Abelardo Suárez del Busto, de Gijón, era albañil y tenía 28 años cuando un pelotón de la Bandera de Falange de Marruecos lo fusiló el 22 de septiembre de 1939 en Celanova, finalizada la guerra. Junto a él cayeron otros seis milicianos asturianos, enterrados todos ellos en una fosa común del cementerio parroquial celanovés que desde 2020 investiga el Comité de Memoria Histórica de la comarca.

En su familia le llamaban Félix, porque era su segundo nombre, pero en la documentación que ha podido reunir la asociación memorialista que trata de localizar a las familias de los siete y promover la exhumación, figura como Abelardo Suárez del Busto. No sabía leer ni escribir, y firmaba con el dedo, por eso tampoco de su puño apareció el nombre completo.

Lo buscaba su nieta Gracia que, como tantos familiares de represaliados, quería rescatar a su abuelo del olvido. Pero lo único que sabía de él es que había estado preso en Celanova. Era lo que contaba su abuela Emilia, que enviudó con dos hijos pequeños. La historia acababa ahí para la familia, que nunca supo como había muerto ni donde estaba enterrado.

En 2009, Gracia empezó a buscarlo y preguntó a través de un blog por el paradero de Félix Súarez del Busto, apuntando como dato que había estado en la prisión de Celanova. Esa fue la primera pista que tuvo el Comité de Memoria sobre la existencia de un familiar de los siete milicianos asturianos ejecutados en Celanova, pero no pudieron avanzar porque el blog estaba desactivado. Ella cuenta ahora que después de un tiempo sin respuestas, había dejado la búsqueda de lado.

Fue el homenaje a los siete milicianos organizado por el comité el pasado 25 de septiembre con la participación del Gobierno asturiano el que hizo su magia.

El pasado 3 de octubre, coincidiendo con el tercer aniversario de la muerte de su madre, Gracia volvió a pensar en su abuelo. “Se me dio por buscar en Facebook cosas de Celanova. Encontré la página del Comité, la información sobre el acto de la semana anterior en el patio del Instituto, donde había estado la cárcel. Y apareció el nombre de mi abuelo”.

La primera visita al abuelo Abelardo, uno de los 7 asturianos fusilados en Celanova FdV

Al momento compartió el hallazgo con su familia y su sobrina Irene contactó con el colectivo memorialista. Dos días después visitaba con su marido la fosa en el cementerio parroquial de Celanova. Ella no es la única nieta de Abelardo. Está su hermana María José y su primo Enrique.

Gracia ha mostrado su disposición a colaborar con el Comité, con el Gobierno de Asturias y con los memorialistas asturianos en la búsqueda de las familias de los otros seis fusilados: Alfonso Moreno Gayol, Baldomero Vigil Escalera Vallejo, Belarmino Álvarez García, Guillermo de Diego Álvarez, Marcelino Fernández García y Mariano Blanco González.

Además, el colectivo celanovés ha informado de la localización de esta familiar a las autoridades asturianas para que se active el protocolo de atención a las víctimas, y continuará realizando gestiones para que las administraciones públicas competentes faciliten los trabajos de documentación de la fosa y los trámites que sean necesarios para su exhumación.