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Faro de Vigo

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Las bodas y comuniones impulsan con fuerza la economía de Ourense

En Passion Novias ofrecen un doble servicio: vestidos para bodas, bautizos y comuniones y fotografía para retratar los eventos.

Tras un 2019 ruinoso para el sector de la celebración de bodas bautizos y comuniones –y para toda la economía directamente ligada que arrastran– este verano está siendo el de la recuperación. Con muchas incertidumbres y sin dejar escapar nada a la organización, las empresas con las que los ourensanos programan sus bodas comienzan a ver un horizonte algo más tranquilo.

En nuestra provincia, además, este tipo de festejos suponen un empuje para todo el territorio puesto que lugares como O Carballiño, Leiro (con su claustro de San Clodio) o Nogueira de Ramuín (con el de Santo Estevo de Ribas de Sil) son algunos en los que se brindan los “sí quiero” de cada año.

“Son acontecimientos que mueven mucho tras de sí. Existen infinitos sectores implicados en una boda y todo lo que sea empezar a celebrarlas siempre va a ser positivo para la economía”, explica la presidenta de la Federación Provincial de Comercio en Ourense, Beatriz Gómez Valcárcel. “Esperamos que no haya retrocesos en cuanto a las restricciones, porque ya se están haciendo grandes esfuerzos por cumplir con la normativa sin que implique pérdidas y con más cancelaciones de última hora de lo habitual”, señala.

"Bodas y comuniones a veces suponen un 30 o 40% de los ingresos para negocios como pastelerías o floristerías"

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Con pies de plomo, apunta que el coronavirus aún no ha desaparecido y que las precauciones nunca están de más, pero que la celebración de estos eventos impulsa la economía local. “Podemos estar hablando de que las bodas y comuniones a veces suponen un 30 o 40% de los ingresos para negocios como pastelerías o floristerías”, afirma la presidenta de la entidad.

Tiendas de ropa y calzado –para ellas y para ellos–, peluquerías, joyerías, clínicas de estética, empresas de catering, alquileres de coche y autobuses para el transporte de invitados, hoteles que acogen a familiares y amigos, empresas del audiovisual, grupos de música o animación o agencias de viajes son algunos de los negocios que este año empiezan a trabajar –casi– como antes de la pandemia. Y en algunos casos tienen la mayoría de sus fechas cerradas para el próximo año, según cuentan algunos profesionales del sector como Silvia Lourido.

En la imagen, la boda de Joaquín y Andrea organizada por Silvia y retratada por Besando al Sapo, otra empresa gallega que empieza a remontar. | FDV

Repunte para 2022

“El año pasado se notó una cuasi paralización porque todo era más desconocido, lo novios tenían más miedo a juntar núcleos de no convivientes y muchas bodas se aplazaron. Sin embargo, en 2021 se han animado más, aún con las restricciones, y el 2020 creo que va a suponer un repunte porque, a día de hoy, ya tengo más bodas fechadas que cualquier otro año anterior a la pandemia. Para junio, julio agosto y septiembre de la próxima temporada ya empiezan a escasear las fechas disponibles”, señala esta organizadora que lleva en el sector desde el 2009 y con su propia empresa, llamada El consejo de Silvia, desde el 2017.

Principales preocupaciones

Uno de los principales problemas a la hora de enfrentarse a una lista de invitados eran las cancelaciones de última hora. Esto se vio acrecentado, como es lógico, por el coronavirus. “Hay gente que esperaba estar vacunada y al final no le dio tiempo, o contagios que pueden ocurrir pocos días antes de la celebración. Entonces damos más margen que en otras ocasiones. Pero tampoco está habiendo muchas bajas de este tipo. A lo mejor se sitúa en un 5 o 10% más de lo que venía siendo habitual”, explica la organizadora.

Otro de los asuntos que más preocupa a los que se casan es la capacidad de los salones y si los aforos permitirían acoger a todos sus invitados en el caso de que haya más restricciones. “No tener que rebajar la lista inicial de invitados y eliminar a amigos o familiares les quita bastante el sueño”, cuenta.

