El vandalismo llama a la puerta

Muchos portones de valor patrimonial de las viviendas protegidas del casco histórico de Ourense, son el nuevo “lienzo” de los autores de actos vandálicos

M.j.Álvarez

“Hemos optado por dejar de llamar al pintor para restaurar la puerta de nuestros comercios. Al verlas limpias las vuelven a llenar de inmediato de pintadas,” explica la propietaria de un conocido negocio de la Praza do Ferro de Ourense.

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Puerta histórica en Praza do Ferro una de las zonas más afectadas / INAKI OSORIO

Esta plaza, que conecta el Ourense histórico y su zona de vinos y y ocio nocturno, así como la rúa do Paxaro, muy próxima, son, por porcentaje de puertas llenas de pintadas, las más afectadas por la lacra del vandalismo urbano, al que ya no le llegan las paredes y se va directamente a estas puertas que son en muchos casos historia, y parte original de las viviendas protegidas por Patrimonio, a las que pertenecen.

Mientras algunos comercios han optado por encargar a algún grafitero con ciertas dotes artísticas “a los realmente buenos no siempre los puedes pagar” alegan– para que le decore la persiana de su negocio y evitar así esos actos vandálicos, otros vecinos, optaron durante años por borrar y restaurar sus puertas. Pero la mayoría se ha cansado. Una puerta impoluta es para el autor del acto vandálico, como un alcorque con árbol para un chucho.

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Una puerta llena de pintadas en rua do Paxaro | // FDV / INAKI OSORIO

María, vecina de una de esta viviendas del casco viejo quien, ni siquiera quiere dar su nombre real afirma que “tendría que haber sanciones fuertes. Aparte de que en nuestro caso es una puerta de castaño, la original del edificio, lo peor es que durante mucho tiempo pagábamos aun pintor para que las reparar, sin que nadie se responsabilice del gasto”, explica.

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Antología de pintadas en esta puerta del casco vello. | // FDV / INAKI OSORIO

En Rúa do Paxaro, todas las puertas de acceso a viviendas, algunas, antiguas, otras de nuevo cuño, están llenas de pintadas. No queda un hueco donde estampar una firma. Todo además letras y expresiones inconexas. Ni valor pictórico, ni poético al menos.

En algunas de estas puertas, hechas a mano por los viejos artesanos carpinteros, aún se distinguen entre los garabatos, las bellas aldabas y tiradores originales de forja o bronce.

El hastío de comerciantes y vecinos de la zona es general. Optan ya por dejarlas como están. Los actos vandálicos aumentaron en los últimos años, un 30% en la ciudad.

El tema se denunció en forma de moción por parte del PSOE, para su debate en pleno. Pidió un “plan de choque urgente”, en el que deben colaborar todas las concejalías implicadas, para tratar de frenar unos actos que, “no solo dañan la imagen de la ciudad, sino también su potencial turístico’’, afirman, “y suponen además, un alto coste para las arcas municipales”.

Hace unos días y al poco de su inauguración, el entorno del Puente Romano aparecía plagada de pintadas. Fueron eliminadas de inmediato por la administración. Pero, cuando e bien dañado, aún siendo patrimonio histórico es de propiedad privada ¿Quién corre con los gastos?.

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