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Aulas sénior que son puro teatro

Una de las sesiones de Comunicación corporal en las aulas del campus. | // IÑAKI OSORIO

En las aulas del programa universitario de mayores del campus de Ourense se puede estudiar derecho, literatura, informática, filosofía, economía o inglés, pero también se aprenden cuestiones prácticas y provechosas en el día a día relativas a la dieta, la salud, las redes sociales o los impuestos.

Además, tan útil como entender los trámites administrativos o la declaración de la renta, es dominar los recursos expresivos no solo para comunicar y relacionarse con los demás, sino para conocerse a uno mismo. Y esto también se aprende en esta universidad sénior a la que pueden inscribirse las personas mayores de 55 años.

Sabela Gago, actriz e integrante de la compañía Sarabela, imparte la asignatura que aborda estos aspectos del lenguaje titulada Comunicación corporal, que este jueves celebró la última sesión del curso. Durante los últimos cuatro meses han pasado por su aula 18 alumnos, cinco hombres y trece mujeres, que sin preparar un texto ni enfrentarse al reto de salir a escena ante el público han aprendido a dramatizar. “Es una materia tan corporal y tan coral, que se crea un ambiente muy distendido, muy relajado y agradable, pero sobre todo, muy divertido. Los alumnos dicen siempre que se divierten y que la materia es sorprendente”, apunta.

“Es una materia tan corporal y tan coral, que se crea un ambiente muy distendido, pero sobre todo, muy divertido"

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Alfonso corrobora esta afirmación. Lleva tres años en el programa universitario de mayores y este curso se matriculó en Comunicación corporal porque había escuchado “muy buenos comentarios”. Asegura que es la mejor materia que ha tenido, “una terapia total”.

Uno de los ejercicios del curso. | // IÑAKI OSORIO

Una materia viva y experimental

Para enseñar a los alumnos a coordinar todos los recursos expresivos y obtener un lenguaje global y creativo, se aplican las técnicas del teatro. “Los primeros días se quedan muy sorprendidos porque es una materia viva, absolutamente experimental, en la que siempre están probando y en la que también se aprende viendo el trabajo que hacen los compañeros”, explica Sabela. La improvisación es el ‘leitmotiv’ y por eso las clases son tan divertidas. “Hacemos de todo, nos metemos en los papeles que nos corresponde y a lo que surge, es una liberación”, apunta Alfonso.

La clase tiene su propio guion y unos objetivos claros: crear estrategias de comunicación y relación con los demás. También la desinhibición. Lo que reciben con esta materia “también les sirve para la vida”, defiende Gago. “Analizamos mucho el lenguaje no verbal, y esto sirve para entender comportamientos de las otras personas, y para chequearse a uno mismo”, añade.

Sabela Gago, en el centro, imparte este materia en el programa universitario de mayores de campus. INAKI OSORIO

También encuentran en esta materia recursos para quitarse el miedo a hablar en público o a exponer un trabajo en la universidad. “Es muy útil porque trabajamos técnicas de comunicación para llegar mejor al receptor”. Aquí entra en juego mucho más que la lingüística, ya que está también el lenguaje corporal, el plástico y el rítmico-musical, y la clave es llegar a coordinarlos todos. En el proceso las “risas” son protagonistas.

"Tienen la oportunidad de probar emociones y respuestas a estímulos que en la vida real tienen consecuencias, pero en el teatro no”

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Comunicación corporal es precisamente una de las materias más veteranas del programa universitario de mayores que dirige Alberto Vaquero. Sabela Gago defiende la “oportunidad” que supone para el alumnado “probar emociones y respuestas a estímulos que en la vida real tienen consecuencias, pero en el teatro no”. Por ejemplo, una discusión con un familiar en la que no se dice todo lo que se piensa. “En este juego dramático puedes probar a ser otro, a decir cosas que callas en la vida real, es muy liberador”, destaca la profesora.

“En este juego dramático puedes probar a ser otro, a decir cosas que callas en la vida real, es muy liberador”

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No siempre es fácil, pero “poco a poco lo consiguen”. A las mujeres les cuesta menos “soltarse” y, a diferencia de una clase similar con alumnado joven, destaca Sabela, “a este grupo se le nota la experiencia vital que acumula, tienen un gran bagaje y enseguida entran en el personaje”. La clase, y en general el programa de mayores, fomenta también las relaciones sociales. “Aquí haces amigos y esto es lo más importante, sobre todo en estos tiempos”, dice Alfonso.

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