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El movimiento ‘scout’ en Ourense: “Es crear conciencia para cambiar el mundo”

Antes del COVID eran más de 100, ahora la cifra se reduce, pero la esencia de vivir de forma amistosa con la naturaleza pervive

El medio centenar de jóvenes antes de partir al campamento de Forcarei. | // IÑAKI OSORIO

Viven en una utopía cuando se ponen el polo azul de los Ilex 695, para respetar la naturaleza, crear conciencia ambiental y animalista, vivir con y de la naturaleza y proteger el medio ambiente en todas sus facetas. Ellos y ellas son los scouts del grupo más activo que hay en Ourense. En la actualidad, son más de medio centenar de jóvenes, en edades comprendidas de entre 8 a 21 años, los que se forman en valores y adquieren un mayor grado de responsabilidad.

Desde el seno del grupo, dicen que “ser scouts es ser mejor persona y transmitírselo a los demás a partir de valores que se aprenden en el colectivo como son la igualdad, la tolerancia, la cultura de la paz, la cooperación y la responsabilidad a partir de un aprendizaje divertido, con un permanente contacto con la naturaleza para ayudarla a ella y a los demás”.

Ocho scouts que forman parte del Ilex 695 de la ciudad de Ourense. | // I. OSORIO

Cada uno llega al colectivo con una historia diferente, tanto los scouts como los voluntarios que forman parte del grupo, pero todos tienen los mismos ideales: entretenimiento, respeto y valores. “Algunos en vez de ir a jugar al fútbol vienen al grupo, pues porque les gusta o vienen a probar y se quedan, o son llamados por otros amigos, cada uno llega de forma diferente”, señala un Xulio López, uno de los coordinadores de los Ilex 695.

"Realizamos actividades en el monte para limpiarlo de residuos"

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Las primeras referencias de los scouts en la provincia se ubican por la región valdeorresa en 1.920 y la hemeroteca indica que Ourense fue una de las primeras zonas donde se arraigo el movimiento que nació a principios del S.XX en Inglaterra, de la mano de Baden Powell. Muy pronto modulan la idea cinematográfica de lo que es ser un scout: “La idea espartana que dejó el cine que ser scout era ir con el cuchillo al monte a hacer la comida, no es del todo así. O dormir a la intemperie con frío, tampoco. Significa aprovechar los recursos de la naturaleza y claro que se realizan actividades para que ellos y ellas puedan tener aventuras pero siempre de forma controlada. Por ejemplo, hacen construcciones rústicas con palos, ramas o fentos, o también desarrollamos intervenciones medioambientales con asociaciones o colectivos ourensanos, como Amigo da Terra para limpiar las especies invasoras las zonas de monte o para la reforestación. Sin olvidarnos también de la retirada de residuos cuando hacemos actividades en el monte”.

Una scout en el campamento de Forcarei. //FdV

Con la pandemia, las mascarillas aparecen en todos lados. Del mar al monte, pasando por las aceras, un matorral o un parque. Ellos y ellas también lo ven y no dudan en recogerlas: “Nuestra forma de ver la realidad, es que tenemos que dejar más limpio el monte que cuando llegamos. Por ejemplo, en uno de los magostos que fuimos a realizar al Montealegre, primero recogimos los residuos que había, para poder hacer nuestro magosto y después hicimos el nuestro. Esa es nuestra filosofía”.

"La actividad con Agallas estuvo muy bien"

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La participación de los y las scouts no se reduce a la realización de actividades si no que elaboran los programas de ocio a partir de iniciativas que tienen entre las diferentes secciones del grupo. Xulio explica que “una de las actividades muy buenas que surgió del grupo, fue la actuación con los animales de la Asociación Agallas. Los jóvenes de 11 a 13 años hablaron con varias protectoras y decidieron buscar financiación para comprar comida para los animales abandonados de la asociación y además pasaron una tarde con ellos, duchándolos, limpiando las instalaciones y jugando con los perros de Agallas. Estuvo muy bien”.

Las familias tienen un papel más terciario pero también forman parte del grupo ya que se involucran en diferentes actuaciones o en la gestión de acciones, para mostrar que “son un elemento más de nuestra comunidad”.

Jóvenes elaborando material para el campamento en Forcarei. //FdV

Desconexión digital

En una época en la que la adolescencia y las redes sociales tienen un vínculo muy arraigado, en el grupo y en las actividades intentan estar desconectados digitalmente. Xulio arguye que “no llevamos el móvil para estar en contacto con la naturaleza, esa hiperconexión en los momentos de actividad no existe. Sí que en los campamentos dejamos que llamen a sus casas para hablar con sus padres, pero vivimos desconectados de la sociedad. Intentamos enseñar un uso responsables de las nuevas tecnologías como por ejemplo en diferentes actividades para buscar pistas, pero en general vivimos despegados al móvil”.

"Vivimos desconectados en las actividades"

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Ser scout es aprender a tener compromisos, responsabilidad y conciencia. El coordinador cree que “las familias notan que van adquiriendo una personalidad más madura y que van teniendo más responsabilidad. Evidentemente, no somos la única influencia que tienen, porque también está la familia, los colegios y sus amigos, pero las familias notan que son más ordenados y que se empoderan a la hora de realizar tareas”.

Sus programas se desarrollan durante el curso escolar y principalmente los sábados donde se juntan para poner su granito de arena y mejorar un poco el mundo. Xulio dice que “intentamos crear conciencia para cambiar el mundo, por ejemplo comprando productos en el comercio local, no utilizando plásticos de un solo uso, fomentando el uso de los productos gallegos, intentamos comprar los alimentos a granel y ese tipo de acciones individuales y colectivas que hacen que con cada granito de arena se cuide un poco más el planeta”.

Con la pandemia se redujeron las actividades y con ellas, el número de jóvenes scouts, que pasaron de 100 a más de 50. Un número significativo para una ciudad como Ourense en una comunidad donde “ni hay boys ni hay girls todos somos scouts”, con el simple hecho de ser mejor persona y contribuir a una mejora del cuidado del planeta.

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