Antes de que Abel Caballero y Gonzalo Jácome enciendan millones de bombillas en Vigo y en Ourense –el 20 de noviembre y el 3 de diciembre, respectivamente–, Norah Jones ha activado la Navidad de primera. Solo con el turrón de Suchard han sido más rápidos, llenando los lineales de la mayoría de los supermercados cuando aún no se había apagado el verano del todo.

Esa voz candorosa que envuelve las melodías en terciopelo, siempre perfecta, encaja al milímetro con la atmósfera navideña que nos espera este año, ante una campaña mucho más esperanzadora, sin restricciones si todo continúa bien, después de la celebración gris –y a distancia, en muchos hogares–, de diciembre de 2020, cuando la vacunación todavía empezaba y la meta quedaba lejos.

De nuevo con Blue Note, el sello que ayudó a relanzar con el disco multipremiado ‘Come away with me’ a principios de siglo, Norah Jones nos prepara para los polvorones, los villancicos, el frío y los abrazos, en ‘I Dream of Christmas’.

El álbum, el primero que edita sobre las holidays del invierno, como dicen en EE UU, está disponible desde el 15 de octubre, el mismo día que ha llegado al mercado y a las plataformas digitales el tercer proyecto de la banda española Morgan, ‘The river and the stone’, o el adelanto, ‘Easy on me’, del futuro trabajo de Adele, que titulará una vez más contando sus años, ‘30’. Solo un par de semanas más tarde que ‘Sur en el valle’, el decimotercer disco de Quique González.

Vuelve a las pantallas en pocos días ‘Succession’, la mejor serie de televisión de los últimos años. Cumplido el maratón de ‘Sex Education’ o ‘El juego del calamar’ –uno no es ajeno al mundo–, comienzo la penúltima temporada de ‘The Americans’, con la Guerra Fría en pleno incendio. Sigue en la lista de pendientes la quinta entrega de ‘The Good Fight’.

Estos días alterno ‘Los años extraordinarios’ , de Rodrigo Cortés, con ‘Madrid, 1983’, de Arturo Lezcano, para que el realismo mágico y el absurdo con los que construye su nóvela-fábula el director ayuden a calibrar mucho mejor la cruda realidad de un periodo trascendental para la España de hoy –forjada ya entonces–, gracias al trabajo apabullante de documentación del reportero.

El ritmo de salida de novedades es otro de los indicadores de esta nueva normalidad, pujante, acelerada, como la rutina previa al COVID. Desborda al tiempo disponible. La lista de libros-que-leer engorda: ‘Azucre’, de Bibiana Candia; ‘La ciudad de la euforia’, de Rodrigo Terrasa; ‘Queridos niños’, de David Trueba, ‘Agnes’, de Javier Peña...

El arte, como dijo Stendhal, es una promesa de felicidad, y para alcanzarla, a veces, no nos llegarían dos vidas. Entre deseos e intenciones se consumen los días, que tienen sus planes propios.