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Faro de Vigo

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Los últimos pueblos anegados emergen como nunca: de la nostalgia vecinal al bum turístico

Desde la inundación en enero de 1992 por el embalse portugués de Lindoso, las aldeas de Aceredo o Buscalque, en Lobios, no eran tan visibles | El nivel de la presa, en mínimos históricos

Visitantes y vecinos transitan por el pueblo de Aceredo, que ha emergido de las aguas por el bajo nivel del embalse de Lindoso. // BRAIS LORENZO

Cada vez que la presa baja, Francisco Villalonga, apodado por su familia el Gaiato, rememora su infancia feliz en Aceredo. Hoy tiene 71 años y una “penosa” nostalgia, admite, lo invade cuando el descenso del nivel del agua hace emerger el pasado: casas y también objetos que guardan la vida cotidiana, como pipas, botas, navajas, juguetes, botellas, escobas, bancos...

"El pueblo de Buscalque estaba en una zona cercana al río y estos días se ven la capilla y las casas de la zona más alta. También se ve el aserradero de Escoleira. Yo lo siento con mucha pena pero la gente de fuera toma como un espectáculo ver emerger pueblos que quedaron sumergidos. Para los que hemos sido vecinos y hemos pasado allí nuestra infancia, la convivencia familiar, aventuras y vivencias es triste”, dice.

Nació en Barcelona pero a los 4 años regresó. “Todos los veranos en el pueblo, toda la familia se concentraba, al igual que las de nuestros vecinos. Volvían los emigrados en julio, un mes en el que se celebraban el Santiago y Santa Ana el 25 y el 26 de julio. Ahora mismo, en Aceredo estamos viendo la antigua carretera nacional N-540, a Portugal, que está totalmente al descubierto. Pasaba por el medio del pueblo. Hay casas medio derruidas, la fuente echando agua en la mitad de la aldea”, relata.

Vista del antiguo pueblo de Aceredo. // BRAIS LORENZO

“Dende que pecharon as comportas do encoro de Lindoso en xaneiro de 1992, nunca tiña chegado a esta cota tan baixa. É a primeira vez que volve ver a luz o serradoiro de madeira que había fronte a Aceredo (A Escoleira). Son imaxes tristes dun val fértil que quedou afogado polas augas do encoro de Lindoso, pero que de vez en cando volve ser iluminado pola luz do sol”.

Esta publicación en Facebook de ‘MeteoLobios Estación Meteorológica’ concitó decenas de reacciones y fue compartida más de 900 veces.

Cota 289,31. Dende que pecharon as comportas do encoro de Lindoso en xaneiro de 1992, nunca tiña chegado a esta cota tan...

Posted by MeteoLobios Estación Meteorológica on Friday, November 19, 2021

Nunca como ahora, desde la inundación de hace tres décadas, habían estado tan a la vista los últimos pueblos anegados en Lobios –cuatro en total– a consecuencia de la construcción del embalse luso de Alto Lindoso, que explota la compañía eléctrica Energias de Portugal (EDP) en el parque nacional Peneda-Gerês. El vaciado de las presas desde hace varios meses, mantenido también en este otoño seco, sitúa la altura del agua en mínimos históricos.

Así se ve Aceredo tras la bajada histórica del embalse de Lindoso. // BRAIS LORENZO

Treinta años después, viven una decena de los antiguos habitantes de los pueblos anegados. “Quedamos nietos de los convivientes directos y también algunas personas de más de 80 años”.

A Gaiato le duelen algunos comentarios que no casan con la tristeza de los que perdieron su tierra. “Muchas personas, incluso del propio ayuntamiento, se lo toman como con despecho, diciendo ‘habéis cobrado bien’. Pero el agua se llevó pueblos, los recuerdos y la memoria. Fuimos desplazados por la presa de Lindoso. Las opiniones son libres pero si les hubiera sucedido a ellos no dirían lo mismo. Además, mucha gente no residente ni conviviente del pueblo se llevó más beneficios que los propios afectados”.

La cocina de una casa de Aceredo que se tragó el embalse. // BRAIS LORENZO

Una olla, un barril, unas botellas... Algunos de los restos de la vida cotidiana que el agua engulló. // BRAIS LORENZO

Cada vez que el nivel baja, un sentimiento agridulce aflora. Viejos ocupantes de las aldeas ven resurgir el pasado que perdieron hace casi 30 años –se cumplen el próximo 8 de enero–, teniendo además que abandonar sus casas de una forma apresurada. Por otra parte, la belleza del lugar que reaparece supone un atractivo turístico.

Una pareja contempla las ruinas de Aceredo. // BRAIS LORENZO

Dos vecinas caminan por el entorno del pueblo emergido del embalse. // BRAIS LORENZO

La alcaldesa, María del Carmen Yáñez, confirma que “el efecto llamada de los turistas es mucho mayor. Todos los días hay visitantes y sobre todo los fines de semana se forman colas al lado de la carretera, con hileras de coches. Acuden personas que quieren ver los restos de las viviendas afectadas por el embalse. Vienen de Portugal, Ourense y Vigo para ver las ruinas”.

“Para la gente del lugar, que vivió o se crió allí, es un sentimiento de tristeza. No podemos olvidar que se inundó el mejor valle de la zona. Pero eso ya es irremediable y no hay vuelta atrás, por lo que el lado positivo es que, como reclamo turístico, atrae visitantes y redunda en el beneficio de la hostelería de la zona”, razona la alcaldesa de Lobios.

Una visitante contempla casas en ruinas en Aceredo. // BRAIS LORENZO

Este viernes, ‘MeteoLobios Estación Meteorológica’ hizo otra publicación en Facebook sobre una estampa nunca vista tras la inundación: “En xaneiro de 2019 asomaba das augas do encoro de Lindoso o campanario da capela de San Martiño no pobo de Buscalque. Hoxe, o campanario e a fachada da capela están derruídos. Despois de 30 anos, pódense ver as casas máis altas do pobo, último de Lobios situado no curso baixo do Limia, antes de adentrarse en territorio de Portugal. É unha baixada histórica do nivel das augas que por primeira vez dende a inauguración do encoro deixa á luz parte do pobo de Buscalque”.

La vista del embalse desde una casa en ruinas, tras la bajada histórica del nivel del agua. // BRAIS LORENZO

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