuación de la denunciante, ni tampoco un ánimo espurio derivado del resentimiento, pues la relación se encontraba rota, la denunciante no pretendía su reanudación ni presentaba una situación de animadversión hacia el acusado, como se evidencia de sus reticencias a formular la denuncia después del primero de los hechos”.

El relato de la víctima “presenta coherencia interna y aparece corroborado por elementos periféricos, como lesiones de diversa índole, que refuerzan la veracidad”.

La Audiencia Provincial ve una agravante de género, pues destacan que sus acciones muestran “la presencia de un ánimo de dominio y cosificación de la mujer”. Contra la sentencia cabe recurso al TSXG. En el juicio, el acusado negó los hechos e incluso manifestó que en uno de los episodios fue ella quien lo agredió por la espalda, arañándolo en la cara.

Tracking Pixel Contents