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“La anatomía patológica es esencial porque pone nombre y apellido al tumor de mama”

Avelino Paradela, con Dolores Arias, ambos patólogos en el CHUO. | // FDV

En la batalla contra el cáncer de mama es clave la detección precoz, pero también que el diagnóstico sea lo más pormenorizado posible. Cuanta más información llegue al oncólogo, más específico y personalizado será el tratamiento para su erradicación. De ello se encarga el servicio de anatomía patológica, que es el eslabón en la cadena que se encarga de confirmar y tipificar el tumor en el momento en que el radiólogo detecta una alteración.

Avelino Paradela y Dolores Arias son patólogos en el área sanitaria de Ourense. Por sus manos pasan centenares de muestras al año y saben bien lo importante que es la detección precoz en este tipo de cáncer que causa 6.500 muertes al año en España, 400 en Galicia. Precisamente hoy se celebra el día internacional del cáncer de mama, que busca concienciar de la importancia de la detección precoz.

241 nuevos casos en 2020

El tumor de mama es el cáncer más común en las mujeres, afirma Paradela, “se estima que una de cada ocho podría padecerlo”. En 2019 se diagnosticaron en Ourense 251 nuevos casos y en 2020, pese al período de confinamiento y pandemia, 241. “La cirugía oncológica del cáncer de mama no se detuvo a pesar de que la mayoría de los quirófanos no funcionaban por la crisis sanitaria. Pero no podíamos permitirnos retrasos porque los tiempos para iniciar los tratamientos son primordiales. En cuanto te operan, si necesitas tratamiento complementario tiene que empezar en un mes”, destaca el especialista.

“La cirugía oncológica del cáncer de mama no se detuvo en la pandemia. No podíamos permitirnos retrasos porque los tiempos son primordiales"

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En este proceso, añade, la anatomía patológica “es esencial porque pone nombre y apellido al tumor” y cuantos más datos proporcionen en el informe más específico será el tratamiento. En este sentido, Paradela destaca la importancia de los últimos avances en biología molecular, que han permitido concretar mucho más la tipología del tumor y su posible evolución.

“Cuando nos envían la muestra de tejido, lo primero que hacemos es confirmar o excluir la malignidad. Ahí es donde le ponemos nombre, porque hay varios tipos de tumor de mama”, explica. Los dos más comunes son el carcinoma ductal, con una prevalencia del 80%, y el carcinoma lobulillar, de un 20%. “El ductal es un poco más agresivo, y puede tener uno o dos focos de tumor. Se detecta mejor porque normalmente es un bulto que se palpa. En cambio, el lobulillar suele darse a la vez en las dos mamas y el crecimiento es más lento y menos agresivo, pero se detecta peor porque no hace masa, es más difuminado”, explica Paradelo. El diagnóstico temprano, en este caso, requiere otros estudios.

Avelino Paradela y Dolores Arias. FdV

El siguiente paso consiste en determinar si es el tumor es infiltrante (extendido) o in situ (precoz). “Este es el apellido y a la hora de hacer un diagnóstico es importante porque un tumor in situ se opera y se detiene ahí, pero al infiltrante, además de operarlo, hay que darle un tratamiento complementario porque probablemente esté extendido por la mama y fuera de ella”, apunta.

La siguiente fase se centra en el análisis del ganglio centinela mediante la técnica OSNA, un método molecular “muy eficaz, rápido y certero” que se usa para el estadiaje intraoperatorio de la axila y que puede evitar un vaciamiento y las complicaciones que este conlleva. Asimismo, el estudio hormonal decidirá si se aplica un tratamiento de hormonoterapia o quimioterapia.

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