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Crece la atención presencial en el comedor social: “Hay una mayor movilidad de personas sin hogar”

La media total de raciones diarias es de 250, similar a otras olas, pero el número de quienes comen en el servicio aumentó tras la supresión de restricciones de paso entre comunidades

Voluntarios y personal del comedor social de Cáritas en Ourense. // IÑAKI OSORIO

Voluntarios y personal del comedor social de Cáritas en Ourense. // IÑAKI OSORIO

En el comedor social se ha percibido, durante toda esta pandemia, el impacto socioeconómico que las restricciones contra la expansión del coronavirus han ido provocando desde la declaración del primer estado de alarma en marzo de 2020 –en aquella fase inicial de la crisis sanitaria, en algunas jornadas se superaron las 600 raciones dispensadas en un día, cuando lo normal antes eran 300– y hasta esta misma quinta ola en curso.

La vacunación permite sortear la explosión de contagios con menos limitaciones, y el hecho de que la movilidad entre comunidades sea libre desde la caída del estado de alarma ha conllevado un incremento de la atención presencial en el comedor social, vinculada a una mayor presencia que en meses anteriores de personas sin hogar de otros lugares.

“Los números totales se mantienen más o menos igual con respecto a las últimas olas, en unas 250 raciones diarias de media, pero sí es destacable el aumento de personas que acuden a comer a las instalaciones, lo que puede tener que ver con la alta movilidad de personas sin hogar que van cambiado de ciudad, sumadas a las que se encuentran en una situación de calle, establecidas en la nuestra”, explica Elena Murias, la responsable del comedor social de Ourense, que gestiona Cáritas.

Personal y voluntarios del comedor social de Ourense. // IÑAKI OSORIO

Si lo habitual, de media, era la presencia de una veintena de usuarios en el comedor, en las últimas semanas la cifra ha subido a una treintena. “En otros momentos de esta pandemia, por los cierres de comunidades, las personas en una situación de sinhogarismo tenían que permanecer más tiempo en las ciudades, pero con el levantamiento de las restricciones a la movilidad, sumado a que en verano suele haber más movimiento por regla general, eso hace que la atención presencial haya subido en esta ola”.

La atención en el comedor social va más allá de la cobertura básica de las necesidades de alimentación y de higiene, con una asistencia individualizada para intentar que encuentren una vivienda y un empleo, o que sean informados de los recursos de otras entidades y de las administraciones a su disposición. “No entendemos la cobertura de una necesidad básica sin un apoyo que vaya más allá. Garantizar el sustento es un paso que forma parte de un recorrido”.

A principios del verano, Cáritas hizo un llamamiento, sobre todo a los jóvenes, para que colaboraran con el voluntariado en una época en la que hay bajas. Ayer en el comedor había cuatro colaboradores. En el periodo estival, los voluntarios no pueden mantener en todos los casos una relación continua, por viajes vacacionales en familia, campamentos, búsqueda de vivienda para el próximo curso, porque surge un empleo o por una cuarentena por haber dado positivo o ser contacto estrecho.

Voluntarios en el comedor social de Ourense, gestionado por Cáritas. // IÑAKI OSORIO

Las actuaciones preventivas contra el virus no se relajan en el comedor, siguen como hace meses, con ventilación, distancia, mesas individuales y mascarilla. “Por desgracia, no hemos podido relajar las medidas en absoluto, porque muchas personas son de grupos de riesgo, están sin vacunar o no tienen facilidad para que contacten con ellas, porque no tienen teléfono o han cambiado de número. Por la propia seguridad de todos seguimos con las mismas medidas”, dice Elena Murias.

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