Puedo prometer... y prometo

Sin parque acuático, plaza de A Ponte, ciudad romana termal ni PXOM: a un año de fin de mandato, el partido de Jácome no pudo cumplir ni un 3% de su programa electoral

Gonzalo P. Jácome tras su toma de posesión en junio de 2019

Gonzalo P. Jácome tras su toma de posesión en junio de 2019 / BRAIS LORENZO

M. j. Álvarez

El 19 de mayo se cumplieron tres años de aquel día, en el que los resultados electorales entre los aspirantes a la Alcaldía de Ourense marcaban un puzle tan polarizado que, semanas después, acabarían convirtiendo en alcalde de Ourense a Gonzalo Pérez Jácome, líder de DO, la tercera fuerza más votada, al sumar sus siete escaños a los siete del Partido Popular en un pacto de gobierno inesperado, pero imprescindible, pues incluía una adenda irrevocable: ampliar ese pacto PP-DO a la Diputación para salvar la cabeza de Manuel Baltar.

Esto pese a que el programa de DO a las municipales de 2019 incluía un aviso al votante: “Recuerde que cada voto a una candidatura del PP es un voto a Baltar en la Diputación. Votar a DO es romper esa mayoría absoluta”, decía.

El programa de DO a las municipales de 2019 incluía un aviso al votante: “Recuerde que cada voto a una candidatura del PP es un voto a Baltar en la Diputación. Votar a DO es romper esa mayoría absoluta”,

Tres años después de aquel día, y tras no pocos sobresaltos, rupturas políticas del bipartito, peticiones de moción de censura contra Jácome y posterior reconciliación del bigobierno, la realidad chocó de frente con las promesas del programa de Democracia Ourensana, y, completado el 75% de su mandato municipal, ha podido materializar todavía poco más del 3% de la hoja de ruta prometida. Algunos de los proyectos aún sin ejecutar iban a cumplirse en 90 días, como la apertura de la plaza de A Ponte, de nuevo desierta, o dar solución en tres meses a los contenedores soterrados.

Pero, ¿nos acordamos los votantes tres años después de las promesas por las que votamos a los candidatos? Repasarlas, sea el partido que fuere, no tiene desperdicio. La realidad, o esa administración “oxidada” , como suele justificarse el actual alcalde, no le han dejado cumplir aún ninguno de los siete principales puntos de su programa.

Estos eran, la creación, antes de 2020, del Centro de Inteligencia Artificial, para el que no obtuvo apoyos externos; el parque acuático; la apertura de la plaza de abastos de A Ponte; la creación de un joint venture, (una especie de asociación) para transformar tecnológicamente el comercio local.

Tampoco pudo dar un “nuevo enfoque al bluf del termalismo local creando otras infraestructuras y servicios” ni reconstruir la ciudad termal de As Burgas. El otro punto de los siete primeros era exigir a la Xunta un circuito automovilístico en la provincia.

“Presumamos de ciudad”

El otro apartado del ambicioso programa a las municipales de DO tenía 13 puntos bajo el epígrafe de “Presumamos de ciudad”.

Pudo cumplir solo uno hasta ahora, la retirada de los “bolardos asesinos” del casco viejo, y tiene en marcha otro, la compra de nuevos buses urbanos, pero no así el anunciado servicio interurbano de transporte.

Los otros 10 puntos, entre ellos los contenedores soterrados; el imprescindible Plan de Urbanismo; derribo del viejo edificio de la Policía Local para visibilizar la catedral; rampas y ascensores en todos los barrios (solo empezó la obra en Concordia); parkings disuasorios en la ciudad; o sustitución de la ORA, siguen si hacer tres años después.

“En la calle, como en casa” , era otro apartado, este ya secundario, del programa electoral de DO, con cinco puntos, de los cuales, por ahora, solo se empezó a materializar uno, como la mejora de recursos –de plantilla en este caso– de los cuerpos de Policía Local o Bomberos, pero aún no se formalizó la aprobación ni aplicación de ordenanzas de botellón, terrazas o la, promesa curiosa, de brindar más seguridad creando “paradas antiacoso de mujeres en trayectos nocturnos de buses y taxis”.

La dialéctica política, en especial en precampaña, y la realidad, suelen habitar en planetas diferentes y, al igual que el programa de DO, pocos partidos políticos en el gobierno, pasarían la “prueba del algodón”, entre la obra anunciada a pie de urnas, y la realmente ejecutada.

Pero en el caso del partido de Jácome sí se cumplió al menos la bajada del IBI y reducción de algunas tasas municipales, o la mejora de la perrera. Fue un verso al aire anunciar la “reducción de la inflada plantilla municipal”, pues ha contratado una lista histórica en número de asesores y personal técnico en estos tres años.

En un contexto inesperado de pandemia, en el que fue necesario trabajar sobre la marcha, para habilitar partidas de ayuda a autónomos o a la hostelería y al comercio, nada se supo, por ahora, de otras promesas del programa como “la ciudad deportiva que construiremos en O Couto” dijo; una piscina cubierta en Mariñamansa y un velódromo para ciclistas “para que entrenen al margen de las inclemencias del tiempo y la luz solar” . Queda un año, aunque Jácome, siempre optimista, confía en repetir. ¿Será con el mismo programa o adaptará las promesas a la siempre zafia realidad?

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