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Toda una vida al servicio de la ciudad

Algunos de los trabajadores que se jubilan en el Concello de Ourense. | // IÑAKI OSORIO

Diecisiete trabajadores del Concello de Ourense se despiden este año de su vida laboral y la corporación quiso rendirles homenaje y desearles suerte en esta nueva etapa que inician. El acto fue rápido, pero emotivo para los funcionarios que dejan atrás toda una vida de servicio.

Presidió el acto el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, que agradeció “los servicios a esta casa y a la ciudad”. Admitió que, si bien es “muy crítico” con todo lo referido al sistema funcionarial, “una de las cosas que me sorprendió es que mucha gente trabaja más que yo en la empresa privada”.

"El fin del funcionario es servir"

Tras recibir sus medallas, Menchu Pérez Estévez tomó la palabra para recordar que “el fin del funcionario es servir”. Indicó que en el ejercicio de su profesión “nos encontramos con ciertas dificultades porque el procedimiento administrativo sigue siendo dificultoso, pero esto no quiere decir que el funcionario no ponga interés, empeño y amor en hacer las cosas lo mejor posible”. Llegado el momento de decir adiós, concluyó, “es un placer vernos todos y una maravilla poder llegar a estos momentos de jubilación”.

Menchu Pérez Estévez. Iñaki Osorio

Entre los trabajadores más veteranos está Alfonso Testa, que se incorporó como alguacil el 1 de enero de 1977. “Llegué de la mili y ya empecé a trabajar aquí. Después me designaron a la sección de Hacienda, donde terminé como administrativo”. Ha sido protagonista de la implantación de nuevos impuestos y ha pasado sus horas de servicio “entre reclamación y reclamación”. El área de Hacienda, dice, no era precisamente la que más visitas recibía del alcalde de turno. “No intervienen mucho, hemos trabajado tranquilos”, afirma. En esta nueva etapa se dedicará a pasear y disfrutar del campo.

Alfonso Testa. INAKI OSORIO

Menchu Pérez entró en 1978 y se jubila en el Negociado de Aguas. “Era una época de transición, yo entré con el último alcalde de la etapa franquista y tomé posesión con el primero de la democracia. Conocí a todos, y puedo decir que cada uno ha trabajado según las circunstancias que le han tocado en cada momento. Quiero quedarme con lo bueno de todos. Para mí, el trato con ellos ha sido siempre maravilloso”, señala.

Menchu recuerda los primeros años con mucha nostalgia “porque al principio éramos un grupo muy reducido de funcionarios y la afinidad era mayor, más cercana”. Ella empezó a trabajar con 21 años y ya había “bastantes mujeres” (ayer se jubilaron siete). Su madre y su nieto de 10 años centrarán ahora todas sus atenciones.

Cándido Gómez. INAKI OSORIO

Cándido Gómez,“el clásico de los clásicos”, como lo anunció el alcalde, también entró en 1978. Empezó como auxiliar administrativo en el Consello Municipal de Deportes, del que también fue gerente y administrador. “He disfrutado mucho porque siempre me ha gustado mi trabajo”, que ha combinado con su faceta como entrenador de fútbol.

Asegura que deja grandes amigos en el Concello, en “la vieja guardia”, en referencia al grupo del inicio, cuando la plantilla era pequeña. Ahora es el momento de los nietos y la música, pero también de cuidarse: “El trabajo no te deja tiempo, ahora es el momento de pasear, de hacer ejercicio y llevar un orden en la vida”.

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