Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El ‘Ourense Vaciado’ que emprende: “En el rural sí que hay oportunidades y tienes paz”

Jóvenes de 30 o menos años asientan su actividad profesional en los municipios más despoblados para fijar población y reivindicar sus orígenes | Destacan la “tranquilidad” y la comodidad de organizar sus jornadas

Nueve emprendedores del rural ourensano que “dan vida” a concellos ourensanos que pierden población cada año. | // F.CASANOVA

Todos tienen el mismo perfil. Jóvenes de 30 o menos años, que exhiben ganas e ilusión por trabajar de lo que les gusta, son activos en sus actividades profesionales y reivindicativos con el rural ourensano al que dotan de vida. Otra de las coincidencias es que todos ellos son beneficiarios de las subvenciones de la Diputación, en el marco del programa Emprendou, por las cuales durante el primer año de emprendimiento reciben una ayuda mensual para darle el impulso necesario a su negocio. El gobierno provincial recibió un total de 169 solicitudes de las que aprobó 151, denegó 13 y cuatro de ellas están en tramitación. Ellas emprenden más que ellos, al menos así se refleja de los datos desagregados ya que 83 de las solicitudes aprobadas fueron para mujeres y 68 para hombres.

Ana Lucía: "En Boborás encuentro la creatividad"

decoration

Ejemplos hay para dar y tomar, pero ellos visibilizan la valentía de emprender en el rural ourensano, ese al que llaman ‘Ourense Vaciado’ y desde donde venden para el mundo. Desde Boborás, Ana Lucía Tamez (“Fedra Arte”) presume de artesanía y decorados. Llegó de México con su marido y alimentó el negocio con las ayudas provinciales para “tener más tranquilidad, porque emprender en el rural significa tener más libertad. Es hacer lo que quieras desde tu casa, ponerte tus horarios y gestionar las jornadas de trabajo como quieras”.

Y sobre el negocio explica que “es de tocados florales y así empezó al menos hace un año de forma oficial, pero ahora estoy evolucionando dependiendo del mercado ya que ahora mismo estoy con la decoración de Navidad”.

A todos que temen dar el paso les diría que “tuvieran la valentía para hacerlo, porque yo en Boborás encuentro la creatividad que necesito, la tranquilidad que quiero y las ayudas suponen el impulso necesario para hacerlo”.

Emprendedores en Expourense. // FERNANDO CASANOVA FERNANDO CASANOVA

Purificación López se aventuró a lo que siempre había querido, a formalizar su marca Xabóns Adeliña”, en O Irixo y opina igual que Ana: “Hacía tiempo que quería emprender, pero no me decidía a dar el paso y las ayudas Emprendou me sirvieron de impulso necesario”.

A ella le pilló la pandemia semanas después de iniciar su negocio y recuerda que “fue horrible la verdad, porque acababa de empezar y con el tema del confinamiento total no tenía forma de encontrar suministros para poder hacer los productos. Tuve un parón muy grande y eso cuando estás empezando se nota. Al principio fue bastante duro, pero ahora la verdad es que me va bien”. No solo elabora jabones sino que personaliza su contenido, crea cestas individuales en forma de regalos o cualquier temática que se le proponga. No tiene límites, ni tampoco barreras.

Purificación, de "Xabóns Adeliña". //F. CASANOVA FERNANDO CASANOVA

A Iván Fernández y a su pareja también les pilló la pandemia justo al principio. Hace dos años que crearon BAGA Studio, dedicado a la publicidad y a la fotografía. El ourensano, afincado en Taboadela, explica que “me di de alta el 2 de enero y en marzo nos cerraron todo. Pero creo que de las crisis surgen oportunidades, a pesar de todas las desgracias que trajo consigo el COVID. Estoy seguro que muchas empresas consiguieron expandir su marca y visibilizar el producto en otros mercados gracias a la digitalización y a las distintas herramientas digitales que hay. Nosotros somos el ejemplo, hicimos una campaña de fotografía para una empresa de Dublín desde Taboadela”.

Otro de los ejemplos es Álvaro Blanco, creador de Lébaro, su propia marca de ropa. Desde Montederramo diseña por las sensaciones que tiene o los sentimientos que experimenta. Señala que “cuando era niño lo único que valía en el rural ourensano eran los trabajados relacionados con la agricultura y la ganadería, echaba en falta poder ver arte o disfrutar de ella en el lugar donde había nacido. Por eso me afinqué allí para intentar transformar la visión sobre el rural y para hacer ver que el rural no solo es agricultura y ganadería”.

Sin miedo, pero con respeto

Iván Fernández describe que “para mí trabajar en el rural supone tranquilidad, supone paz, por ejemplo cuando estás agobiado con un producto sales a dar un paseo y lo ves de otra manera, no estás en la vorágine de la ciudad, el ruido, los coches o ese estrés urbano. Trabajar desde el rural no es estar atado al pueblo o alrededores, ahora todo está hiperconectado y la visión es más global, puedes llegar a cualquier punto del planeta”.

Iván Fernández: "No hay que tener miedo, porque si no nunca se va a dar el paso necesario”

decoration

Y arguye que “el miedo, cuando vas a emprender, te bloquea, pero el respeto te previene y no se le puede perder el respeto a emprender, pero no hay que tener miedo, porque si no nunca se va a dar el paso necesario”.

Para el diseñador Álvaro, el rural es originalidad: “Montederramo me trasmite la paz y la calma que necesito para diseñar, es sensacional para la creatividad”. Y añade que “al tener algo diferente en el rural, los vecinos se interesan y te apoyan de una forma cercana, más social que económicamente, porque ven a un joven con ganas de hacer cosas”.

Con la misma creatividad se despierta cada día Ana Lucía Tamez y también Purificación que tiene claro el alegato final: “En el rural sí que hay oportunidades y tiene mucha vida, lo que pasa es que existe ese miedo a empezar, pero a los que tengan ese miedo les diría que miren ayudas y que para delante. El primer paso es duro, pero compensa ver el trabajo bien hecho, es una satisfacción”.

Ana Lucía Tamez, de "Fedra Arte". //F. CASANOVA FERNANDO CASANOVA

Compartir el artículo

stats