“Hay personas que pasan por la vida para mejorar las cosas, cambiar ese pequeño trozo de mundo que les rodea y llenarlo de luz. Marian fue una de ellas y siempre antepuso un sentimiento de amor y compasión hacia los seres que necesitaban ayuda”, comenzó recordando Montse Reza bajo el puente de la calle Doctor Fleming.

En una mañana de sábado en la que el frío y la lluvia dieron una pequeña tregua, una decena de personas se congregaron para rendir homenaje a una mujer que falleció, hace justo un año, tras sufrir una caída cuando alimentaba a una de las varias colonias de gatos de las que se hacía cargo en la ciudad.

El 1 de diciembre de 2020, como cada día, acudió al paseo que discurre por el río Barbaña para dar de comer a los felinos de los que ahora se encargan entre tres personas. “Esta es una zona complicada porque para llegar a las casetas de los gatos hay que saltar la barandilla y tener cuidado si el suelo está mojado. Si resbalas te puedes caer al río, como le pasó a ella”, afirma Concha Sabín, una amiga que comparte la pasión por los animales y se encarga de varias colonias.

"No descansó ni un solo día: lloviera, hiciera frío o se declarase un temporal, estuviésemos en plena ola de calor o confinados por el coronavirus”

“Los gatos son animales sobre los que se suele decir que se buscan la vida solos. Pero para ella luchar por su bienestar era una motivación. No descansó ni un solo día: lloviera, hiciera frío o se declarase un temporal, estuviésemos en plena ola de calor o confinados por el coronavirus”, destacó Montse sobre una mujer que no se dedicaba profesionalmente a los animales, sino que regalaba su tiempo libre a la causa de forma voluntaria.

"No conocemos a nadie de su familia y cuando murió no fue reclamada"

No saben exactamente la edad que contaba Marian Blanco Hermida cuando falleció, pero sí que era oriunda de Bilbao y que residía en Ourense desde hace unos 15 años. “Por algunas conversaciones que mantuvimos con ella calculamos que estaba entre los 56 y los 58, pero no le gustaba nada que le preguntasen”, recuerda con una sonrisa llena de ternura la mujer que le consiguió trabajo limpiando en domicilios particulares. “Tampoco conocemos a nadie de su familia y cuando murió no fue reclamada. Algunas personas para las que trabajaba pusieron fondos para el entierro y la placa del cementerio porque realmente le tenían cariño. Era muy buena y trabajadora”, añade.

“Que no caiga nunca en el olvido su trabajo, su dedicación, su bondad y su altruismo. Y recordemos que hay más personas como Marian, que se dejan mover por la compasión. Respetemos a esos que algunos llaman ‘locos’ de los gatos y empecemos a construir un mundo mejor”, expresó Montse durante un acto en el que tiraron flores al río.

Placa que decora su tumba en el cementerio de Santa Mariña. // FDV

Una mujer generosa con su tiempo y sus escasos recursos

Los que la conocían y le rindieron ayer homenaje dicen que su bondad y su calidad humana no entendía de límites. “Padecía una enfermedad crónica, pero era incansable y nunca se quejaba. Su vida eran los gatos y siempre acudía puntual a su cita con ellos. No se preocupaba por su vida, sino por la de los que estaban abandonados en la calle”, describe Montse sobre la forma de ser de la homenajeada.

Pero Marian no solo se encargaba de las colonias registradas. También daba de comer a los felinos con los que se cruzaba por la calle. “Hay un señor en la avenida de Portugal que alimenta a varios gatos desde hace tiempo, pero ella pensaba que lo que les daba no era suficiente, así que muchas veces les echaba más pienso, a pesar de ser una persona con muy pocos recursos”, enfatiza Concha sobre la generosidad sin fin de la bilbaína.

Una placa la recuerda en el cementerio de Santa Mariña

La Plataforma Galega para a Defensa Animal e da Natureza –junto a otras entidades y personas a título individual– colocó esta semana, en el lugar donde actualmente descansan los restos de la difunta, una lápida para que sea recordada por su labor.

“Queremos agradecer a todas las personas que han apoyado esta iniciativa y han aportado su granito de arena para que fuera posible costear la lápida. En especial a Ecoloxistas en Acción Lugo, Ecoloxistas en Acción Ourense, las compañeras de Marián, la Funeraria Santa Mariña y a la Floristería Santa Mariña”, recogen en un comunicado.