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“Debería preocuparnos que cada vez menos matemáticos se dediquen a la enseñanza”

Óscar Rivero estudió en el IES Cidade de Antioquía, en Xinzo. | // FDV

El Ateneo de la capital organiza esta tarde –con entrada gratuita hasta completar aforo– una charla del matemático limiao Óscar Rivero, que actualmente trabaja en Reino Unido, en la Universidad de Warwick, dedicándose a la investigación. Será a las 20.00 horas.

–¿Sobre qué temas va a ilustrar a los asistentes?

–Por un lado me voy a centrar en los retos que existen en las matemáticas actuales e intentaré perfilar un poco cómo es el día a día de un investigador, que es a lo que yo me he estado dedicando estos años. Por otro, me gustaría introducir a los que vengan en todas las aplicaciones que tienen las matemáticas a día de hoy en la industria y la tecnología.

–¿Y cuáles son los retos de la materia en el siglo XXI?

–Pues en el campo de la matemática pura hay grandes problemas que son los que conducen la investigación. Y el hecho de tener estos grandes retos en el horizonte permite que se vayan desarrollando herramientas que son útiles no solo para estudiar estos grandes problemas, sino que encauzan la investigación para que se vayan desarrollando diferentes áreas que después tienen numerosas aplicaciones tanto en el campo teórico como en el práctico. Yo estudio una conjetura que habla sobre curvas elípticas que tienen mucha importancia tanto en geometría como en aritmética pero a su vez también son imprescindibles en el encriptado de mensajes, por ejemplo. Es decir, en el campo de las telecomunicaciones también se están empleando mucho estos objetos.

–¿Y cómo es el día a día de un investigador matemático?

–Un poco ingrato. Uno está estudiando una serie de cuestiones muy específicas, muy tangenciales. También hay que estar al día en cuanto a las nuevas bibliografías y los últimos avances que se hacen. Es una labor muy introspectiva. Es cierto que a veces se hacen seminarios con otros compañeros del grupo de trabajo. Pero es muy distinto a como creo que la gente se lo imagina.

–¿Qué hay de las aplicaciones actuales de las matemáticas? ¿Cuáles son?

–Pues en los últimos años lo impregnan todo en el Big Data y el Machine Learning. El primero de los conceptos, explicado muy básicamente, es el análisis sistemático de cantidades enormes de datos para extraer la información que nos interesa. Mientras que el segundo concepto consiste en el aprendizaje automático, que persigue que los ordenadores y las máquinas sean capaces de aprender para después realizar un trabajo determinado. Están teniendo también aplicaciones ámbitos como la biomedicina. Hay estudios que emplean el Machine Learning para el análisis de biopsias de tejido tumoral que permite una detección mucho más temprana de determinados cánceres en estadíos tempranos. También las traducciones automáticas se están perfeccionando gracias a esta técnica

–¿Puede que la escasez de docentes de matemáticas se deba a todas las salidas profesionales que ofrecen hoy en día?

–Es una reflexión interesante que debemos hacer. Debería preocuparnos que, como sociedad, cada vez tengamos menos matemáticos que se dediquen a la enseñanza. Es un trabajo importantísimo. La causa parece clara porque las salidas en el sector privado están, además, mucho mejor remuneradas. Eso conlleva que la docencia sea menos atractiva para según quién.

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