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La obra que acentúa el malestar vecinal: "El problema de fondo es el abandono del rural"

Residentes de Castro de Beiro se quejan de que el encementado parcial del campo de la fiesta, una actuación de 48.000 euros, provocará que la zona se inunde con la lluvia

Vecinos de Castro de Beiro, en la parte encementada del campo, situada a mayor altura, lo que causa la acumulación de agua. // IÑAKI OSORIO

En la tercera ciudad de Galicia en cuanto a cifras de población hay residentes más acostumbrados a oír cómo trinan los pájaros y suena el resto de la naturaleza sin ruidos de fondo que a soportar bocinazos y el bullicio del tráfico. En O Castro de Beiro, una de las parroquias del entorno rural del municipio de Ourense, están empadronadas 200 personas, según los datos correspondientes al año 2020 del Instituto Galego de Estatística (IGE). Una reciente actuación del Concello, el acondicionamiento de la pista que da acceso a la iglesia, y que está incluida en el plan municipal de inversión en obras, ha causado malestar a algunos de los vecinos.

La reforma costó 48.000 euros, tuvo un plazo de un mes de ejecución y, en opinión del grupo de residentes que este miércoles se encontraban en el lugar, ha supuesto un desarreglo más que una mejora. Cuando llueva, dicen, el agua inundará el campo de la fiesta –donde se encuentra el centro social– y complicará tanto el paso a pie como el estacionamiento de vehículos.

Tienen el ejemplo de las precipitaciones de hace unas semanas. Se formó una balsa y la marca del nivel de agua todavía es visible en el soporte de una de las mesas de piedra del merendero público que hay en la zona.

“Hace un mes, más o menos, presentamos unos escritos en el Concello de Ourense. Pedíamos que nos recibiera el responsable de infraestructuras, que es el alcalde. Pero hemos recibido la callada por respuesta”, lamentan

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Uno de los vecinos muestra la marca en un banco: ahí llegó el nivel del agua con la lluvia. // IÑAKI OSORIO

Pidieron hablar con Jácome

“El problema de fondo es el abandono del rural”, subraya Moncho Piñeiro, uno de los vecinos congregados ayer. El cartel de “Ourense en obras” que detalla en qué ha consistido la actuación sigue clavado en la zona. “Trabajamos para mejorar Ourense. Disculpen las molestias”, reza dicho rótulo.

“Hace un mes, más o menos, presentamos unos escritos en el Concello de Ourense. Pedíamos que nos recibiera el responsable de infraestructuras, que es el alcalde”, explica Moncho Piñeiro. “Pero hemos recibido la callada por respuesta”, lamentan.

Entre los residentes hay quienes consideran que la mejor solución, después de una obra que no les agrada, es encementar la totalidad del campo porque, según observan, la zona acondicionada presenta una altura superior al resto –de hasta cuarenta centímetros en algunos puntos, señalan–, lo que contribuye a que el agua se acumule por el desnivel, sumando además la que corra con la pendiente desde el otero en el que se ubica la iglesia parroquial de Santo André.

“Aquí sientes impotencia, porque hasta para poner una luz hay problemas”

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Un grupo de vecinos observan un desagüe en la zona de la obra. // IÑAKI OSORIO

“Se va a inundar todo”

“Antes, como todo esto era llano, se podía cruzar sin problema pero ahora, en cuanto llueva, se va a formar una balsa de agua con toda la que baja corriendo”, avisa Piñeiro. Otro vecino, Raúl, añade: “Antes, esto tenía una plataforma de asfalto, pero baja, por lo que el agua pasaba por encima. Pero ahora, cuando llueva, se va a formar un embalse aquí. Vamos a tener problemas incluso para entrar al centro social, porque no es solo la lluvia que caiga aquí, sino la que venga desde la zona de la iglesia. Se va a inundar todo. Esto va a tener varios centímetros de agua”, vaticina este vecino.

Esta actuación forma parte del plan de inversiones de obras y servicios del Concello de Ourense para las anualidades 2020 y 2021 aunque, según los vecinos, la obra ya estaba prevista en el de 2016-2017. Era una intervención demandada por los residentes, pero el descontento con el acabado no lo preveían.

La obra que no contenta abre la espita y en la conversación surgen más ejemplos del “abandono” que los reunidos denuncian por parte del ayuntamiento. “Aquí sientes impotencia, porque hasta para poner una luz hay problemas”, señala Piñeiro.

Es época de máximo riesgo de incendios forestales, el verano ya está bien avanzado, pero “en la pista de Abeleda, las silvas llegan a la carretera”, denuncia otro residente. “En la pista de Lagar, el alumbrado público permaneció encendido dos meses; vinieron tarde, mal y nunca”, señala, con indignación y cierto hastío, Moncho Piñeiro.

Años a la espera de un tablero para una canasta pública

En el pueblo de Abelaira, al pie de la carretera entre O Castro de Beiro y A Cabeanca, “hace más de 5 años que la canasta de hierro, para jugar al baloncesto, está sin tablero. Lo hemos demandado varias veces, pero ahí sigue”, afirman los vecinos.

En ese pequeño rincón verde, en el que para encestar hay que afinar la puntería, una señal de stop se sostiene a duras penas contra una piedra.

La canasta sin tablero en el pueblo de Abelaira. // IÑAKI OSORIO

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