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56.000 conductores de Ourense, el 30%, tienen restricciones por causas psicofísicas

Las más frecuentes son un plazo de vigencia del carné más reducido, poder circular solo a 10 o 20 kilómetros del domicilio, hacerlo de día, no poder entrar en autovías, tener un espejo panorámico o una limitación de velocidad

Un control de la Guardia Civil de Tráfico. | // IÑAKI OSORIO

En la provincia que presenta la segunda media de edad más elevada de toda España –50,99 años, solo por detrás de Zamora–, en la que un 31,51% de la población está en edad de jubilación –y más de 21.600 personas tienen más de 85 años–, el envejecimiento es uno de los factores que explican que casi un tercio de los conductores de Ourense tengan algún tipo de restricción en su permiso que limita sus posibilidades de circulación. Según la Jefatura Provincial de la Dirección General de Tráfico (DGT), de los 188.000 usuarios de vehículos registrados en Ourense, unos 56.000 sufren alguna restricción debido a causas psicofísicas, mermas que detectan los agentes de la Guardia Civil o la Policía Local en carretera, o que se aprecian en los reconocimientos de los psicotécnicos, o de los que avisan los familiares. Desde este año, la Seguridad Social también informa a la DGT de algunas incapacidades que pueden resultar incompatibles con la conducción.

En estas restricciones no se incluyen el uso de lentes ni de audífono, puesto que si la persona conserva agudeza visual o auditiva suficiente para ponerse al volante no conlleva ninguna limitación. Las adaptaciones más habituales establecidas por la administración cuando el conductor tiene un problema psicofísico son la reducción del plazo máximo de validez del permiso, el establecimiento de un radio de acción de diez o veinte kilómetros con respecto al domicilio de la persona, la conducción solo durante franjas diurnas, la prohibición de adentrarse en una autovía o autopista –el objetivo es evitar que se produzcan circulaciones en sentido contrario, muy peligrosas al ser una carretera con un límite de velocidad elevado–, así como la instalación de un espejo panorámico en el interior del vehículo, el establecimiento de una velocidad máxima –suele ser de 70 u 80 kilómetros por hora–, la conducción con la presencia de un acompañante en todo momento –a veces se utiliza para permitir que mayores del rural con carné puedan seguir usando el vehículo para su vida diaria–, o la exclusión del alcohol, sin una tasa mínima permitida.

Cada una de las restricciones se identifica en el permiso con un código específico. La limitación de velocidad implica, ademas, la obligatoriedad de llevar en la trasera del automóvil la denominada señal V5, que tiene un fondo blanco y marca la velocidad máxima en negro. Ese rótulo, explican desde la DGT, sirve sobre todo como advertencia a otros usuarios de la vía, para adoptar una conducción más precavida cuando coincidan con ellos.

El jefe provincial de Tráfico, David Llorente, indica que “como novedad de 2021, tras modificarse a finales de 2019 la Ley General de la Seguridad Social, el INSS comunica a la Dirección General de Tráfico, en cada provincia, ciertas incapacidades, como invalideces, incapacidades absolutas e incapacidades de conductores profesionales, para que podamos estudiar si retiramos el permiso de conducir”. Sigue pendiente una de las demandas de las autoridades viales: que la sanidad informe de ciertas patologías o, en su defecto, que los psicotécnicos puedan acceder a los registros médicos del sistema Ianus, pero conlleva problemas debido la protección de datos. Habría que modificar Ley General de Sanidad, o la ley reguladora de los historiales clínicos, además de coordinar 17 registros y autoridades sanitarias en todo el país.

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