Silvia ayudando a otra de las novias que tuvo este año, fotografiadas por Pájaros en mi Cabeza FDV

Coger impulso de nuevo

Cuando se impuso el Estado de Alarma –el primero que nos tuvo a todos en casa tres angustiosos meses– Marisa Novoa, de Passion Novias, actuó rápidamente por instinto: trató de conseguir telas para confeccionar, junto a las modistas que trabajan con ella, batas y mascarillas para los sanitarios del hospital público de la capital. “Al principio incluso era imposible conseguir material para elaborarlas, así que se me ocurrió usar todas las fundas para vestidos de fiesta que teníamos en el almacén. Conseguimos hacer 700 batas y algo más de 2.500 mascarillas que finalmente emplearon en el CHUO porque el aprovisionamiento se complicaba a medida que pasaban las semanas”, recuerda esta mujer que lleva tres décadas trabajando para el sector de las bodas. “Ellas se pusieron a coser, desinteresadamente, y nosotros a recoger y llevar las mascarillas a escondidas por la calle”, añade sobre unos días que se extendieron más de lo esperado.

“Tuvimos que cambiar y reformar muchos trajes y sin cobrárselo al cliente”

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Después de tener que cerrar los tres locales de los que disponían –y en los que trabajaban sus once empleados, cuatro de los cuales son dueños del negocio– optaron por atender al público en un único bajo en la calle Samuel Eiján. “Estuvimos varios meses solo los cuatro, los demás permanecieron en un ERTE. Hasta que poco a poco fuimos recuperando. Pero todo el tiempo con mucha incertidumbre porque cuando se empezó a vacunar la gente se animó mucho. Con aumentos de contagios volvía el miedo. Y aún estamos en un sube y baja, aunque más suave. A nosotros nos pospusieron casi todas las bodas para el año que viene”, explica sobre la situación actual del negocio.

Las comuniones atrasadas les han ido salvando. “Tuvimos que cambiar y reformar muchos trajes y sin cobrárselo al cliente”, confiesa sobre la difícil situación atravesada. “Nos da cierta esperanza que estamos dando muchos presupuestos para el año que viene”, aclara.

Trabajan desde hace 28 años con trajes para bautizos comuniones y novias –también madrinas e invitadas– y desde hace 30 se encargan de fotografiar y grabar estos eventos bajo la tutela de Eladio Estévez, su marido. Ahora esperan poder seguir trabajando para que los ourensanos celebren la vida.

Tres décadas llevan en Passion Novia y Fotopassion respondiendo a las necesidades de los ourensanos para sus celebraciones. Iñaki Osorio

En lo que va de 2021 se han celebrado 108 bodas por la iglesia

Los datos de bodas por lo civil se encarga de recogerlas el Instituto Nacional de Estadística y afirman no poder darlos hasta pasado el año en curso. Sin embargo, lo que sí se sabe es que en lo que va de 2021 más de 100 personas han pasado por el altar de alguna de las iglesias de Ourense para convertirse en marido y mujer.

En concreto han sido ya 108 los que optaron por este tipo de unión –algunos de los cuales suelen firmarla antes en los registros civiles–. Se trata de una cifra bastante alta teniendo en cuenta que en el 2020 las parroquias pertenecientes al Obispado de Ourense tan solo registraron 69 expedientes de este tipo hasta agosto –lo que da buena cuenta de la bajada que supuso para el sector–.

Si se miran los datos anteriores, los de 2019, se puede observar con algo más de perspectiva el número de compromisos habituales en la provincia hasta este mes. Fueron casi el doble (201) que en lo que llevamos de año, aunque todavía quedan cuatro meses por delante.

Para conocer los datos de bautizos y comuniones habrá que esperar hasta final de año, cuando los curas de las 735 parroquias envían los registros de su pequeña entidad a lo largo de todo el ejercicio.

Para el año que vienen tampoco saben, desde el Obispado de Ourense, cuál es la previsión –si habrá más, como algunos apuntan– porque los expedientes se empiezan a tramitar un par de meses antes de que se celebre el compromiso, como mucho. “Es posible que ya hayan concretado con los curas de los templos, pero hasta que no es oficial no tenemos los datos”, informan.

