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Faro de Vigo

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La rutina de cambiar de país para repostar más barato y el plus para la economía de frontera: "Todos nos beneficiamos"

El descuento anima a muchos conductores de Portugal a echar combustible en Ourense, a la espera de la rebaja fiscal en su país. La hostelería y el comercio local también ganan

Conductores portugueses repostando en Feces (Verín). Abajo, Antonio Dosantos, dueño del 'Toni', un "Corte Inglés" que vive, sobre todo, de los clientes lusos. FERNANDO CASANOVA

La ‘raia’ es una puerta de paso del día a día, un marco invisible de ida y vuelta en la vida social transfronteriza. Galicia y Portugal comparten una misma piel y fuertes vínculos socioeconómicos, familiares y vecinales.

Las restricciones de movilidad a causa de la pandemia rompieron en su momento, durante varios meses, esta relación tan fluida y habitual. En Ourense, la frontera recorre más de 200 kilómetros por varios municipios del sur del territorio, desde A Mezquita a Padrenda.

La subida del precio del combustible y la diferencia entre el coste de España y Portugal que acrecentó el descuento de los 20 céntimos por litro ha animado a numerosos conductores lusos a cruzar la frontera para cargar su depósito a un precio más bajo, a la espera de beneficiarse de la rebaja del impuesto sobre los carburantes anunciada la semana pasada por el primer ministro, António Costa.

Hasta 20 euros de ahorro

De los casi 2 euros por litro que cuesta el gasóleo en el país vecino, a los 1,66 euros/l –descuento de los 20 céntimos incluido– a los que se despachaba ayer en la estación de servicio Galp, ubicada en el kilómetro 13,1 de la carretera entre Verín y Portugal, en Feces de Abaixo. La diferencia son unos 20 euros en un repostaje completo, de unos 55 litros.

Conductores de Portugal repostando, ayer, en la gasolinera de Feces (Verín). FERNANDO CASANOVA

Sin salir de la zona fronteriza, los portugueses pueden encontrar el gasóleo a 1,61 en la estación de servicio O Surtidor, ubicada en el kilómetro 2,2 de la carretera OU-1011 (Verín-Videferre), en el municipio de Oímbra. En estos dos establecimientos, la gasolina se vendía ayer a 1,64 y 1,59 euros el litro, respectivamente, en precio final.

José Antonio, trabajador de la gasolinera O Surtidor, de Oímbra, atiende a un conductor portugués. FERNANDO CASANOVA

José Antonio, de la estación O Surtidor, dice que la presencia de clientes portugueses que acuden a repostar es más habitual el fin de semana, desde la mañana. “Vienen a llenar, sobre todo, no por 10 o 20 euros”.

Además de cargar el depósito del vehículo, muchos se llevan garrafas también, para hacer acopio. “El otro día atendí a varios portugueses con un remolque y varias garrafas que, aprovechando que venían de Oporto a Chaves, de paso cruzaron para llenar”.

Desde Vilarelho da Raia, Vítor acude a Ourense a repostar una vez por semana. “En Portugal está moi cara”, resuelve. Cincuenta euros le valen para circular hasta la siguiente recarga, decía este conductor ayer, en Oímbra.

Fernando se desplazó este lunes a la gasolinera de Feces. Aprovechó un desplazamiento para hacer recados para reponer combustible. Se lo lleva en una garrafa de 40 litros y lo usa para sus cuatro coches y su tractor.

Cola de vehículos, la mayoría portugueses, en la gasolinera de Feces de Abaixo (Verín). FERNANDO CASANOVA

Butano más barato

Pedro acude “sempre” a repostar a la zona española de la 'raia', y suele llenar el depósito. Se desplaza desde Loivos, a casi 35 kilómetros y media hora de viaje de la gasolinera de Feces de Abaixo. “Co desconto que hai en España é aínda máis rendible”, valora este conductor.

Luis, de Chaves, es otro de los clientes de Portugal que reposta en la frontera de Ourense. Hace años, afirma, que no carga combustible en su país. Es habitual, añade, que los ciudadanos lusos de su zona cambien de país, con frecuencia, para ahorrarse dinero con el combustible.

Carlos, también de Chaves, se desplaza de manera asidua. Él opta por llenar el depósito y, de paso, se lleva gas butano, que ahora se despacha en Ourense a 21 euros. Antes costaba 16, pero aún sigue siendo más barato que en Portugal.

Vehículos de trabajo y de particulares cruzan a España para echar combustible pagando menos. FERNANDO CASANOVA

Vida para la economía de la 'raia'

Antonio Dosantos regenta en Feces (Verín) el ‘Toni’, un comercio de más de 60 años con las estanterías y mostradores llenos de casi todo lo que uno pueda querer comprar: alimentación, ferretería, calzado, juguetes, droguería, dulces, armería... Más de 3.000 referencias diferentes.

“Un pequeño Corte Inglés. El comercio de frontera es atípico. Hay un abanico de productos muy diferentes”, afirma.

Abre de 9 a 21 horas. El 90% de sus clientes son de Portugal. De igual modo que sufrió con dureza el cierre de la frontera y las restricciones de movilidad durante la pandemia –“no se vendía ni una barra de pan, porque la puerta, la frontera, estaba cerrada”, recuerda–, el efecto llamada de un combustible más barato en España repercute de un modo positivo en la hostelería y el comercio local.

Antonio Dosantos, en su establecimiento, entre la multitud de productos que vende. FERNANDO CASANOVA

Claro que se nota, siempre repercute, los negocios estamos interconectados. Quienes vienen a echar gasóleo, compran, y si vienen a comprar, también echan gasóleo. Las personas que viajan de Oporto o Guimaraes no vienen a repostar a propósito, pero vienen a comprar y aprovechan a echar gasóleo. Debería ser incluso un poco más barato en la frontera, porque cuanta más gente, más nos beneficiamos todos”, dice Dosantos.

En su localidad llegó a haber 69 comercios en una localidad de 100 vecinos, y ahora quedan 7. “Damos una calidad y un trato al cliente portugués diferente”, reivindica Antonio, que lamenta el abandono institucional y la mala conexión diseñada entre la autovía fronteriza, A-75, y el pueblo.

El Toni, un "Corte Inglés" en Feces de Abaixo. FERNANDO CASANOVA

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