Un acusado de un incendio forestal por imprudencia se conforma con una condena de un año de prisión, sin efectos en la práctica, y una multa de 2.160 euros, además de hacer frente a los gastos de extinción, que deberá abonar a la Xunta, más de 751 euros. La mañana del 10 de junio de 2020 prendió fuego en una finca de Laza para quemar unos restos forestales que tenía acumulados. Se fue sin cerciorarse de que el fuego estaba apagado. Ardieron 0,1 hectáreas.