Los restaurantes recuperan el ritmo, con cifras prepandemia

Acostumbrados ya a las bodas de tarde y noche –que empezaban a estar en auge– las restricciones horarias provocaron que todas las celebraciones volviesen a llevarse a cabo en su horario más tradicional: por la mañana. Muchos equipos de catering y planificación –que antes atendían varios eventos en un mismo día– ahora se desdoblan para poder hacerlo a la misma hora, en diferentes lugares, o han tenido que aumentar sus plantillas.

También aquellos compromisos que no han encontrado más hueco que los viernes, están llevándose a cabo de mañana –algo que genera trastorno a los invitados que deben pedir el día en su empresa–.

“Ourense es una de las zonas de Galicia donde más demanda de bodas hay. Muchos están trabajando fuera pero vuelven para casarse y quieren festejar el día en el lugar en el que crecieron, sin generarle mucho trastorno de desplazamientos a sus amigos y familiares”, explica Lourido que ha organizado una este próximo fin de semana en O Carballiño para una pareja que reside en Canarias. “Es el origen de la novia y quiere volver allí para el compromiso”, aclara.

En uno de los sitios por excelencia que las parejas están escogiendo en los últimos años para llevar a cabo los banquetes –prefieren no desvelar el nombre del lugar– creen que este verano empieza a remontarse un poco. “Son más pequeñas y con menos invitados, pero sí que está habiendo más movimiento, por suerte”, afirman. En años normales solían hacer entre 40 y 45 bodas y para el 2022 ya tienen en torno a unas 30 posibles reservas. “Este año terminaremos la temporada con unas 35 celebraciones”, destaca.

Imagen de las mesas de una de las bodas de este año en el Parador de Santo Estevo. FdV

En el Parador de Santo Estevo tienen, para 2021, casi una veintena de bodas (19 exactamente), dos de las cuales serán este fin de semana y otras 13 que ya se han llevado a cabo. “La percepción que tenemos es la de que está siendo un año bueno porque hubo muchas parejas que la aplazaron del 2020 y ahora por fin se pueden llevar a cabo. Creemos que, en general, la gente tiene ganas de disfrutar y casarse rodeados de los suyos”, expone Icíar Bernardo, responsable de eventos del parador, ubicado en Nogueira de Ramuín.

"Nosotros abrimos la temporada en febrero y lo hacemos ya con la primera boda”

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“Para 2022 la previsión es igual o mejor. Nosotros abrimos la temporada en febrero y lo hacemos ya con la primera boda”, añade. En cuanto a los meses, señala que parece que empiezan a ser menos importantes puesto que tienen reservas para abril o mayo y que la vacuna está haciendo que los protagonistas del gran día se sientan menos culpables por congregar a tanta gente en espacios cerrados. “Además hay muchos novios que están o pidiendo test de antígenos a los invitados o costeándolos ellos mismos. Y eso también nos da tranquilidad a los que trabajamos ese día para ellos. Porque este año, por suerte, los aforos son algo mayores que el verano pasado”, afirma.

“Además hay muchos novios que están o pidiendo test de antígenos a los invitados o costeándolos ellos mismos"

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También las comuniones atrasadas se están llevando a cabo. Y los bautizos comienzan a ser tan asiduos como antes de la pandemia. “Notamos una mejoría en el hotel, porque a principio de año las noticias cambiaban de un día para otro o no sabíamos muy bien cómo iba a ser la temporada, pero de momento va todo mejor de lo que se podía augurar”, explica Bernardo.

El Parador de Santo Estevo comenzará su próxima temporada con una boda en febrero. FdV

“La mayoría de las bodas no están siendo excesivamente grandes. Alguna hubo con más de un centenar de invitados, pero muy pocas. Casi todas rondan los 80 o 90 asistentes”, cuenta la encargada. Y considera que poco tiene que ver con las cancelaciones de última hora.

“Normalmente manejamos entre un 10 y un 20% de personas que estaban en la lista inicial y que fallan. Por lo de ahora hemos visto que el COVID solo ha supuesto entre uno y siete invitados que puedan fallar. Las propias pruebas de antígenos, sumadas a la mayor inmunidad, favorecen que no haya tantas cancelaciones en la semana previa”, valora.

En esta línea, tampoco están facturando a los novios aquellos platos de los que el día antes confirman que no asistirán. “Con la que está cayendo nos parece lo más ético, aunque perdamos el dinero”, finaliza.

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