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Faro de Vigo

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Los ultramarinos que resisten a todo

“La Tiendiña” en O Vinteún y “Comestibles Mariló” son dos ejemplos de un modelo comercial en peligro de extinción

Gabriel Blanco con clientes en “La Tiendiña”, en el barrio de O Vinteún. | // I. OSORIO

Caminar por la zona de la residencia es hacerlo por un barrio que ya no tiene el bullicio que tenía antes. Eso lo nota “Comestibles Mariló”, un ultramarinos que cumplirá 55 años el próximo diciembre y que es uno de los que resiste a todas las crisis económicas. Al frente está, Dolores Fernández, más conocida como ‘Mariló’, que recogió la herencia de sus progenitores y ahora es ella la que empieza a buscar un relevo.

La gerente del establecimiento dice que “pasamos de todo, claro que pasamos de todo, la crisis de 2008, la pandemia y ahora esto, pero vamos aguantando como se puede, son muchos años”. Mariló y Elena, una empleada que lleva más de 40 años, reviven momentos, se acuerdan de anécdotas y todavía conocen la cara de un hombre que de joven al volver del instituto compraba golosinas antes de ir a casa.

Mariló: "Me gustaría que alguien se lo quedase o al menos que intentara seguir con él”

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Su modelo comercial es una especie en peligro de extinción en una ciudad que languidece y que pierde dinamismo con el cierre de comercios de barrio. “La gente viene buscando productos de la huerta, sobre todo ecológicos y saben que aquí la calidad no la negociamos y además tenemos un trato muy humano con todos ellos, es lo que hace que un barrio esté y sea vivo”, dice Mariló, que nota como la inflación, la guerra y el auge de los suministros hacen que la gente compre menos.

Con 68 años se plantea dejarlo y espera que algún familiar se haga cargo del negocio: “Lo cogí porque me lo dejaron mis padres y nosotros tenemos una huerta de la que abastecemos la tienda de productos muy buenos y que la gente compra, pero no sé que pasará en el futuro. A mí, desde luego me gustaría que alguien se lo quedase o al menos que intentara seguir con él”.

Mariló y Elena en “Comestibles Mariló”, en Ramón Puga. | // I. OSORIO

José Blanco es el dueño de “La Tiendiña”, en el barrio de O Vinteún. Para encontrar el sitio, tienes que saber ubicarlo. Gabriel Blanco está gestionando durante la mañana el establecimiento que su padre adquirió hace más de 18 años, por una jubilación del anterior dueño. Del “Bernárdez” de antes, a los Blanco de ahora que mantienen un servicio que los clientes adoran y que es un segundo hogar para muchos, donde las cuncas de vino son tradición. “A verdade é que últimamente non estamos nos mellores anos, pero sí que funcionou ben, moi ben, pero agora vaise levando”, dice el propietario, que cogió el establecimiento como una forma de generar recursos económicos dentro del seno familiar.

José: "Vaise aguantando como se pode"

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Si algo tiene claro, es que “a xente quere productos da horta, de cosecha para levar a súa casa. Agora mesmo non hai moita cousa, pero vendemos de todo, tomates, leitugas e tamén outros productos envasados e máis cousas, pero a xente o que lle gusta é o producto de proximidade”.

De momento van aguantando los envites que le da el nuevo siglo y con 63 años sigue al frente de los pocos ultramarinos que quedan. Un modelo comercial en peligro de extinción, que vende calidad, pero que también te saca de un apuro a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

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