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Problemas de tráfico y taxistas sin resguardo de la meteorología en la estación intermodal

Los profesionales del gremio reclaman que se cambie el sentido de la salida porque la mayoría de los clientes se dirigen al centro | Denuncian una pésima visibilidad

Usuarios de la estación recién llegados a Ourense, con los taxis esperando al sol. // IÑAKI OSORIO

Los taxistas que trabajan en la estación intermodal de Ourense lo hacen expuestos a las inclemencias meteorológicas. Con más de 35º de temperatura, como está ocurriendo estos días, o lloviendo a cántaros no disponen de una marquesina como la que había antes de las obras.

Tampoco hay una zona de sombra próxima para los clientes que tengan que esperar por un taxi –cuando llegan trenes de Madrid se acumulan los pasajeros que necesitan usar este medio de transporte– y los profesionales del sector creen que puede ser peor incluso cuando comiencen el invierno.

“Se van a empapar ellos y nos van a empapar el coche, que quedará mojado para el siguiente usuario No tiene ningún sentido que nos llenemos la boca hablando del AVE y lo rápido que llega y que las condiciones que ofrezcamos sean estas”, espeta Javier Malingre, uno de los taxistas de la intermodal.

A falta de que se licite la segunda intervención en la intermodal que dotaría a los conductores y usuarios de un techo bajo el que protegerse, desde Adif afirman que no hay una fecha en el horizonte para acometer la obra planificada.

Salida sin visibilidad

“Está mal enfocada la salida de los taxis. Y nos urge que la cambien. Antes podíamos llevar a un cliente hacia el centro de la ciudad, que es adonde se dirigen el 95% de los usuarios, sin dar un rodeo. Ahora tenemos que ir a dar la vuelta a la glorieta ubicada donde estaba la antigua estación de autobuses”, cuenta Francisco Javier Álvarez, presidente de la Asociación de Taxistas de Ourense. A lo que Malingre añade que los usuarios habituales protestan, como es lógico, por la subida en el precio que supone.

“Ya le presentamos al Concello unos informes y dijeron que estaban de acuerdo con todo, pero no sabemos cómo están los trámites”, explica.

En la nueva incorporación al tránsito se suman dos peligros al encarecimiento del viaje mencionado. Por un lado, Adif ha instalado un respirador de cemento del párking que dificulta la visibilidad. Por otro, el punto de salida de los taxis es también el de entrada de los coches al aparcamiento. “Pusieron un espejo para que podamos ver cuándo incorporarnos, pero cuando llueve no se distingue nada”, añade Álvarez.

Punto en el que se cruzan los taxis que salen con los coches que entran al aparcamiento. // IÑAKI OSORIO

Pendientes de Fomento

El edil Telmo Ucha confirma que ya se han reunido con Tráfico para realizar los informes necesarios para acometer los cambios de seguridad vial, pero que es Fomento quien debe avisar de la finalización de la primera fase de obras para poder comenzar la intervención municipal.

“Entrarán por donde ahora salen. Y los taxis quedarán mirando en dirección opuesta a la actual. También se les habilitará la posibilidad de hacer un giro hacia la izquierda. Nos han dicho que quizá podríamos empezar a principios de septiembre, pero aún no es seguro”, afirma el concejal de Democracia Ourensana.

Una parada de autobús todavía provisional

La ubicación tradicional de la parada de autobuses –para los que optaban por el transporte público para desplazarse hasta la estación de tren– se situaba frente a la altura de la antigua locomotora. Con las obras para construir la intermodal se trasladó temporalmente unos metros más adelante en el mismo sentido, frente al centro de salud de A Ponte. Esta situación hace que muchos de los que entran o salen de su consulta en Atención Primaria se junten con los que esperan el autobús y los que transitan por la acera tengan que bajarse de la misma para continuar su marcha –especialmente en horas puntas–. Tampoco cuentan con resguardo de la lluvia los usuarios del transporte público que esperan en esta parada y la distancia para los que van cargados con maletas a la estación se ha duplicado.

“Las obras terminaron hace relativamente poco pero de momento seguimos con la parada provisional. No sabemos cuándo volverán a ubicarla en el lugar que corresponde y si pondrán una marquesina. Entendemos que sí, pero no tenemos fecha aún. Entendemos que en las próximas semanas ya habrá una solución definitiva”, explica sobre el asunto José María Díaz, gerente de Autobuses Urbanos de Ourense.

Invadir el sentido contrario

La situación no resulta incómoda –y algo peligrosa– solamente para los peatones, sino que también genera problemas de tráfico al tener que parar los vehículos con pasajeros en el propio carril de circulación –uno de los dos que hay en el mismo sentido– arrimándose a la acera lo máximo posible. La poca anchura de dichos carriles hace que, en ocasiones, los turismos que adelantan al autobús tengan que invadir el sentido contrario para continuar su marcha sin generar un colapso circulatorio. “Como está no quedará, pero aún no nos han informado de dónde se ubicará la parada”, subraya el gerente.

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