Las colas en la Avenida de las Caldas en la época navideña son una de las imágenes habituales de las fiestas en Ourense, también en estos años de la pandemia. Los turrones, los bombones artesanales y los roscones de la confitería Arva, con cuatro décadas de trayectoria, atraen a centenares de ourensanos, la mayoría del barrio de A Ponte. El miércoles, durante varias horas, las esperas en fila en la acera fueron una constante.

Al final de la tarde, y después de que se hubieran despachado entre 600 y 800 roscones, un incendio en un horno sobresaltó al personal y chafó el día grande de las ventas de este dulce, que es el 6 de enero, la última celebración con reuniones de la Navidad.

Pero el establecimiento pastelero no claudica y, después del susto y del disgusto iniciales, ya se ha repuesto. “El día 6 lo perdimos, parece que el horno se cansó, pero gracias a un técnico maravilloso lo solucionamos. Estaremos aquí dando el 100% para que los clientes que se quedaron sin él puedan tener su roscón este fin de semana”, anunciaba ayer a mediodía Mar, la jefa y la tercera generación de Arva.

Un técnico acudió ayer a la confitería Arva para solucionar el problema. FERNANDO CASANOVA

Un incidente sin heridos

El percance con el horno, que generó un aviso a los bomberos, supone un perjuicio importante para las ventas de la pastelería.

“El día de Reyes es siempre el día grande para el roscón y las pérdidas para nosotros no es que sean muchas, sino lo siguiente”, reconocía la confitera, que con todo apela a los aspectos positivos. “Lo más importante, dentro del disgusto inicial, es que solo fueron desperfectos materiales y todos estamos bien, perfectos”, valoraba Mar.