El lunes comienza en Ourense el juicio con jurado contra dos hombres acusados de matar presuntamente en agosto de 2018 a un tercero, al que habían conocido en prisión, para quedarse con la herencia de su madre.

La víctima es Fernando Iglesias Espiño, natural de Silleda (Pontevedra) y de 63 años, a quien le quedaban solo dos años para cumplir una condena de 25 por el triple asesinato de su familia, cometido en 1996 en Gran Canaria. Este juicio no pudo celebrarse en febrero, como estaba previsto inicialmente, por la enfermedad del abogado que ejercía la acusación particular.

La baja se ha prolongado y la Audiencia Provincial llegó a solicitar al Colegio de la Abogacía que designase a otro letrado del turno de oficio para esa labor. Finalmente, la propia Fiscalía se ocupará de asumir también la acusación particular, afirman fuentes judiciales.

La acusación particular representa en esta causa a un pariente de la víctima. Este familiar se encuentra incapacitado y su tutor es la Fundación Pública Galega para a Tutela de Persoas Adultas (Funga), que en su día había solicitado un abogado para la defensa de los intereses. La Audiencia Provincial contactó con este organismo para informarle de la situación condicionada por la baja del abogado, así como para proponer que la Fiscalía se hiciera cargo de la acusación particular. La Funga ha aceptado.

Salvo un revés de otra índole de última hora, el juicio podrá celebrarse con el calendario previsto: de 9 a 13 de mayo, comenzando el lunes con la conformación del tribunal del jurado, tras el trámite de las recusaciones de los últimos candidatos por parte de las partes. En esa primera sesión, tras una intervención inicial de la acusación y las defensas, se procederá al interrogatorio de los dos encausados.

La Fiscalía solicita 22 y 23 años de prisión para los presuntos asesinos, Francisco Javier G. H. y Óscar G. L. El primer abogado de la acusación particular, ahora de baja, había presentado un escrito en el que aumentaba la petición a 24 y 25 años.

La desaparición de Espiño después de un permiso de salida del centro penitenciario de Pereiro de Aguiar no encajaba con un quebrantamiento, porque había disfrutado de más de ochenta autorizaciones sin incumplimientos. La Policía Judicial de la Guardia Civil descubrió que, detrás de su ausencia, en realidad había un crimen.

Bautizó el caso como ‘Operación Avaro’, por el móvil económico. En diciembre de 2018, los investigadores detuvieron a los dos presuntos autores del asesinato y encontraron el cadáver de la víctima enterrado en una mina de agua, en un monte del municipio de Piñor.

El cuerpo sin vida de la víctima, tras ser localizado en el monte. INAKI OSORIO

Las acusaciones pública y particular sostienen que los dos acusados, conocidos de la víctima, lo mataron presuntamente a golpes en la cabeza, con un objeto contundente, en una granja regentada por Francisco en Maside, a la que Espiño acudía a trabajar en sus permisos de salida, a cambio de cama y de comida.

Los dos encausados habían conocido a la víctima en el periodo en que los tres permanecieron en el centro penitenciario de Pereiro de Aguiar, llegando a entablar cierta relación de amistad. Se enteraron de que había recibido en herencia una importante cantidad tras el fallecimiento de su madre, y presuntamente urdieron un plan para acabar con la vida de su conocido para apropiarse del dinero.

Granja de Maside que gestionaba uno de los acusados, a la que solía acudir la víctima en sus permisos y donde presuntamente lo mataron. BRAIS LORENZO

Retiraron con sus tarjetas 22.490 euros

El 11 de agosto de 2018, la víctima salió de la prisión y se presentó en la granja de Maside. Entre las 11 y las 13.20, presuntamente lo mataron y, después, ocultaron el cadáver en el monte de Piñor. Óscar reveló el emplazamiento a los investigadores de la Guardia Civil.

Entre el 11 y 24 de agosto de 2018, según el relato de la Fiscalía, retiraron con sus tarjetas 22.490 euros. Se les atribuyen presuntos delitos de asesinato, en concurso con estafa o robo.