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Un “pont” entre el catalán y el gallego, en el CRA de Francelos

Los escolares del CRA Amencer descubren otra de las lenguas propias de España a través de Ferrán, un docente en prácticas, que ya se plantea aprender el idioma de Galicia

Un escolar en la pizarra con algunas palabras en gallego y catalán, ante la mirada de Ferrán. | // B. LORENZO

Las lenguas generan cultura, autonomía y enriquecen la formación individual, a pesar de que los idiomas sean un caldo patrimonial que se utiliza de forma crítica dependiendo del bando y de la ideología. A veces, todo es más sencillo y aprender cualquier tipo de conocimiento siempre genera más formación y saber.

Ferran Barco Cots es un estudiante en prácticas en el CRA Amencer, en Francelos, que utiliza su lengua materna para tender puentes entre los escolares y su cultura lingüística. El catalán consiguió una beca de la Fundación Princesa de Girona, bajo un programa que se llama “Generación Docentes”, para iniciar su formación en una escuela rural y comenta que “vi la oportunidad de vivir una experiencia para formarme y me lancé. Podíamos elegir entre Aragón, Extremadura y Galicia, pero como Galicia era la más lejana y la que tenía una cultura más diferente, me llamaba mucho más la atención y decidí que fuera mi primer destino a solicitar”.

“Vi la oportunidad de vivir una experiencia para formarme y me lancé"

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Presentó la beca sin saber qué se encontraría ni dónde, pero vio una puerta para romper barreras idiomáticas y sobre todo conocer la educación rural. “No había estado nunca en un centro rural, sí que había hecho prácticas en otros centros, pero no en un entorno así. Fue una oportunidad de salir de mi zona de confort y también un apoyo económico de la Fundación para poder permitirme estar cuatro meses fuera de casa, aprendiendo y formándome como profesor”, dice el docente en prácticas.

Llegó en enero a Ribadavia sin conocer Ourense ni Galicia. Esta es su primera visita a un territorio en el que el gallego se va perdiendo y él también lo nota: “Sí que se ve que ahora los escolares hablan en castellano, pero igual que en Cataluña me imagino que será por zonas, pero normalmente en los recreos noto que se suele hablar más castellano”.

Ferrán, el docente catalán, en el CRA de Fracelos. | // B. LORENZO A. G. Tesouro

No es el objeto del programa educativo, pero el catalán es un amigo más en las clases en las que participa Ferran que descubre su lengua materna a los y las estudiantes: “No vengo a enseñar catalán, pero vi que el gallego y el catalán tienen ciertas similitudes, entonces cuando veo que se parecen pues les digo como se diría en catalán. Por ejemplo oveja en gallego es ‘ovella’ y en catalán es igual. Lo mismo que hierro en español que es ‘ferro’ en gallego y también en catalán o por ejemplo harina en gallego es ‘fariña’ y en catalán ‘farina’. Es una forma para que vean las similitudes de lenguas que vienen del latín y también mostrarle ese amor por otras lenguas que tenemos”.

Tienen los números en catalán apuntados en la pizarra y su presencia es una forma de tender puentes a otras culturas desde la otra punta del país, mostrando que las lenguas no son una barrera, si no que son una forma de conocimiento y entendimiento entre iguales.

“Estoy encantando aquí"

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Precisamente, él está a gusto en Galicia, a pesar de que el gallego era nuevo para él. “Estoy encantado aquí y la verdad es que cuando los profesores y profesoras o los padres y madres hablan gallego entre ellos y se dan cuenta que estoy yo, cambian al castellano, yo les digo que no, que sigan para así tener la oportunidad de aprender más vocabulario y de entenderlo cada vez más”, dice Ferran.

Hay palabras que entiende, pero se le resisten las conjugaciones y los pronombres indirectos. El idioma no es una frontera para que Galicia le guste y ya se plantea que su futuro pueda estar ligado a la comunidad. El catalán dice que “me he planteado sacarme el título oficial que me acredite que sé gallego para poder presentarme aquí a las oposiciones de profesorado, porque me ha gustado mucho Galicia y es una opción que me he planteado”.

Estará hasta junio en el CRA Amencer donde seguirá trabajando por la diversidad y la riqueza lingüística. En solo seis meses ya sabe lo que es la ‘morriña’ que despierta Galicia y también ejemplifica que las lenguas no son fronteras como dicen las Tanxugueiras, sino que son puentes que unen culturas.

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